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Historia 51374 — capítulo 5

Consejos

Ginny sonreía, mientras Harry le comentaba sobre un caso particular de su agenda. Se suponía que debió defender a su cliente, pero había comenzado hablando sobre sus defectos. Continuó riéndose, hasta pasadas las doce de la madrugada. En ese momento, Harry coincidió en llevarla a casa. Con una sonrisa suave, ella bajó de su auto y Harry, la miró. Hacía mucha brisa, así que le permitió quedarse con su saco., Antes de irse, ella besó su mejilla y suspirando, lo miró abordar el auto e irse. Estaba muy feliz. Draco intentaba dormir, pero los pensamientos amenazaban con acabar su sanidad mental. Miró a su alrededor, aquella noche. El día precisaba que sería muy molesto. Algo estaba mal, algo estaba fuera de foco y él no podía verlo. Mientras intentaba dormir, escuchó una especie de quejido y apartó cuidadosamente, los brazos de Hermione de su regazo y se levantó de la cama. Al caminar por las habitaciones, notó que Eliane estaba algo inquieta.

  • ¿Qué ocurre, pequeña?- dijo, mirándola en la cama. Estaba sentada y parecía que no podía dormir.- ¿No puedes dormir? La tomó entre sus brazos, mientras ella ahogaba un bostezo. Regresó a la habitación y se sentó cuidadosamente en la cama. Hermione despertó ante los movimientos y frotándose los ojos con una mano, miró a Draco. Sostenía a Eliane.
  • ¿Qué tienes, cariño?- le preguntó y ella, estiró sus brazos hacia su madre- ¿No puedes dormir? Bueno, vamos a dormir los tres juntos. Antes de que Draco pudiera acostarse, la pequeña de la familia, lloraba. Se levantó a atenderla y Hermione sonrió, sosteniéndola entre sus brazos.
  • Hoy es el día de atención a las bebitas- dijo Hermione, acariciándole la cabeza a Eliane. Cerró los ojos y se quedó dormida al poco tiempo- Tendrá pesadillas, quién sabe. Quizá se sienta desplazada por la nueva bebé.
  • No lo creo. Paso mucho tiempo con ambas.  Luego de amamantar a la menor, Draco la devolvió a su cuna y se recostó en la cama. Hermione lo observó, mientras él meditaba. Suspiró e hizo esa pregunta de oro, que también tenía que hacerse ella misma.
  • ¿Tiene que ver con Blaise?
  • ¿Qué cosa?
  • Tus pensamientos.
  • Sí. No quiero que Eliane se confunda. No quiero que sufra por nuestras malas acciones. Es solo una niña. Podríamos hacerle un daño. Hermione asintió y cerró sus ojos, acariciándole la cabeza a su pequeña hija. Con una sonrisa tranquilizadora, Draco trató de crearse una conciencia. Conciencia de que debía trabajar por la felicidad de su familia. Evitar que algo lastimara a los miembros de su familia. A su enorme familia. Al amanecer, Tonks estaba despierta. Hacía el desayuno, mientras su esposo la miraba con mucha fijeza. Ella había decidido no ejercer tanta presión sobre su esposo. Si quería irse, pues bien podría hacerlo. Ya lo había hecho una vez. Mientras estaba en la cocina, escuchó el teléfono. Su marido contestó la llamada y bien, no pudo escuchar de quién se trataba. Pero lo imaginó, por su expresión.
  • ¿Ocurre algo, mi amor?
  • Lestrange y sus dolencias de embarazo. Es muy melodramática. Quiere que esté allí a su lado. Aquellas palabras, hicieron que Tonks pensara varias cosas. Los síntomas antes del parto, resultaban bastante inquietantes, pero una parte de sí no quería verlo partir para que terminara cuidándola, muy cómodamente en su casa.
  • ¿Irás?
  • ¿Debería?- preguntó- bien yo no sé nada de embarazos, pero en lo que a mí respecta, solamente tengo un compromiso con respecto a eso. Severus se levantó de la silla, mientras Tonks regresaba a sus asuntos. Hermione sonrió, mientras pasaba por la cocina, para preparar el desayuno de Eliane. Sus padres estaban bastante unidos y eso comenzaba a gustarle. Las discusiones pasadas, habían representado un factor bastante incómodo. Sonrió, al verlo abrazar a su esposa. Tonks suspiró, mirándolo fijamente.
  • ¿Alguna razón por la cuál, estés tan "cariñoso" conmigo?
  • Nada te parece correcto, mujer- le contestó Snape y ella negó con una sonrisa, recostando su cabeza sobre su pecho.
  • Solo quiero cerciorarme de que ocurren cosas como estas, en la realidad- dijo y Snape, arqueó las cejas, con un gesto de malicia.
  • La bebé y yo, te lo agradecemos- dijo ella y alzó la cabeza para depositar un beso en sus labios. Antes de que pudiera decir algo, Hermione y Eliane, hicieron acto de presencia.
  • Hija, no mires. Los abuelos están algo melosos hoy.
  • ¡Hola, pequeña!- dijo Nymphadora y Eliane sonrió- ¡Hora del desayuno! Draco permaneció sentado en la cama. Mientras estaba sentado, su teléfono sonaba insistentemente. Lo tomó y miró la llamada. Harry Potter. ¿Habría entonces, algún problema? Esperaba que no fuera así. Contestó de inmediato.
  • Creo que seguí tu consejo.
  • ¿Mi consejo?- preguntó Draco, mientras Harry reía en el teléfono. 
  • Sí. Anoche salí con la hermana de Ron. Ginny Weasley. Creo que fue una gran cita y quizá podamos repetirlo.
  • Pues me alegro que haya funcionado. De hecho... ¿Cuándo te aconsejé que hicieras eso?
  • Pues, su consejo era ser felices. Entonces, decidí hacer lo mismo por mi cuenta. Aunque, aún no se lo he dicho a él.
  • Eso podría resultar un problema- dijo Draco. Si bien era cierto, que no estaba bien mezclar la vida romántica con las sociedades y el trabajo. Aunque esperaba que Ronald Weasley, pudiera entender lo que Harry sentía por su hermana.
  • Espero que no. Ginny le confesaba lo mismo a Hermione y su consejo, era que se lo comentara. Podría resultar peligroso, si se escondían relaciones como esas. Sin embargo, Ginny no creía, que su hermano pudiera comprenderlo.
  • Quizá no lo entienda.- dijo Ginny con pesar y Hermione suspiró.