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Historia 51374 — capítulo 10

Una nueva empleada

Hermione intentaba dormir, pero su hija había estado quejándose de cólicos. Eliane dormía con su padre, había estado teniendo pesadillas. No era una buena noche para la familia Malfoy. Snape en cambio, ya estaba dormido, cuando Nymphadora había comenzado a sentir las contracciones que solían reflejarse por las noches. Con una sonrisa suave, miraba a su esposo mientras dormía y se preguntaba si algún día Bellatrix tendría la misma dicha que ella, de ver al hombre que amaba, dormir.

Inspiró y colocó una de sus manos sobre su cabeza, comenzando a acariciar su cabello. Cuidadosamente. Severus ahogó un bostezo y comenzó a darse la vuelta. Abrió un ojo y la miró. Notó el cansancio que llevaba. Se arrepintió de haberlo despertado.

— ¿Qué es lo que te pasa, mujer? ¿Qué necesitas?— le dijo y ella sonrió inocentemente.

— La bebé está algo inquieta otra vez y no me deja dormir. Pensé que podía dormir si tomaba un poco de leche tibia. Iba a preparármela, pero te vi dormido y bueno...no me resistí. Tenía que quedarme a mirarte un rato.

Mujer tonta.

— Quédate, yo te prepararé esa dichosa leche tibia que quieres tomar.

— No. No la necesito. Ya me diste la paz que necesitaba.

¿Quién iba a entenderla? Inspiró y se dio la vuelta, para continuar durmiendo. Nymphadora se acomodó en la cama y trató de hacer lo mismo. Dormir un poco, eso iba a acabar con sus pesadillas. Con sus problemas.

Además, era ella quién tenía el lujo de dormir junto a Severus Snape. Nadie más. Ni siquiera Bellatrix y sus artimañas.

Él solo dormía con su verdadera esposa. Con su mujer.

— Hermione. ¿Por qué tu apellido es Granger?

— Granger es una abreviatura que tenía mi padre antes de morir. Mi verdadero padre. Una combinación de apellidos. Mamá decidió dejármelo, cuando me enfermé. Era muy pequeña. Creyó que me perdería. No me sé esa historia completa, pero recuerdo que significaba algo religioso.

Draco inspiró, muy confundido. La familia de Hermione era algo extraña. Ella sonrió, rió al verlo confundido y nervioso. Sí, ellos tenían esa fama con la gente.

— Papá fue a la cárcel. Estuvo implicado en hechos fraudulentos. Mamá no quiso ponerme su apellido, además por esa razón. Papá salió de la cárcel y su romance con él, se avivó. Luego se divorciaron como supiste y ahora, están juntos.

No sabía en qué parte ponerse nervioso o decir que le comprendía. Porque en verdad, era complicado. Pero bueno. No se imaginaba a Snape en actos de dudosa procedencia. Con una sonrisa, ella continuó mirando a su hija.

— Pese a que él no es mi padre político, lo amo como si lo fuera. Es el hombre que me ha cuidado durante todos estos años.

Y muy bien.

— Eliane creo que no quiere irse a su cama, Hermione. Será mejor que me vaya con ella. De una u otra forma, entraremos juntos en su cama.

— La romperás.

— Tampoco soy una ballena, Hermione.

Ella no dejó de reír, mientras acostaba a su hija menor a un lado y Harry cargaba a Eliane entre sus brazos. Luego de un beso, se había cambiado de habitación.

La mañana siguiente, todos tenían más sueño de lo común. Hermione por haber estado atendiendo a su hija. Snape por cuidar de su esposa y Draco, por cuidar de Eliane.

Un día muy común.

— Creo que debo ir a trabajar temprano, Hermione. Volveré para cenar, temprano. No quiero estar un tiempo sin mis hijas. Además, creo que me torturas. Haciendo que Eliane me llame al trabajo y se ponga a gritar que me extraña.

— Pues... ella quería que te llamara. No dejaba de brincar, señalando el teléfono. Diciendo papá, aló. Pero tú no estabas para contestarle. Te llamé por eso.

Sí, así era Hermione. Burlista. Tomó una tostada en su boca y simplemente caminó hacia ella, para besar una de sus mejillas y la de Eliane que lo miraba con una sonrisa suave.

— Si ese infeliz se atreve a aparecer, avísame.

Hermione asintió en silencio. No se atrevía a contradecirlo. Sonriendo, Eliane se despedía de él. Mientras lo hacía, Nymphadora se sentaba a desayunar con ella.

— Hola cariño. ¿Cómo has amanecido?

— Dile hola a la abuela, dile buenos días— dijo Hermione y Eliane había comenzado a mover las manos. Huevo caía por todos lados. Huevo y tocino.

— Y al abuelo Snape. Para que termines de dejar el desayuno en el suelo.

Severus la miró de mala gana y Hermione soltó una risilla suave. Mientras, Draco meditaba. Se suponía que ese día conocería al reemplazo de Luna. Parecía normal, pero no le agradaba que Blaise metiera sus manos en la selección.

Quién sabía si no estaba ya trabajando en eso y tratando de hacerse parecer a un niño bueno. No creía en esas cosas.

Al bajarse del auto, su asistente le esperaba. Padma.

— ¿Novedades, Padma?

— Llegó su nueva secretaria. La haremos pasar.

Se quedó en silencio, esperándola. Era una mujer joven, con un curioso aspecto. La cara redonda y el cabello tan rizado como Hermione.

— Hola. Me llamo Lavander Brown.

Le sonaba de algo, pero no recordaba el qué.