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Bloody Mary ( the true story) — capítulo 8
La puerta de la habitación de la adolescente se abrió lentamente, descubriendo a Rose con sus hábitos de monja y un plato de comida en la mano.
-¿Qué tal has dormido?-preguntó con una sonrisa dibujada en el rostro- Hola Harold-saludó al espectro que permanecía al lado de su amiga, como siempre.
Mary enarcó una ceja y miró a Rose extrañada, pues no se acababa de acostumbrar a que su amiga viera a su fantasmal compañero. La joven de bucles negros observó como Harold esbozaba una sonrisa torva, algo extrañada, y con ese gesto la muchacha pudo averiguar que su amigo estaba pensando exactamente lo mismo que ella.
-Toma, te he traído algo comestible- le dijo Rose tendiéndole un plato con sopa a la joven Mary. - también te he traído algo para que pintes- agregó sacando una libreta y varios lápices.
La adolescente sonrió levemente mientras sorbía una cucharada de la sopa que Rose le había conseguido traer.
-Está mejor que otras veces- comentó Rose.
Mary se limitó a encogerse de hombros mientras tragaba, pues sería capaz de comerse lo que fuese con tal de comer. La joven vació el plato rápidamente, mientras Rose observaba a los dos amigos atentamente, y como fascinada.
-Es fascinante-murmuró Rose.
Mary enarcó una ceja y miró a su antigua niñera extrañada, mientras miraba a Harold.
-¿él?- preguntó Mary.
-Él, tú, los dos-murmuró aún fascinada.
El espectro y la muchacha se miraron extrañados, y luego miraron a Rose.
-Bueno, yo me tengo que ir ya- bufó Rose- hay que dar clases- esto último lo dijo con desgana- quien me iba a decir que iba a volver a ponerme los hábitos. -gruñó.- y a falsificar mi nombre-agregó.
La mirada de Mary se ensombreció y su mente retrocedió cinco años atrás:
"- ¡No te quiero ni un segundo más aquí, chiquilla endemoniada!-le gritó su madre furiosa-¡No os quiero a ninguna de las dos!- Elizabeth Darwstrong se dirigió hacia la joven Rose, que temblaba de miedo y le arreó una bofetada, haciéndola caer al suelo- Estás despedida- le dijo fríamente- y tú- agregó volviéndose hacia Mary- niña maldita, hija de Satán, no te quiero en mi casa, mañana te enviaré a un orfanato de Londres.
La pequeña Mary miró a su madre, que le arrebató el arma y se dirigió al teléfono sin preocuparse el estar manchada de sangre.
Rose se levantó del suelo y se sobó con la mano, mientras miraba a la pequeña con la tristeza reflejada en la mirada.
-Tranquila, no pienso dejarte sola pequeña- le prometió la joven niñera cogiendo de la mano a la pequeña, mientras una presencia fantasmal permanecía delante de Mary y Rose y miraba a otro alma desafiante. Ese otro alma era fea y deforme, y tanto Harold como la pequeña lo observaban, y la niña rezaba mientras sentía el miedo en su cuerpo. El alma miró a la pareja, que se sujetaban de la mano con fuerza y de pronto, una especie de portal echo de oscuridad y negrura se abrió en la pared. El portal recordaba bastante a un agujero negro, pero era aún más escalofriante, pues Mary lo supo en cuanto lo vio: Ese agujero era el portal del infierno. La pequeña observó fascinada como el portal absorbía el alma de Peter Darwstrong y se cerraba con rapidez tras la absorción, dejando la pared de nuevo lisa y sosa, como si no hubiera pasado nada, y sin tan siquiera una simple grieta.
De pronto, Elizabeth Darwstrong entró en la habitación, sobresaltando a la pequeña.
-El taxi te está esperando abajo y cogerás el barco dentro de dos horas. - le informó fríamente.
-Yo la acompañaré- dijo Rose desafiante.
La señora Darwstrong se giró y la miró de reojo.
-Yo hago lo que quiera- le dijo la ex niñera desafiante- y vos no sois nadie para mandarme-hizo una pausa y se aproximó a Elizabeth- me habéis chantajeado, mentido, maltratado tanto física como psicológicamente, sí, tengo estudios, más de lo que vos os podéis imaginar- agregó al ver la expresión de Elizabeth- y sí, es verdad que me enamoré de Charlotte, y ella de mí, ¿Y qué, por eso ya soy homosexual, por amarla, acaso ella merecía morir violada por el asqueroso de su marido?
Elizabeth miró a Rose con asco, y ella le arreó una bofetada.
-No os atreváis a mirarme siquiera- le advirtió Rose- pues no sabéis quien soy.
La pequeña miraba toda la escena, sorprendida por la reacción de Rose, y aún fascinada por el portal del infierno.
-Vamos- le dijo Rose a la niña- el taxi nos espera.
Dos figuras, una mucho más alta que la otra salían de la casa de los Darwstrong, donde apenas unos minutos se había oído un tiro, y se metían dentro de un taxi en medio de la oscuridad de aquella noche fría y sin estrellas"
La joven Mary abrió los ojos, con la imagen del portal del infierno aún grabada en su cabeza.
-¿Rememorando viejos tiempos?- le preguntó Harold sonriendo.
Mary esbozó una sonrisa y asintió levemente con la cabeza.
-No lo entiendo-murmuró la joven.
Su fantasmal amigo la miró y enarcó una ceja.
-No entiendo como Rose no pudo ver el portal del infierno y puede verte a ti- aclaróarrugando el entrecejo.
Harold se limitó a encogerse de hombros.
-A lo mejor es porque se ha acercado a Dios- comentó el espectro con la mirada perdida.
La joven lo miró con sorna y por su rostro se dibujó una sonrisa divertida.
-El mundo está podrido Harold- le dijo la joven- está dominado por el mal y la injusticia.