← Bloody Mary ( the true story) · de
Bloody Mary ( the true story) — capítulo 16
Mary sujetaba el ramo de flores tristemente y contenía las lagrimas que pugnaban por salir de sus ojos azules mientras se acercaba al altar, donde entregaría su libertad a un chico que ni siquiera conocía. "Mary"- le susurró Harold al oído haciéndola estremecer. Ella se mordió el labio inferior y continuó su marcha fúnebre hasta llegar a aquel que se convertiría en su marido. Era un joven apuesto, de cabellos rubios y ojos verdes, alto y esbelto. Él le ofreció su brazo, y ella no tuvo más remedio que aceptarlo. La hermosa joven de ojos azules estuvo ausente toda la ceremonia, obrando como una autómata, hasta que el cura los declaró desdichadamente, marido y mujer. Él se acercó a ella y le levantó el blanco velo que cubría su rostro angelical, quedando embriagado por la belleza sobrenatural de su esposa, y sin pensarlo dos veces, la besó apasionadamente. Ella trató de separarlo disimuladamente, pero él era más fuerte que ella.
Los novios salieron de la iglesia y Mary miró furibunda a su madre, que la había condenado a casarse con George para enmendar la muerte de su padre, pero esa frívola mujer no mostró ni un ápice de compasión por esa hermosa joven que había salido de su vientre, y dejó que se marchara con el novio que no conocía, sin importarle lo que pudiera pasarle a su hija.
Mary subió al carruajey vio a Harold ante ella, y una lagrima descendió por su mejilla pálida. "Tranquila mi amor, todo saldrá bien" le susurró al oído. De repente, su marido le tomó de la mano y le sonrió ligeramente. Ella hizo lo mismo, aunque tenía ganas de llorar y llorar.
-Bueno, Mary- dijo George- todavía recuerdo cuando éramos dos críos, no te comportaste de una manera muy normal que digamos...
-Era una niña- susurró ella.
-No me interrumpas- la cortó de manera cortés y sin elevar la voz- y luego está la extraña muerte de tu padre.
Mary abrió los ojos desmesuradamente y ahogó un grito. "Harold" lo llamó, y al instante, a su lado se hallaba su angelical amante, que la abrazó fuertemente, y Mary sintió como varias lágrimas caían sobre su pecho cubierto por el vestido de pureza.
-Pero te perdono, ya que ha pasado mucho tiempo y tú solo eras una niña.
Ella sonrió levemente, pero no por el hecho de que su marido la perdonara por sandeces, si no porque Harold la abrazaba fuertemente y la reconfortaba.
-Hemos llegado- murmuró George descendiendo del coche y cogiendo a Mary en brazos.
Ella miró a Harold suplicante, sabía lo que iba a pasar, y las consecuencias. Mas su ángel no la abandonó, si no que la acompañó adentro de la casa y al lecho nupcial.
George la tumbó en la cama, pero ella se levantó y trató de correr, mas él la atrapó.
-Tienes que cumplir con tus deberes como esposa.- le recordó acariciándole el pelo.
Mary se cubrió el rostro con las manos, y decidió entregarse, pero George no tardó en descubrir el secreto de la joven.
-¡Eres impura!- gritó apartándose de su esposa, que sollozaba en una esquina y pugnaba por no llorar. - ¡ Mentirosa!
-No es lo que tú piensas...-dijo ella entre sollozos- me obligaron, yo no quería...
George pareció comprender y abrazó a su joven esposa, que recordaba como perdió su pureza, y al hacerlo, miró a Harold agradecida por encima del hombro de su joven esposo. "Gracias" le dijo, y éste sonrió con tristeza, se acercó a ella y depositó un beso en los labios carmín de Mary.
-Lo siento, querida.-le dijo George sujetando el rostro de su esposa.
Ella bajó la mirada y no dijo nada.
-No diré nada, ni te devolveré-susurró.
Ella miró a George. Su esposo la consideraba demasiado hermosa para devolverla por el mero hecho de no haber llegado virgen. ¿ La devolvería si descubría que lloraba sangre? ¿Y que pensaría si supiera que había entregado su pureza a un ángel? No lo sabía, pero la tristeza reinaba en su alma y lo único que la mantenía con vida era Harold, pues había algo en George que no le gustaba, una sombra...Había algo siniestro revoloteando en la casa, y eso acongojaba a la joven esposa, que se aferró a la cruz que colgaba de su cuello sin cesar de mirar a su celestial amante...¿Cuál era el futuro que le esperaba?