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Historia 51374 — capítulo 3
Disfuncional
Snape no dijo nada, pero supo que Nymphadora había sentido el impacto emocional, acerca de ello. Bellatrix se hab{ia ido sin decir nada, pero su silencio había bastado para que Nymphadora se sintiera confundida.
Preocupante, ante su embarazo complicado. Draco decidió que ellos debían conversarlo y se llevó a Eliane con él. Tonks, se sentó en el sofá de aquel lugar y miró al suelo, con un gesto de decepción. Severus se sentó a su lado y la miró momentáneamente.
No te dejaré- dijo, pero eso no era lo que ella más temía. Estaba unido a Bellatrix, por un hijo. Tendría que soportarla.
Ella sería la otra, como en una novela de esas que se escribían en corazón de bruja.
Severus...- inspiró, pero él no le había permitido hablar. Había colocado una mano sobre su hombro y ella no dijo nada.
Ya se lo esperaba y ocurrió. Se echó a llorar.
-
Nymphadora, no tienes motivos para preocuparte- declaró- me quedaré a tu lado. No pienso divorciarme, para casarme con esa loca.
-
Te usará. Te alejará de mí- dijo con un suspiro lastimero y él, tuvo que pensar detenidamente. ¿Podría? Inspiró con suavidad y negó con la cabeza. Con una sonrisa maliciosa, la contempló. Ella esperaba no sobreactuar.
Pero le era muy complicado.
-
Desgraciadamente para ella, te amo a ti- suspiró y en realidad, era la primera vez que le escuchaba decir algo así. Intentó sonreír, pero no podía sentir emociones felices. Lo que acababa de escuchar, le había arrancado los sentires.
-
También te amo, Severus.- confesó y Severus la miró descansar su cabeza sobre su hombro. La rodeó con uno de sus brazos. Ella suspiró, componiendo un curioso rostro. Se mantuvo en silencio, mirándola.
-
¿Ocurre algo, Nymphadora?
-
Necesito descansar.
La soltó y ella, se levantó. Antes de irse, ladeó la cabeza y lo miró. Estaba allí sentado, pensativo. Intuyó tantas cosas, que prefirió no pensar en algo particular.
- ¿Vienes?- preguntó y Severus, asintió en silencio.
Ninguno de los dos, iba a dormir esa noche.
Hermione miraba a Eliane, mientras le sonreía. No sabía el motivo, pero cada vez que veía sus rostros, se sentía muy feliz. Se acomodó en el sofá, junto a Draco. Ahogó un bostezo y se dejó caer, de un brinco. Draco la miró, mientras dormía.
Lo mejor, era no hablarle a Hermione, sobre el problema de sus padres. La miró, dormirse y fue entonces, cuando entendió dos cosas.
Su familia era disfuncional.
Se levantó del sofá, besando la cabeza de su hija. La miró, dormida y decidió recorrer el hospital. Necesitaba cansarse para dormir.
Tenía mucho en lo que pensar.
Y no era el único. En casa, Severus tenía el mismo problema. Con un suspiro, miró a la mujer que tenía a un lado y se hizo un par de preguntas.
Eso podría ser una pesadilla. Ladeó la cabeza una vez más hacia ella y trató de sentirse en sus zapatos. Era algo tonto, pero podría razonar con ella, si lo intentaba.
Claro, ella estaba en una situación difícil. Estaba embarazada, tal cual lo estaba Bella.
O tal vez Bella, no estaba embarzada y lo estaba utilizando. Tenía que saberlo.
-
Severus...- escuchó y se dio la vuelta para mirarla. Ella lo miraba con una curiosa expresión. No pudo adivinar lo que iban a tratar.
-
¿Qué ocurre, Nymphadora?
Aunque te vayas, prométeme que velarás por tu hijo y sus necesidades.
No me iré- le recalcó, pero ella insistió.
-
Prométemelo.
De acuerdo. Te lo prometo.
Se dio la vuelta y continuó durmiendo. Con una inspiración profunda, Severus se acercó a su cuerpo y su mano, acarició su vientre.
- No sé como explicarlo- dijo y ella no contestó- pero... Solo sé que no te dejaré.
No pudo decir, que se sentía feliz por ello ni enfadada por el asunto. Ella tampoco lo dejaría, lo amaba y no sabría vivir sin él.
Tal cuál ocurría, cuando no estaban casados. Se dio la vuelta trabajosamente, sentándose en la cama y ambos se miraron en silencio.
-
¿Puedo pedirte un favor, Severus?
-
Sí.
-
Bésame.
Y entonces, hizo aquello que le pidieron.
Hermione se había despertado con una curiosa sensación. Aquel día, regresaba a casa. Draco, sostenía a Eliane y los enseres personales, mientras Hermione sostenía a su nueva integrante. La miró, felizmente.
-
Creo que esto es un nuevo comienzo- dijo Pansy, mientras iba a recogerlos- realmente no puedo esperar por saber, cómo cambiará nuestras vidas.
Hermione, hay algo que tengo que decirte. Acerca de tus padres- declaró Draco y ella, parpadeó, patidifusa- Creo que tienen un ligero problema.
¿Se separarán?- dijo ella, decepcionada.
- No lo sé, pero tiene que ver con Bellatrix Lestrange.
Hermione no podía creer lo que estaba escuchando. Sintió la misma preocupación que su madre e inspiró, sintiéndose mal por ella y su situación. Pensaba que su padre, bien pudo haber aprendido a calmar sus ansias de tener relaciones.
Decidió quedarse en silencio y esperar por las palabras de su madre. Pero esperaba; que sus padres no se separan.
Al entrar en casa, le pareció curioso que ambos no emergieran a recibirlos. Caminó hacia las habitaciones y miró en cada una de ellas.
Sintió alegría al ver a su madre, abrazada por su padre. Al menos supuso, que su padre no tenía planes futuros con otra mujer.
Cerró la puerta y miró a Eliane, que trataba de mirar a la bebé. Le sonrió, mientras ella se inclinaba, a mirar lo que Draco le enseñaba.
Sí, su vida estaba cambiando mucho. Lo suficiente, como para abrumarla en cierta forma. Sin embargo, había tantas cosas buenas.
Como malas.
-
Creo que deberemos hablar con Harry, acerca de la custodia de Eliane- dijo Hermione y Draco, coincidió con ella.
-
Creo que será mejor, revisar qué privilegios tiene- comentó él y ella asintió en silencio. Sinceramente, costaba convencerse de que alguien como Blaise, era el padre de una niña tan juguetona y tranquila, como Eliane.
Mami...
-
Dime, cariño.
-
Eito eito... ¡Eito!
¿Bebito?- dijo ella- es una bebita. Tu hermanita.
Una niña tan adorable, no podía tener un padre como Blaise Zabini. Inspiró, pensando en todo lo que tendrían que atravesar, para superarlo. De todas formas, Draco le había prometido fidelidad y eso, era lo que tendría.
Así le costara dinero, sangre o lágrimas.