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Bloody Mary ( the true story) — capítulo 4
Se oían risas y voces en el salón de los Dawstrong.
-¡ No quiero ponerme el vestido!- discutía una pequeña niña con una joven que no pasaría de los veintidós años.
-Venga Mary- insistía Rose-ponte el vestido...- hizo una pausa y suspiró- tienes que bajar, ¿ Entiendes?
-Pero yo no quiero...- le respondió la pequeña- sé más de lo que todos pensáis- soltó de pronto la niña, sobresaltando a la niñera- y no pienso ponerme ese vestido, ni bajar.
-Mary...- le medio suplicó la niñera.
De pronto, la puerta de la habitación se abrió, dejando al descubierto a una furiosa Elizabeth.
-Niña caprichosa- escupió al ver la situación.- tranquila, muchacha, yo le pongo el vestido y la hago bajar.
-No...-murmuró la niña con el pánico reflejado en sus pupilas azules.
-Encima de que estamos haciendo un favor...- Elizabeth miró con rabia a Mary y le dio una bofetadaa su hija que le viró el rostro. - y así nos lo pagas, mocosa.
Mary, asustada se dirigió a una esquina de su cuarto, intentando huir de su madre, aunque sabía que era inútil, y por sus mejillas empezaron a bajar levemente varias lagrimas rojas.
-Chiquilla endemoniada-Elizabeth hizo una pausa y levantó a su hija por el brazo- no sé que diablos hicimos mal- murmuró- fuimos creyentes, estamos bautizados, hice la comunión, me casé y después viniste tú, como una maldición.
La chiquilla gimoteó asustada.Mary buscó a Rose, pero ella no estaba. La niña empezó a temblar y de pronto, ellos aparecieron.Eran terroríficos, algunos con la cabeza cortada, otros con el rostro cubierto de sangre. " Mary...." le gritaban, le suplicaban, la llamaban...
-Ya te enseñaré a tí modales- le reñía su madre mientras le ponía el vestido.
" Harold" suplicó la niña mordiéndose el labio inferior para no gritar. De pronto, Mary sintió una presencia reconfortable, gélida, una presencia sobrenatural. " Aquí estoy" le dijo el fantasma "No tengas miedo". Elizabeth terminó de ponerle el vestido a la pequeña Mary y la miró con odio.
-Maleducada- le soltó furiosa- baja ahora mismo- le ordenó agarrándola fuertemente por el brazo.
-¡Suéltame!- pidió la niña sintiendo como una gélida y fantasmal mano se aferraba a la suya.
-¿ Cómo has dicho?
-He pedido que me sueltes- le dijo la chiquilla mirándola con odio.
La madre le dio una bofetada y por las mejillas de Mary bajaron varias lagrimas de sangre, mientras en sus ojos azules se reflejaba incluso más odio que en las pupilas de Elizabeth, y ella, ante tal mirada, notó un ligero escalofrío que ocultó tras su máscara de rabia. " Mary..." le murmuró Harold apretando su mano fantasmal contra la mano fría de la pequeña. Mary sintió ese contacto y se relajó un poco.
-¡Rose!- llamó la madre a la niñera.
Ella acudió rápidamente, con el rostro cargado de preocupación.
-Límpiala y hazla bajar al salón.
-Sí, señora- asintió la niñera.
La altiva Elizabeth abandonó la habitación de Mary, que Miraba con las mejillas empapadas de sangre y con profundo odio como su madre salía de su habitación.
-¿ Cómo estás, corazón?- le preguntó Rose limpiando las mejillas de la pequeña.
Ella no le respondió. Rose la abrazó y la pequeña le respondió al abrazo. La joven miró a la pequeña y le peinó sus largos y azabaches bucles.
-Estás muy guapa- le dijo Rose con una sonrisa- ahora venga, vamos- le dijo poniéndose en pie y tendiéndole su mano a Mary.
Mary miró la mano que Rose le tendía y la aceptó. Rose condujo a Mary hacia las escaleras. La pequeña se sobrecogió al vera los Swantey en el salón con un niño de la misma edad que ella. Ambas empezaron a bajar las escaleras, mientras en lo alto del salón, un pequeño fantasma observaba con dolor la situación.
-Ella debe de ser la pequeña Mary- dijo el señor Swantey, el cuál era gordo y con indicios de calvicie.
-Que niña más hermosa tenéis- dijo la señora Swantey con una sonrisa.
-Gracias- murmuró Elizabeth con una falsa sonrisa.
-Mira, él es George- dijo con orgullo la señora Swantey mostrando a la pequeña al niño de su edad.
Mary lo miró, examinándolo. Era alto para su edad, delgado, rubio, de ojos verdes, era lindo, pero había algo en él que a Mary no le gustaba nada.
-Hola- la saludó el niño.
Mary enarcó una ceja.
-Hola-murmuró.
-Niños iros a jugar al jardín- les dijo Peter Darwstrong con una falsa sonrisa.
Mary miró hacia lo alto de las escaleras y vio una figura fantasmal que la reconfortaba.
-Vamos- le dijo el niño.
Mary sentía desconfianza de ese niño, de sus padres, de todos los allí presentes, salvo de Rose y Harold, pero a pesar de todo, hizo caso a George y salió con él al jardín.
-¿ Vas al colegio?- le preguntó él.
-No- respondió Mary secamente.
-Yo tampoco- agregó George intentando ser simpático. - ¿ Tienes alguna cualidad?- George hizo una pausa- tus padres dicen que tienes mucha imaginación.
El rostro de Mary estaba inexpresivo, pero se podía percibir la rabia y el dolor el sus pupilas, pues lo que ella vivía, lo que ella sufría era real.
-Dibujo- murmuró ella sin mirarlo.
-Yo toco el piano- dijo el chiquillo orgulloso- y se me dan bastante bien las mates.
-Ah-murmuró ella.
-¿ Tienes amigos?- le preguntó el niño, exasperando a la pequeña.
-Sí- respondió ella, sorprendida por la respuesta.
-Yo también- le respondió él.
De pronto, tras el parlanchín George apareció un fantasma. Mary sonrió al verle, pero el semblante del pequeño espectral hizo que su rostro se tornase serio.
-No soy tonta- murmuró Mary.
-Nadie ha dicho que lo seas- dijo George desconcertado.
-No quieren que nos conozcamos por simple placer- murmuró ella con el horror reflejado en sus pupilas- quieren librarse de mí- agregó en un tono casi inaudible.
-¿ Qué has dicho?- le preguntó George confuso.
La pequeña miró a George y salió corriendo.
-¿ Adónde vas?- preguntó George echando a correr tras la pequeña.
-No me sigas- le dijo la niña bruscamente.
George se quedó parado y desconcertado, no había echo nada malo, entonces, ¿ Por qué echaba a correr Mary?
Mary hundió el rostro en sus rodillas, sintiéndose engañada. Tendría casi nueve años, pero se daba cuenta de todo, era más inteligente de lo que sus padres creían, y ella sabía que era más madura que los demás niños de su edad, que ella no tenía la misma inocencia aparente de George, y que para sus padres ella era una maldición, pero jamás pensó que le harían eso. " Mary..." Murmuró una voz en sus oídos.
-Harold- murmuró ella reprimiendo el llanto.
El pequeño fantasma se situó al lado de la niña y pasó su fantasmal brazo por el hombro de la pequeña.
-No quiero que me casen con él- le murmuró la pequeña.
Harold la miró y le sonrió. " Todo saldrá bien" le murmuró al oído.