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Historia 51569 — capítulo 12

-Muybuenos días amigo.-dijo Jethro parado en la puerta de la habitación,mientras Ryan lo hacía pasar aún con rastros de sueño en su mirada ambarina.

-¿No te parece un poco temprano teniendo en cuenta la hora en la que tenemos nuestra cátedra y que el lugar de trabajo queda cruzando la calle?

-Bajemos a desayunar y comencemos nuestro día con el pie derecho.Ya entendí perfectamente la situación.Estuve pensando mucho ayer,y decidí que no tengo que interferir en tus acciones.Solo que el hecho de que deba esperar a la siguiente luna llena si deseo irme de aquí,hace que en el mientras tanto tenga que llevar una vida.Digamos una experiencia más.Este mundo.

-Cuanta energía...euforia diría yo.Anoche estabas...como te diré...angustiado;acongojado.Veo que hoy has dado un cambio muy grande...

-Es cierto.Pero también es de sabios enviar al olvido nuestras tristezas. Me sugeriste que mientras no te estorbara ni pusiera en riesgo tu "investigación",llevara aquí una estadía a mi gusto,y es lo que pienso hacer.Te informo que haga lo que haga será mi entera responsabilidad,y jamás entorpeceré tus planes.

Ryan miró a Jethro bastante incrédulo,teniendo en cuenta los razonamientos discutidos con él la noche anterior.

-Ese "haga lo que haga"...no me suena muy confiable para serte sincero...

-Despreocúpate amigo.Y además ten en cuenta que ya que mi compañero de viaje,por motivos poderosos que entiendo,aunque no conozca de que se trata,decide que no los puede compartir conmigo porque lo "ata" una promesa,algo tengo que hacer,mientras no obstruya ni obstaculice lo encomendado por mi soberano.

-Espero que ese "algo",no nos genere problemas.-dijo Ryan ya con otro semblante más distendido ante tanta elocuencia de argumentos,cambiándose para bajar a desayunar.

Luego de que ambos compartieran la delicia diaria del café,se llegaron hasta el instituto,aunque era todavía bastante temprano,mientras Jethro se quedaba en la puerta viendo como un número personas,de cantidad atípica,ingresaban a la escuela directamente a la oficina de inscripciones,llenando el hall recibidor.

Luego alcanzó a Ryan,que conversaba con sus compañeros en la sala de docentes,comentando que por lo menos habían visto más de treinta aspirantes queriendo anotarse para alguna cátedra.Corría el temprano mes de abril,y aún quedaban cupos para algunas disciplinas.

-Buenos días...-saludó muy cordialmente.

-Que tal...-dijo Amanda perdida en la perfección de su elegancia masculina,por lo menos en ese momento olvidada,de la influencia de Hernán como objeto de su deseo.

Jethro leyó la mente de esa mujer de cabello de ondas despeinadas,enemistada con el buen gusto,y se sorprendió de las múltiples fantasías que le generaba a partir de la puerta de sus ojos azules violáceos cambiantes,obra de otro universo.

Antes de que tanto fuego interior terminara incomodándolo,preguntó a sus compañeros si sabían si se encontraba la directora,y ante la respuesta afirmativa,dejó la sala de profesores,seguido por la mirada de pena de Amanda,que ignoraba como su calor interno había sido para Jethro una imagen sensorial y reveladora.

Luego lo siguieron los otros,y Ryan,antes de que Julia se fuera,la llamó aparte.

-¿Eres amiga de Clarissa?.

-Cada vez menos,lamentablemente.Pero la quiero mucho.¿Por qué?

-Es que tengo que hablar con ella algunas cuestiones de la clase,y como no está viniendo...

Julia dudó si entregar o no el número telefónico de su ya a esas alturas casi amiga,y para que el profesor no se sintiera mal,ideó una excusa creíble para responderle.

-Ah...que pena...como su celular es nuevo,todavía no me lo dio...es muy reciente...Además sabes...estamos algo distanciadas.No peleadas,y francamente por culpa mía...pero bueno...no te aburro con mis problemas.

Ryan leyó la mente de Julia.Él hubiera podido manipular esa voluntad a su antojo para conseguir la información que necesitaba,pero la ética y la moral que habían guiado sus acciones durante toda su vida,le impidieron hacerlo.

Supo que Julia había mentido por discreción,y entendió además ese intento de resumen de distancia para con Clarissa que había querido relatarle,y se traducía en un solo nombre,el único posible,que era el de Amanda.

-Pero no te preocupes Ian...yo veo como le aviso que la quieres ver.Te lo prometo.

-Gracias Julia.-dijo despidiéndose mientras veía a la bailarina tomar otro camino distinto al suyo en el corredor,y saliendo para iniciar su clase.


-Treinta y cinco personas...-es increíble.Y todos para las clases de teatro.Esto jamás pasó.Estoy sorprendida.-dijo Tamara cruzando sus largas piernas luego de colgar con la oficina de inscripciones.¿Qué querías hablar conmigo Bruno?.

-De trabajo.De que en un futuro nos mantuvieras el empleo a mi compañero y a mi...aún así regresaran los titulares...pero mira entiendo si no cabe la posibilidad...

-Sí cabe.Creo que esta rareza que ha sucedido esta mañana significa un gran cambio en mis expectativas.Treinta y cinco personas se traducen en muchos ingresos,sobre todo en los tiempos de crisis económica que se viven hoy por hoy.No solo van a quedar efectivos ustedes dos sino que voy a tener que habilitar otra sala.Es así.En una institución privada,mientras dispongamos de espacio físico,se toman las vacantes.Esto es un negocio.

-Te trajimos suerte entonces...-dijo Jethro modulando su habla en un tono seductor.

-Así parece...-respondió Tamara perfectamente adaptada a las miradas masculinas furtivas como aquella de colores cambiantes que la hechizaban.

-Que fortuna...rodearnos de belleza y perfección.-agregó Jethro redoblando la apuesta,frente a esa mujer exótica,en quien leía la existencia de un detallado historial de conquistas y romances intensos.

-Belleza y suerte...aliadas...-dijo ella en un tono de entrega.

Era una dama perfecta para el juego que Jethro había realizado desde la mañana,"aportando" a la institución,espíritus ansiosos de inscribirse para clases de teatro,y allí,en esa oficina,manejaba la voluntad de la directora con maestría,conduciéndola por un camino de deseo sin retorno.

Tamara no era Tamara,sino una refinada muñeca seductora que llevaría a cabo todas y cada una de las propuestas que a él se le antojaran solicitarle,con su mente sometida a una manipulación exquisita y perversa.

Jethro sabía que el amor,se había quedado muy guardado en un lecho de lágrimas de otoño y nostalgia.Ese amor que lo hacía estremecer y le quemaba la piel.Lejano,ajeno,prohibido y lascerante,situado en ese rincón de su espíritu invadido por la más pura sensibilidad.

La directora era otra cosa.Una voluntad rendida al hechizo de sus fantasías de poder en un mundo de seres limitados.Una opción de lujo comparada con Amanda.Un rato de placer de tinte animal.

La besó sin previo aviso en la boca,como un desesperado,mientras se encargaba de que nadie los molestara hasta que su entrevista de fuego y sangre concluyera.

Se dejó llevar por el cuerpo generoso de Tamara,cuya perdida conciencia se desdibujaba aún más en sus caricias salvajes.

Al menos durante unos minutos robados al reloj,el recuerdo de Tylah,no podría atormentarlo.