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Historia 51374 — capítulo 7
La necesidad de Blaise
Hermione recibió una llamada que no contentaba a su madre. Su padre tenía que quedarse en casa de Bellatrix. Aunque se quedaba con Draco y eso mejoraba el panorama para ella. Severus parecía obstinado, mientras ella disponía las habitaciones. Draco en el cuarto de huéspedes y él, podía dormir con ella. Era su ex marido. Sí, ella estaba loca. Y Snape se rehusó a hacerlo. Así tuviera que dormir junto a Draco, en la misma cama. No iba a dormir con Bellatrix, ni aunque enloqueciera y su mente se lo pidiera a gritos. Se acomodó en el sofá cama que ya sabía que ella tenía, en la habitación de huéspedes. No era idiota. Draco se quedó sentado en la cama, imaginándose a Eliane. De saber que no llegaría a casa, solo se echaría a llorar y él, tenía que trabajar en la mañana. Muy temprano. Estaba en dificultades. Aunque eso cooperaba en evitar que Nymphadora Tonks y él, se separaran. Aunque una vez se preguntó, cómo Hermione no llevaba el apellido de su madre. Eso lo había olvidado, desplazado, gracias al ataque de Blaise Zabinni. Era mejor preguntárselo.
- Será mejor dormir ahora y preocuparnos mañana. Esa mujer es capaz de cualquier cosa, estoy seguro de ello. Él también. Intentar dormir iba a ser muy complicado, así que pensó en lo que más le gustaba de Hermione. Su voz. Cuando la escuchaba cantar para dormir a sus hijas, simplemente se transportaba a otro lugar. Como si su mente y cuerpo, no respondieran a lo mundano. A lo clásico del universo y sus alrededores. Simplemente una experiencia casi mágica. Con toda la cursilería agregada. Esa noche sin embargo, Nymphadora no podía dormir, pensando en lo que podía pasar con su marido. En cómo podía terminar en problemas, gracias a esa absurda mujer que todo lo daba por el simple hecho; de atarlo a su lado. Ella moriría de enterarse de algo así, aunque Hermione trataba de calmarla y explicarle que su esposo estaba allí también. No estaba funcionando. Esa noche fría y nublada, Blaise estaba sentado en el porche de su casa. A las afueras de Chelsea. Tenía que ser creativo. Tenía que ganarse el respeto del juez para poder tomar la custodia de la pequeña Eliane. Pero no lograría ser bueno, en tan poco tiempo. Tenía que hacer algo para remediarlo y limpiar su manchado historial. Pero cómo.... ¿cómo conseguiría lucir mejor padre que la propia Hermione? La madre más amorosa que seguro existía en el asqueroso mundo y sus adyacencias. Solo tenía una forma de hacerlo y simplemente tenía que coordinarse. Unas cuantas visitas a Eliane y quizá podría conseguir algo. Aunque ella era muy pequeña. Entonces tenía que actuar de otra forma. Tenía que hacerle ver a las autoridades, que ambos padres no estaban capacitados para la tarea. Sin duda, tenía mucho trabajo que hacer. Mientras pudiera sacar al doctorcito del camino; todo estaría bien. Se las debía. Severus no podía dormir, daba vueltas en el sofá y parecía inquieto. Se sentó con mucha lentitud y miró a su alrededor. Draco estaba profundamente dormido. Trabajaba demasiado. Inspiró y levantándose, caminó hacia el salón a oscuras. Sacó su teléfono de los bolsillos de su saco y miró los contactos. Tonks estaba allí. Aunque no estaba seguro de que ella quisiera escucharlo. Seguro no dormía, pensando en él. Hermione escuchó el teléfono móvil de su madre y caminó hacia el. Nymphadora estaba acostada en la cama, mirándola.
- Sí papá. Mamá no se ha dormido aún. Está aquí, en su habitación. Te la pondré. Caminó con el teléfono y una sonrisa. Con una respiración suave, Nymphadora se preparó para contestar la llamada y sonar tranquila. Intento que falló. Él ya la conocía y por fortuna, ella sentía lo mismo que él.
- ¿Cómo te sientes?- preguntó ella y sonrió cuando escuchó su silencio. Siempre hacía eso, cuando pensaba qué decirle para no preocuparla.
- Estoy bien. Quizá te parezca irracional, carente de sentido pero... estaba pensando en ti- dijo y ella sintió deseos de sonreír.
- ¿En mí?
- Sí. Supuse que no dormirías porque yo no estaba contigo. Así que pensé en llamarte y decirte que dejes de preocuparte como una niña, Nymphadora.
- Con eso me basta y sobra. Creo. Te amo, Severus... te amo. No contestó. Él no solía decirle que la amaba, no con palabras. Sus gestos ya eran otra cosa. Así era como él se expresaba para con ella. Las palabras solo eran eso. Palabras. Mientras la noche continuaba, Blaise tenía una idea que podía revelar sus necesidades más profundas. ¿Qué mejor forma, que pedir ayuda a tus más fieles aliados? Si necesitaba redimirse, iba a necesitar la ayuda de alguien muy especial.
- Por supuesto, Blaise. Yo estaré allí para ayudarte. Si me necesitas, estaré contigo. Pero ya sabes lo que pido.
- Por supuesto cariño. Muy sencillo. Severus continuaba en el salón.
- Descansa. Tienes que dormir por la niña.
- Sí. Iré a dormir ahora. Cuídate por favor. Trata de que ella...
- Sí, ya lo sé. Pero descuida. No volvería a su lado, ni aunque me pagaran por ello. Buenas noches. Para ti y para ella. Cuida de Hermione. Si tienen algún problema...
- Sí, ya lo sabemos. Ambas. Bendiciones te pide Hermione.