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Historia 5123 — capítulo 3

Capitulo 3

Petunia llegó al día siguiente y ni siquiera le dirigió la palabra a su hermana. Menuda estirada, era lo único que se le venía a la cabeza a Lily. Había venido con su novio, el seboso Vernon Dursley, un tío de Surrey al que había conocido en la universidad para presentarlo a sus padres. Resultó ser tan repelente como ella, en todo.

Durante las dos siguientes semanas, Lily consiguió el permiso de sus padres para dormir en casa de Natalie ya que no estaba dispuesta a aguantarla por la noche, pues aunque estuviese en otra habitación roncaba del mismo modo que relincha un caballo.

Las dos salían a dar una vuelta todas las tardes y cuando Pete libraba se unía a ellas. Natalie persistía en su intento de que Lily hiciese magia y ésta, para hacerla olvidar el tema, le contó lo que había sucedido entre ella y James.

Un viernes se encontraban los tres sentados en una terraza de una cafetería de Picadilly Circus cuando Pete dijo:

  • ¿Os había dicho ya que mañana empiezo mis clases de pintura?

  • ¿De veras? – Lily ya había comprobado por sí misma las cualidades de Pete con el pincel y el lápiz.

  • Es fantástico, ¿adonde vas a ir? – preguntó Natalie.

  • Voy a ir al taller que un tipo llamado Ed Phytom tiene en el Soho, ceca de Carnaby Street.

  • Siempre soñé con vivir en el Soho – dijo su novia

  • Yo también , pero en mi opinión Portobello lo tiene todo, si pudiese me quedaría allí siempre...Oye, ¿y no es muy caro? – preguntó Lily a James mientras se llevaba a la boca un buen trago de Nordic.

  • No, son sólo 10 libras al mes...Para ser pintura está más que bien.

  • ¿Qué tal si te acompañamos? – propuso Natalie

  • Sería estupendo – Pete la cogió de la mano.

Estaban en la habitación de Natalie escuchando a Van Morrison con el volumen bajo cuando de pronto oyeron unos golpes en la ventana. Era Rosebud que había vuelto y no venía con las manos vacías: al parecer llevaba tres cartas consigo. Contenta, Lily abrió la ventana con cuidado y la lechuza entró.

  • Shhh, Rosebud...Bienvenida, pero no hagas mucho ruido. No queremos que los padres de Nat se despierten. A ver lo que tienes para mí...

  • Lily, voy a la cocina por agua para Rosebud.

La chica de ojos verdes sintió un vuelco en el corazón: tenía entre sus manos una carta de James Potter. ¿Qué querrá ahora? ¿Es que no le quedó claro que no quería volverle a hablar?

Querida Lil,

Se que estás muy enfadada y que no me quieres dirigir la palabra pero yo no puedo soportar esto mucho tiempo. Reconozco que me porté como un idiota en la cena de despedida, aunque déjame decirte que el hechizo no iba para ti sino para Snape. Tenía que haberte avisado de la broma que iba a hacer para que te alejases, lo sé, lo sé...Pero, ¿cómo se os ocurre a los de Slytherin entrar con las capuchas puestas y no quitárosla en todo el banquete? Aún por encima te sentaste de espaldas a mí...¡Cómo pretendías que no me equivocase! ¡No te veía la cara!

“Sí, qué casualidad que fuera directamente a mí”, estarás diciendo, eso mismo digo yo. Créeme, fue mala suerte, yo jamás deseé convertirte en cerdo delante de todos. Tú sabes bien que nunca te haría daño porque TE QUIERO y que las jugarretas que te hago a veces (bueno casi todos los días) no son nada comparado con lo que acabé haciendo. Me sentí muy mal después de lo que me dijiste y, en serio, creí que te había perdido...Aunque...Lil, ¿te he perdido?

Te escribo todo esto porque quiero que me perdones y que las cosas vuelvan a ser como antes. Esperaré tanto si quieres responderme como si no.

Te ama,

Jim.

