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Bloody Mary ( the true story) — capítulo 11

Una chica de unos trece años y un chico fantasmal de su misma edad permanecían tumbados en la cama, uno al lado del otro con los dedos entrelazados. La chica dormía, y el muchacho permanecía a su lado con los abiertos, como velando su sueño con airemeditabundo.

Mary fue abriendo los ojos poco a poco y se encontró con su amigo frente a frente.Ambos se miraron y el corazón de ella se aceleró, pero nada pasó, tan solo silencio, un silencio que para muchos hubiera resultado incómodo, pero que para ellos valía más que cualquier conversación, que cualquier absurdo comentario.

Ella se recostó junto a él, y Harold la estrechó aún más contra su cuerpo aparentemente incorpóreo, a la vez que sentía como de su espalda estaban empezando a nacer con una rapidez alarmante dos alas que, cuando fuera mayor serían elegantes e imponentes, y eso le producía una cierta molestia.

-Prométeme una cosa-murmuró ella con la mirada perdida.

-Lo que quieras- le respondió su compañero depositando un beso en la pálida frente de ella.

-Que no me abandonarás nunca-murmuró ella con voz aparentemente tranquila, pero Harold detectó un timbre de preocupación en la voz de su amiga.

El ángel sonrió de manera dulce, como si fuera obvio que él no la abandonaría a su suerte.

  • Te lo prometo.

Mary sonrió de manera dulce, pues sabía que Harold cumpliría su promesa.

La joven Mary sentía un mar de sentimientos dentro de ella hacia su amigo, y eso la asustaba, pues no sabía que le estaba pasando. ¿Por qué esos sentimientos se estaban empezando a manifestar? ¿Es que llevaban ocultos desde que se conocieron?

Eran tantas las preguntas que rondaban por la cabeza de la joven...

-Tranquila-murmuró Harold al ver la incertidumbre reflejada en las pupilas azules de la chica.

De pronto, la puerta de la habitación de Mary se abrió súbitamente, dejando a Rose al descubierto, que entró en la habitación con un cuaderno en la mano, como todos los días, iba a darle clases a la joven, pues las demás monjas no se dignaban a dejar a Mary relacionarse con las demás niñas, ni a ir a clases...Pues según ellas Mary estaba endemoniada y podría influir sobre las demás niñas.

Rose se acercó hacia Mary y se sentó sobre la cama desecha de la adolescente.

-Felicidades- le dijo Rose sacando un pequeño joyero color carmín.

Por el pálido y armonioso rostro de Mary se dibujó una sonrisa, que dejaba ver su blanca dentadura.

-Te has acordado- dijo ella con una sonrisa- la verdad es que no me acordaba- confesó la muchacha con dolor y rabia reflejados tanto en su voz como en su mirada- aquí es imposible saber que día es.

Rose la miró con compasión, pues Mary tenía derecho a salir, a respirar aire, a tener una educación digna, pero nadie más lo creía si quiera conveniente.

-Pero ábrelo- dijo Rose intentando sonreír.

Mary miró a Rose, y le dedicó una sonrisa torva mientras abría el joyero, descubriendo un colgante con forma de estrella y con una piedra color carmín en el centro. La adolescente examinó el colgante y tras un rato observándolo, se percató de que la estrella era la estrella de la vida. Mary sonrió y abrazó a Rose efusivamente, cosa muy rara en ella, pues siempre trataba de mostrarse fría y distante, pero Rose para ella ya era como su hermana mayor.

-¡Me encanta!

Rose sonrió y respondió al abrazo de Mary.

-Mira la inscripción- le dijo Rose.

Mary contempló el colgante y vio que por la parte trasera había, en efecto, una inscripción grabada en latín que ponía:" Amada y protegida por los ángeles".

Mary acarició la inscripción y miró a Rose, dedicándole una sonrisa torva.

-Deja que te lo ponga- dijo su ex niñera cogiendo el colgante de plata y adornando con él el esbelto y pálido cuello de Mary.

Mary acarició el colgante, se sentía querida, sentía que le importaba a alguien entre los vivos, y eso la reconfortaba, pues nunca le había importado a nadie vivo.

La joven Mary abrió un cajón de su cómoda y sacó una caja de música que hace tiempo le había dado Charlotte, y observó como la expresión de Rose se congelaba y pudo ver en su mirada una añoranza inhumana. "¿ Cuál había sido exactamente la relación de Rose con Charlotte?" se preguntaba Mary una y otra vez, sin siquiera imaginar que entre el ángel y la ahora monja había existido un sentimiento tan intenso como el de ella y Harold.

-Me parece que fue ayer cuando me lo dio-murmuró la chica.

Rose se enjugó una lagrima y sonrió tristemente.

-A mí me parece que fue ayer cuando...- Rose hizo una pausa, recordando todos los momentos que había pasado con Charlotte, con el amor de su vida- cuando vivía.- Rose miró a Mary y ésta pudo ver amor en la mirada de su ex niñera- Tendrías que haberla conocido cuando vivía, seguramente ella también te hubiera querido.

Mary miró a Rose y sintió un brazo fantasmal por su espalda que la reconfortó y le provocó que le dedicara una sonrisa dulce a Rose.

-Bueno, me voy- dijo Rose levantándose de la cama- volveré para darte clase de física más tarde.

Mary bufó y observó como Rose salía por la puerta con la mano cubriendo su boca. Estaba llorando.

-Catorce años-murmuró Harold- que rápido pasa el tiempo...-murmuró.

Mary asintió levemente por la cabeza, mientras recordaba el día en que conoció a Rose y el día en que conoció a Harold.

El tiempo pasaba demasiado deprisa... Y Mary tenía miedo al mundo...a crecer....¿ Qué le esperaría dentro de unos años? Nadie lo sabía...