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Historia 51198 — capítulo 4
-¿Quieres ayuda? -se ofreció Jeff.
-Por favor -le dije mientras me sobaba mi muñeca. Sentí que algunos me observaban, me limite a mirarlos fijamente con el seño fruncido. Jeff llevaba a Emmett recargado en el hombro izquierdo, yo por el derecho.
-Yo los llevare en mi auto -dijo mientras se dirigía a una camioneta negra después de que depositáramos a Emmett en la acera, parecía una persona de la calle.
-No yo traje mi auto, papa notara su ausencia -fruncí el seño.
-Esta bien, yo conduzco -dijo arrebatándome las laves, después levanto a Emmett de la acera y lo recostó en la parte trasera de mi auto.
-Pero yo puedo…
-No te dejare conducir con copas encima -me respondió.
-¡Pero tu estabas bebiendo también! -dije enfurruñada.
-Una botella de agua mineral -dijo triunfante, luciéndose por que tenía la razón. Entramos al auto, lo encendió y emprendió la marcha.
-No sabes donde vivo -respondí al fin.
-Preguntando se llega a Roma pequeña -rio divertido.
-Por la principal, de la vecina ciudad -dije al fin.
-¿Qué es el tuyo? -me pregunto señalando a Emmett.
-O perdón que te lo presente en estas condiciones, el es Emmett Cullen y es mi tío -respondí.
-Pero, el es… un…
-Lo se vampiro -dije sonriendo.
-¿Quién es tu papa? ¿Dracula? -dijo sarcásticamente.
-Edward e Isabella Cullen son mis padres, son vampiros también, se que se escucha loco pero es la verdad -reíligeramente.
-¿Adoptivos? -pregunto curioso.
-No biológicos, papa tuvo sexo con mi madre mientras ella era humana aun y ¡tan tan! Naci yo.
-¿Como es posible que tu madre viva aun? -dijo esta ves sorprendido.
-Bueno fue convertida de emergencia, fue lo que le salvo la vida.
-Me hubiese gustado que mi madre hubiese corrido con la suerte de tu mama -dijo en un murmuro triste.
-¿Quién era tu mama? -le dije algo apenada, por una extraña razón me dolía verlo sufrir, es como si el hubiese estado destinado para mi, me dolía su dolor, instintivamente le apreté el dorso de su mano, el atrapo la mía y quedaron unidas; se sentía tan bien sentir su mano en la mía, las mire fijamente y no pude evitar sonreír como una idiota.
-Se llamaba Eleanor White, ella, bueno… digamos que no corrió con la suerte de tu madre.
-Lo siento Jeff -conteste apesumbrada, pero el debía tener un padre, si, el tenia que tenerlo- pero… - ¿Quién es tu papa?
-Creo que lo conoces -dijo con una media sonrisa de amargura.
-No… ni idea.
-Aro Vulturi -murmuro.
-¡¿Qué?! -ese nombre dio rienda suelta a mi antigua pesadilla, donde mi familia estuvo a punto de ser masacrada por ese sequito de vampiros italianos, yo tenia solo 3 meses devida- ¿Aro? Tú… eres… ¿su hijo?
-Si, Soy Jeff Vulturi, Heredero real -dijo dibujando unas comillas en el aire- ¡puaj! Es sumamente ridículo! Mi padre no es ningún rey, aparte yo puedo hacer mi vida como quiera, - protesto con una mueca de amargura, estaba triste, podía notarlo-.
-¿Cuántos años tienes Jeff? -pregunte curiosa.
-17 al igual que tu -me señalo.
-¿Cómo sabes mi edad? -le rete.
-Debes de saber que eres algo popular en Volterra -rio tristemente- Cayo siempre me decía que yo era igual que la aberración Cullen, la pequeña Nessie Cullen, me decía que mi nombre no me iba, que era igual de repugnante que tu.
-¿Yo la aberración Cullen? ¡Que grosero! -Maldito vampiro vejete pensé enojada- pero… si Aro es tu padre y Eleanor tu madre, ¿Por qué tienes los ojos como los de un vampiro normal?
-Jane, no controlo su sed en una caza… me dejo mal herido, y ahora soy un vampiro completo -dijo tristemente.
-Debió ser muy duro para ti- dije después de un instante en el que ninguno de los dos no dijo nada.
-Si fue algo bastante, duro… -respondió con una mueca de dolor.
-Da vuelta en la desviación de la derecha -dije instantáneamente.
-Y tu dijiste que no me dirías donde vivías -dijo entre risas, me sorprendió la facilidad con la que controlaba sus emociones, no pude evitar quedarme como una boba observando su sonrisa.
-Renesmee
-Si -conteste aun mirándolo a los ojos.
-Creo que hemos llegado a tu casa
-Hey, como adivinaste la dirección, empezare a creer que puedes acceder a mi mente -bromee sabiendo que no podía ya que mi madre tenia un escudo en mi mente.
-Es fácil simplemente, seguí tu olor -alardeo.
-Esta bien, ahora, dime: ¡Como llevare a Emmett dentro de la casa cuando apenas me puedo mantener yo de pie! ¡La vida no es justa! Dios, y si no despierta nos mataran, literalmente claro, mañana tenemos instituto, y los demás llegaran en unas horas.
-Lo resolveremos ahora mismo, calma, no pasa nada.
-Ok, dilo tú así que, ¿Cuál es el plan? -lo rete.
-Primero lograr que el se despierte y después, bueno improvisare.
-¿Como le explicare a papa que tu estés en casa? -dije algo preocupada.
-Tengo varias explicaciones en mente así que, primero -de repente de desvaneció del asiento del conductor y en una fracción de segundo estaba en mi puerta tendiéndome la mano para que bajase del carro- vamos adentro pequeña damita.
-Muy caballeroso -lo felicite.
-Podrías abrir la puerta de la casa por favor, bajare a Emmett del auto -dijo mientras agarraba a mi tío de los brazos. -Si -respondí, cuando abrí la puerta de la cocina paso como rayo con Emmett en volandas, parecían recién casados, la misma idea me causo una risa tremenda, camine hacia la estancia donde se encontraban los dos, Emmett desmayado aun en el sillón y Jeff se acomodaba su saco.
-Dame tu saco -le dije mientras estiraba el brazo para agarrarlo, me lo tendió y lo puse en el perchero de la entrada, cuando volví la vista observe que estaba escribiendo en un papel con un objeto dorado.
-¿que haces? -le pregunte un tanto curiosa
-are que el se despierte.
-Oh, bien dime Merlín ¿Cómo lo aras con un papel y una pluma? -me burle alegremente.
-Truco de un viejo vampiro -alardeo.
-Excelente, espero que eso funcione con los demás -me volví a burlar.