En ese momento, regresó Nat con un cuenco de agua. Miró a Lily y vio que le caían algunas lágrimas por la cara.

  • Es de él, ¿verdad? – pero Lily no respondió, seguía en silencio – Mira, será mejor que le escribas algo explicándole las cosas.

  • ¡¿Por qué tiene que ser tan inmaduro?! ¡Si fuese de otra manera nos habríamos ahorrado todo esto! Nat, sé qué hacer.

  • Lily, tú misma me dijiste que su sentido del humor fue lo que te hizo caer redonda ante él...Anda, hazme caso, respóndele. Sé que estás muy ofendida pero todos tenemos que tragarnos nuestro orgullo para arreglar las cosas...Él ya lo hizo, ahora te toca a ti.

  • Creo que tienes razón – cogió las otras cartas; una era de Sirius Black y Remus Lupin y, la otra pertenecía a Arabella Figg

Todas trataban de convencerla de que perdonase a James: “El te quiere mucho y está muy arrepentido, discúlpalo”. Cogió un trozo de papel y un bolígrafo, pues como estaba en la habitación de su amiga ni había pergaminos ni plumas a mano.

Querido Cornamenta,

He leído tu carta y me ha parecido lo suficientemente convincente para perdonarte. Y no, no me has perdido, sigo sintiendo ese fuego dentro d cada vez que pienso en ti pero, ¿por qué tienes que ser tan infantil James Potter, por qué? Dímelo. No tienes ni idea del daño que me hiciste (estuve casi una semana yendo ala nevera a cebarme de comida por las noches), por eso prefiero olvidarme del asunto, incluido tú, hasta que nos veamos de nuevo en Hogwarts. Sólo te pido tiempo para reflexionar sobre nuestra relación, te pido que por el momento seamos únicamente amigos porque quiero que me conozcas tal como soy, a mí como persona, no como tu novia; así aprendas a tenerme más en cuenta antes de actuar.

Te quiere todavía,

Lily

  • ¿ Qué estás diciendo? Lo perdonas y luego no quieres saber nada de él...Tú estás loca...

  • Hablaremos en Hogwarts.

  • Me parece que aquí hay más de un inmaduro...

Lily ata la carta a la pata de Rosebud y ésta salió hacia su destino.

A la mañana siguiente acompañaron a Pete al taller de Ed Phytom en Carnaby. Entraron en un edificio de la época victoriana, la madera de la escalera de caracol chirriaba a medida que subían hasta llegar a una puerta beige. Pete timbró y un hombre alto, fornido, de pelo largo hasta los hombros y grandes ojos de color negro con una perilla rodeándole la boca, abrió. Vestía con un mono verde manchado de pintura y no aparentaba más de 45 años.

  • ¿Ed Phytom?

  • El mismo, tu debes de ser Pete, el chico que se apuntó el día que yo no estaba...Pasa – dijo Phytom con voz grave.

  • Gracias – dijo Pete

Las dos chicas los siguieron. Se encontraban en un vestíbulo de paredes blancas que iba a dar a un gran salón lleno de lienzos. Phytom y Pete se dirigieron hacia allí. En un lateral del vestíbulo se podía leer “Oficinas” . Al lado de la puerta había un corcho con algún que otro anuncio, pero Lily y Natalie se fijaron en uno:

SE NECESITAN MODELOS PARA TRABAJOS DE DESNUDO.

Si le interesa pase por oficinas para pedir información.

  • Oye, seguro que pagan por hacer esto, además no tenemos mala figura, ¿ qué tal si nos presentamos? – sugirió Natalie.

  • No está mal pero si se enteran, mis padres me matan. Serán muy comprensivos con lo de la magia pero esto no creo que lo toleren...

  • No son los únicos, los míos me echarían de casa je,je

Entraron en las oficinas y las atendió una chica regordeta. Salieron muy sonrientes: “Wow, 5 libras la sesión”, decían.

Fueron hacia la gran sala donde, aparte de lienzos, había varios jóvenes pintando, y se despidieron de Pete.