Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Vida Tonks · de

Vida Tonks — capítulo 1

Corría por el césped muerto. Sobre su cuerpo, yacía una sentaencia de muerte, por consumarse. El sol caía, bajo las ramas del horizonte. No tenía tiempo, tenía que darse prisa o los lobos hambrientos, se la tragarían. La sombra del absimo. La oscuridad que lentamente vigilaba su sueño. Estaba cerca de caer en sus redes. Su risa aguda se escuchaba en todas direcciones. Estaba confundida. Perdida.

Y un alarido, acabó con su noche. El fuego se turnó azul. Despertó agitada, al sentir el calor de una mano que acariciaba su espalda, con un ritmo inconstante. Tiritaba, aunque el fuego estaba a su máxima fortaleza.

No era suficiente para espantar a los cuervos de su mente. A los cuervos que querían sacarle los ojos mientras dormían.

  • ¿Estás bien?- una voz tímida, pero fuerte al mismo tiempo, se escuchó a su lado. Apenas ladeó la cabeza. El fuego del salón, dibujo interesantes sombras en su rostro.

  • ¿Estaba soñando?

  • No lo sé. ¿Qué estabas pensando?- la voz respondió, dubitativa. Una mano temblorosa, se acercó al posa brazos de su silla y se apoyó firmemente. O con toda esa firmeza, que se permitió. Que sacó de su cuerpo.

Cuatro días y tres noches, habían pasado. Estaban en una casita pequeña, que se deshacía sola. Que estaba por caerse. Bajo la luz de un débil fuego. Pero no debían despertar a los demonios.

  • Soñé con ese día otra vez- dijo y suspiró- Ted, soñé con ese día otra vez. Con el día de mi huída.

Aquel hombre no dijo nada y su cien, se arrugó. La mujer a su lado, ya tenía nueve meses de embarazo. Estaba próxima a dar a luz. No había tiempo de pensamientos infundados por el miedo. Tenía que ser valiente, por los dos.

Sostuvo su mano con fuerza, lo había estado haciendo desde que la observaba dormir. Apoyó su cabeza sobre su hombro y le acarició el cabello con ternura. La mujer a su lado, se afianzó en su regazo y esperó a que sus propios miedos, murieran bajo el suave toque de su marido. Bajo sus dulces palabras.

Esa noche quedaba visiblemente atrás.

  • Nuestra hija va a nacer. Lo demás desaparecerá. Pronto, tendremos a nuestra hija. Pronto nacerá Nymphadora.

¿En ese desvencijado universo? Las dudas se cernían sobre su cabeza, como un río sobre su cause. No estaba segura de ser la mejor elección.

Pero ya no había marcha atrás.

Y lo podía recordar. Sobre una cama de madera ya vieja, ya rota. Gemía a todo pulmón, mientras su hija estaba por nacer, en las condiciones más inhumanas. Pero lujos, no quitaba el derecho de vivir. Ted sonreía, esperando ansioso. Mirando con detalle,por si su pequeña cabecita sea somaba y podía tocarla.

Lo demás sobraba en ese momento. El nacimiento de un hijo, era la situación más hermosa que podía existir en ese mundo y en otros. Lo demás, no afectaría la alegría de aquel momento.

Un chillido agudo y un llanto, le dio lo que estaba esperando. Estaba manchado hasta las mangas, pero no lo tomó en cuenta. La bebita lloraba, se movía. Respiraba, tal cuál ellos, una vez obtenida la libertad.

Y sin importar, vivir como ratas en el suelo.

  • Hola, Nymp...- susurró su padre, cuando sus ojos se abrieron por primera vez, en los brazos de su madre. La besó un par de veces, al igual que a la pequeña. Roció su cabeza con agua tibia, limpió su cuerpo y se sorprendió de encontrar tantas cosas.

Unos minutos luego.

  • Nymp es metamórfaga- dijo con suavidad y Andrómeda sonrió, feliz- mira su coronilla. Su cabello es casi azul.

  • Sí. ¿No te parece hermosa? Nymphadora es la niña más hermosa que jamás he visto. Y es solo mía... Es mi hija.

Y la felicidad brillaba en el hogar, pese a la inmundicia en la que estaba sumido. En la oscuridad de una pequeña vela, Andrómeda Tonks, arrullaba a su hija con una canción. Estaba exhausta, pero aún tenía fuerzas para contarle sus sueños. Que sus ojitos miraban fijamente.

  • Hola, Nymphy... Sí, hola pequeña- sonrió dulcemente mientras Nymphadora ahogaba un bostezo- sí, nos vamos a dormir. Papá ya se durmió ¿viste? Estaba tan cansado el pobre. Pero ya estamos todos juntos, reunidos como debe ser.

La familia Tonks.