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Historia 51198 — capítulo 5

Gracias a mis burlas y a mi sarcasmo dios me escucho y decidió tomar venganza de mi… en ese instante mi papa apareció hecho una furia por la puerta que colindaba la patio trasero, parecía un perro chihuahua a punto de un colapso por una rabieta, yo sabia cual era su objetivo.

-Tu -dijo en un tono que jamás había escuchado apuntando hacia Jeff-.

-No -exhale, en ese momento dejo las cosas que estaba tan esmerado haciendo, toda la familia entro detrás de papa, por supuesto Jeff no los conocía y adopto una posición de ataque enfrente de mi, se agazapo dejándome contra la pared y lanzo un gruñido brutal hacia los demás que estaban en shock menos papa que le había respondido con los mismos movimientos-¡NO! - grite mientras presionaba a Jeff por el brazo para que relajara su postura, pero hizo lo contrario, podía oír a mi madre también, en ese momento Emmett se despertó, y papa se lanzo contra Jeff, pero algo muy curioso sucedió, Jeff solo estiro una mano y papa jamás llego a tocarlo, en cambio se quedo suspendido en el aire por una fracción de segundo y después fue a dar contra la pared que colindaba hacia las escaleras.

-¡Papa! ¡No! ¡¿Qué demonios has hecho Jeff?! -grite espantada mientras intentaba escapar de la jaula que había formado a mi alrededor, los demás aun nos observaban paralizados.

-¿Papa has dicho? -Dijo relajando su postura, mirando curiosamente a los demás que estaban reunidos en la sala, con una expresión de confusión excepto Alice que sonreía radiantemente; papa aun estaba sentado en posición lista para volver a atacar, mientras mire una mueca de vergüenza cruzando por el rostro de Jeff-.

-Lo siento mucho señor Cullen, yo… pensé que… -dijo balbuceando torpemente, en aquellas circunstancias a mi se me hacia divertido y tenia ganas de reírme de las expresiones de Jeff y papa. Nadie dijo nada, papa estaba enojadísimo, mi comportamiento los últimos meses había sido insolente y grosero, desde la traición de Jacob yo jamás volví a ser la misma niña dulce y tierna que tocaba el piano con su padre día tras día, jamás respetaba horas de llegada, reglas ni nada por el estilo, duraba de juerga con mis amigos hasta por tres días, jamás contestaba el teléfono, me había puesto un pircing en la nariz, en dos ocasiones bebí sangre humana, comencé a beber demasiado y en varias ocasiones probé droga, a pesar de ser sumamente inteligente, sacaba las peores notas del colegio, me metía en tantos problemas como podía, mis padres intentaban hablar conmigo pero lo máximo que lograban conseguir de mi era un "me da igual", ya ni tía Alice tenia aquella magia de convencerme, mi vestimenta paso de los coloridos y alegres atuendos a ropa completamente negra, de pies a cabeza; el único rito que jamás rompí era el de comer helado de galleta mientras miraba mi película favorita.