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Bloody Mary ( the true story) — capítulo 9

Mary se dejó dormir lentamente, mientras de fondo sonaba el dulce y triste sonido de una vieja cajita de música, que sus manos pálidas sostenían, mientras sus párpados se cerraban, como si le pesaran, a la vez que un muchacho fantasmal la observaba y se acurrucaba junto a ella, acariciando los bucles azabaches de la joven.

" La pequeña Mary se asomó a la barandilla del barco, observando el oscuro mar, que reflejaba la negrura de la noches en sus aguas frías y profundas, mientras una joven mujer de cabellos negros, que podría pasar por su hermana, la sujetaba para evitar que la pequeña cayera al mar, y un niño fantasmal de cabellos rubios y ojos azules se asomaba junto a la pequeña de piel tan extremadamente pálida que parecía brillar en la oscuridad de la noche. Ambos niños no tenían expresión alguna en el rostro, y la mirada de la pequeña de oscuros cabellos, era fría, llena de dolor y tristeza, lo que le daba un toque tétrico y misterioso, quitándole parte de la inocencia que todo niño poseía.

Mary observó el mar oscuro y profundo, en parte fascinada, en parte asustada por el futuro incierto que la aguardaba en Londres.Harold pareció darse cuenta de ello, pues la miró y le sonrió de manera tranquilizadora, aliviando un poco a la pequeña, que le dedicó una sonrisa forzada. La pequeña volvió a centrar su atención en el oscuro manto de agua que se extendía ante ella, mientras sentía la brisa dándole en el rostro, revolviendo sus bucles negros, tan negros que podían confundirse con la noche oscura.

-Mary- le dijo la mujer que estaba sujetándola- vamos al camarote, tenemos que descansar.

La pequeña dirigió una última mirada con sus ojos azules al mas oscuro y al cielo negro sin estrellas, tan solo presidida por una luna llena que unas espesas nubes oscuras amenazaban con tapar. Mary apartó la mirada de tal hermoso y siniestro espectáculo, tomando la mano de Rose y la mano espectral mano de Harold para dirigirse al camarote.

-Voy a salir un momento- le dijo Rose a la pequeña una vez la hubo acostado en la litera.

La pequeña no respondió, tan solo se limitó a aovillarse y a abrazarse a su muñeca, lista para dormir.

-Mary...-le dijo Harold sacudiéndola, provocando que la pequeña se despertara entre extrañada y malhumorada.

-¿Qué pasa?-preguntó la niña aún adormilada a su compañero.

-Char- Charlotte-consiguió murmurar su espectral amigo.

Los ojos azules de la pequeña se agrandaron y se abrieron como platos, mientras sus manos retiraban las sábanas rápidamente y su cabeza miraba a todos lados, buscando al otro fantasma, pero sus pupilas azules quedaron encandiladas por una luz cegadora.

-Mary-murmuró Charlotte desde una esquina del pequeño y cutre camarote.

La pequeña miró en la dirección de la que procedía la luz, y halló a Charlotte, con los cabellos sueltos, cayéndole en cascada por su espalda pálida, vestida con una especie de vestido blanco que le llegaba hasta los tobillos y no cubría sus pies desnudos. La niña no se estremeció, pues Charlotte no daba miedo, más bien lo contrario, inspiraba seguridad y confianza.

-Gracias-le dijo el ángel acercándose a la pasmada niña.

La pequeña no supo que contestar, pues los ojos de Charlotte estaban llenos de luz, pero en ellos se reflejaba una gran tristeza y un enorme agradecimiento.

-Eres inteligente Mary- le dijo el ángel sonriéndole de manera dulce a la pequeña- eres fascinante, eres diferente, ya sé porqué a Rose le importas tanto- el ángel hizo una pausa y acarició los cabellos revueltos de la pequeña- de mayor serás hermosa, mucho más hermosa que las demás niñas- Charlotte sonrió- pero posees un don que no posee nadie más, y son y serán muy pocos los que saben y sabrán apreciarlo sin considerarlo locura o posesión de un demonio, y tendrás que sobrevivir pequeña, porque esté mundo está podrido, y yo lo pude comprobar en vida- el ángel hizo una pausa y una profunda tristeza se reflejó en sus ojos- pero tendrás que aprender a sobrellevarlo, y sobre todo, tendrás que aprender a no temer a los muertos pequeña, si no a los vivos.

La pequeña miró fascinada a Charlotte, la cuál se veía realmente hermosa,una belleza no humana, como sobrenatural, pura.

-Toma esto- le dijo a la pequeña sacando de un bolsillo de su vestido o camisón blanco una caja vieja, pero no menos hermosa, de madera, adornada con varios grabados de rosas y espinos y con una palanca para girar en la parte posterior de la caja.

La pequeña abrió la caja y descubrió a una bailarina, con un tutú rosa y las manos alzadas sobre su cabeza frente a un espejo que reflejaba su rostro tranquilo y sereno. Mary giró la palanca, provocando que la bailarina girase lentamente al ritmo de una música dulce y melancólica, y no pudo evitar verse reflejada en esa bailarina, verse a ella en el espejo de la pequeña caja, mientras la musiquita de la caja resonaba en sus oídos y quedaba grabada en su mente.

