Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 51374 · de

Historia 51374 — capítulo 6

El primer asalto de Bellatrix

Esa mañana, Nymphadora había amanecido sintiéndose enferma. Severus estaba sentado en la cama, mirándola de reojo. Le dolía el vientre, la bebé pateaba con mucha fuerza. Pero si algo sabía muy bien, era que su esposa era lo suficientemente fuerte como para no permitir que pequeñas dolencias, le afectaran su vida diaria. Con una sonrisa suave, ella trataba de calmar a su "alarmado" esposo. Bien, solo había hecho un par de comentarios y ya era alarmado. Ya lo había tildado de alarmado y excesivamente preocupado. Bueno, si así lo quería... él podía irse con Bellatrix. Ella seguramente esperaba ese sentimiento "alarmado" en él. Al oír aquello, Tonks negó con la cabeza y le imploró que no fuera detrás de ella. Se sonrió con malicia y le dijo que solo bromeaba. No soportaba a esa mujer y no estaría con ella, ni aunque su cuerpo valiese oro puro.

  • Bueno, parece que al menos los abuelos están bien- dijo Hermione, mirando a Eliane que trataba de observar la cuna donde estaba su hermana- cariño, si quieres mirar pídemelo.- le dijo, levantándola cuidadosamente para que mirara a la pequeña- ¿Has visto lo hermosa que está tu hermanita? Draco regresó a casa, luego de un largo día de trabajo. Había sido promovido a una clínica privada y pese a tener un mejor salario, casi no se veían. Con una exhalación fuerte, ella se acercó a él para besarlo y por supuesto, para servirle la cena. El pobre regresaba tan exhausto, que apenas prestaba atención. El tráfico era agobiante y ella temía que eso acabara con su unidad familiar. Fuera la que fuera. Con una sonrisa suave, ella servía la cena para toda su familia. En su silla alta, Eliane le hablaba a su padre de todo el día que había pasado con su familia. Tenía tres años y Draco, era poco lo que le entendía. Igual la escuchaba y asentía con la cabeza, frunciendo el ceño con un gesto de concentración que hacía reír a Hermione.
  • Te está tratando de decir, que jugó con los muñecos. Los compartió con su hermana, aunque ella estaba más preocupada en llorar que en lo que ella estaba haciendo.
  • Bueno, apenas va a cumplir unos ocho meses. No puedes esperar, Eliane, que ella te preste mucha atención.
  • Ella no entenderá eso, Draco- dijo Tonks, mientras se sentaba en la mesa junto a ellos. Severus se sentó a su lado, luego de un saludo recatado y muy político. La cena estuvo bastante tranquila. Hermione y el resto de su familia, escuchaban el caso que Draco había tenido que atender. Una mujer que había quedado desfigurada por un incendio. Al día siguiente, continuaría con los injertos de piel que aplicaban. Mientras cenaban y reía Hermione por ciertos chistes empresariales, el teléfono de Snape no dejaba de sonar. Se levantó en silencio, caminando con paso rápido. Cualquiera que llamara de esa forma, necesitaba algo con urgencia. Pero por supuesto. ¿Cómo lo había dudado? Bellatrix Lestrange necesitaba de él. Gritaba mientras le explicaba que sangraba y que posiblemente perdería al bebé. En ese tipo de casos, sí tenía que correr. Supuso. Dejó la cena en la mesa y tomó su abrigo del salón, Nymphadora lo miró con un gesto de reproche.
  • Creo que perderá al bebé. Esa mujer seguro no se ha quedado quieta, como el doctor le pidió. Necesitará ir al hospital.
  • Yo puedo ir con usted, si quisiera- dijo Draco, mirando el gesto de su suegra. Parecía dispuesta a echarse a llorar en cualquier momento.
  • Muy bien. Será mejor así. Andando ya. Draco caminó junto a Snape, mientras abordaban su auto. Por supuesto, era mejor vigilarla para que no intentara algo de lo que Severus Snape, pudiera arrepentirse. Pese a estar cansado, prefería acompañarlo y vigilar su unidad familiar. Podía resultar catastrófico, si a esa mujer se le ocurría jugar de una forma u otra. Por eso necesitaba acompañarle.
  • Espero que esto sea real. Si Bellatrix me tiende otra de sus trampas, juro que no volveré a ir. Así se esté muriendo.
  • Esperemos no lo sea- dijo Draco con una inspiración fuerte- Aún recuerdo en qué calle vive ella. Daremos la vuelta pronto, conozco un atajo. Al llegar, Severus miró la escena y comprendió que ella podía ser melodramática cuando podía. Había un ambulancia fuera de aquella enorme mansión y ella, estaba en el sofá mientras un doctor revisaba su estado de salud. Fuera lo que fuera, se alegró de verlo y él se preguntó si solo se trataba de eso. De querer atarlo o de echarle la culpa por sus constantes padecimientos. Al ver a Draco, su sonrisa no se ensanchó más de lo normal.
  • ¡Severus! ¡Oh, Severus! Estaba tan asustada. Creí que nunca llegarías.
  • ¿Qué le ocurre?- se dirigió al médico presente y el hombre inspiró ligeramente. Abrió un cuadernillo de anotaciones y lo miró cuidadosamente.
  • Tiene niveles bajos de plaquetas, quizá sea una infección. También tiene la presión muy inconstante. Está muy alterada y eso es peligroso para su estado de salud. Recomiendo que alguien esté bajo sus cuidados. Podría sufrir otro derrame. El bebé está fuera de peligro. Lo tenía entonces.
  • Quizá algún familiar que pudiera cuidarla, no lo sé- dijo él y Draco se encogió de hombros. Bellatrix negó con la cabeza.
  • Sabes muy bien que Andrómeda y yo no nos llevamos lo suficiente como para eso. Ella no vendría a verme ni aunque su vida dependiera de ello.
  • Entonces, puedo buscarle una enfermera- dijo Draco y Severus estuvo de acuerdo. Bellatrix en cambio lo miró con rabia.
  • Claro. Nymphadora. Solo importa ella. ¡Que el resto se muera y...! Soltó un quejido de dolor y el médico le pidió que se calmara. ¿Qué iba a hacer? Nymphadora no iba a estar a gusto con ello.
  • Me quedaré. Pero solo esta noche.
  • Perfecto.
  • Y tú también, Draco.