-Me la regaló mi madre cuando tenía tu edad- le informó el ángel- pero nunca me gustó ese tutú rosa- agregó con una sonrisa entre melancólica y dulce.

La pequeña miró al ángel fascinada, mientras la musiquita iba cesando poco a poco,a la vez que la bailarina iba bailando cada vez más y más lentamente, hasta pararse a la vez que la música.

-¿Por qué me la das?-preguntó la niña con cierta desconfianza.

El ángel le sonrió de manera dulce y comprensiva.

-Porque me recuerdas a mí.- fue todo lo que le respondió.

La niña volvió a mirar a Charlotte, y ella se levantó, alejándose de la pequeña y delcutre camarote de aquel barco que surcaba por oscuras y frías aguas, perdiendo cada vez más su forma, transformándose de esa manera en una especie de luz que se apagó, dejando la habitación de la pequeña a oscuras.

Mary miró la caja, mientras Harold aún permanecía pasmado ante ella, parecía más afectado por la aparición del ángel que la pequeña.

La niña dejó la caja de música en el suelo y su cabeza se apoyó en la incómoda y dura almohada, quedando así sus cabellos esparcidos, adornando el blanco colchón con sus ondas casi perfectas, mientras que el fantasma se limitó a acurrucarse junto a la pequeña y a abrazarse junto a ella, como siempre, mientras el barco se balanceaba de un lado a otro, y ambos niños podían escuchar los rugidos del mar y las gotas de lluvia azotando los ventanucos, e incluso podían percibir el chapoteo de las gotas al caer en mar, a la vez que unos truenos sonaban a lo lejos, lo que asustó a la pequeña, que se giró hacia el fantasma y se abrazó a él, quedando dormida en su regazo."

Mary abrió los ojos poco a poco, mientras sentía una mano acariciando su brazo, lo que le hizo sonreír levemente, pues quien iba a ser si no su fiel Harold.Ella se giró y lo miró, encontrándose así los ojos de ambos. Ninguno apartó la mirada, y Harold acarició el rostro de la adolescente con sus manos fantasmales, provocando que el rostro de ella se dulcificara y los ojos de ella se cerraran, como queriendo guardar la sensación de esa caricia, o como si quisiera sentirla todo lo posible, o como si le estuviera acariciando el alma.

-Acabo de recordar...-murmuró ella en un susurro apenas audible, pero que Harold comprendió y escuchó a la perfección.

-Cuando Charlotte te regaló la caja de música- averiguó él mirándola intensamente a los ojos.

Ella asintió con la cabeza ligeramente y miró a su amigo con esa mirada que él conocía, y que usaba cada vez que quería saber algo.

-Y recordé tu reacción ante el ángel- le informó ella arqueando una de sus finas cejas- ¿Por qué reaccionaste de esa manera?

El fantasma suspiró y no respondió al instante. Sabía que tarde o temprano Mary le preguntaría sobre eso, y que él, no podría evitar no responderle, no porque ella fuera insistente, si no porque algo en él se lo impedía desde hacía tiempo.

-Es que...-Harold no sabía como decirle a Mary, no sabía como responderle, ¿Cómo se lo tomaría?- es que yo... Verás yo...

Ella lo miró inquisitiva, con ansias de saber la respuesta, y sin percatarse, sus manos femeninas y delicadas, se aferraron a las manos fantasmales de Harold.

-Yo soy ....- Harold hizo una pausa y se mordió el labio inferior- soy un ángel.

Mary abrió los ojos como platos, junto con su boca, dejando entrever sus dientes blancos, mas aún así, sus manos no soltaron lasde Harold.

-¿Y por qué te temí cuando te vi, por qué no tienes luz?- le preguntó ella con más curiosidad, pero a la vez con la confusión y el asombro reflejado en su semblante.

-Nunca antes habías visto un ángel- le dijo él- y en cuanto a la luz- él sonrió- digamos que no soy tan extravagante como los otros ángeles, todos la tenemos, pero unos deciden mostrarla, y otros como yo no.

Mary miró a Harold ensimismada, como si fuera presa de un hechizo.

-Siempre me has parecido hermoso- murmuró sin darse cuenta- pero nunca llegué a sospechar que fueras un ángel.

Harold se limitó a sonreírle de una manera dulce, mientras su mano fantasmal acariciaba el rostro de la muchacha con dulzura y delicadeza, como si se tratara de una muñeca de porcelana que se pudiera romper en cualquier momento.

-Yo siempre he pensado que tú eres hermosa- le dijo él en un susurro, mientras sentía la respiración de ella, lo que le hizo sentir una armonía indescriptible dentro de él.

Mary miró a Harold, topándose con sus ojos azules, y se internó en ellos, descubriendo así la luz que Harold le ocultó durante aquellos cinco años, y que ella no supo ver. Él era su ángel...

NOTA: Para los que queráis, acá os dejo un vídeo de la canción de la que cogí la melodía de la caja de música. http://www.youtube.com/watch?v=vohufkf0uk0

Acá dejo un vídeo que hice sobre Bloody Mary, espero que os guste: