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Historia 51569 — capítulo 14

Abril siempre había sido un precioso mes en el parque.

Los pinos y palmeras que adornaban sus prolijos caminos de cemento bordeados por bancos de hierro,lo convertían en un recreo no solo para la vista.Esos árboles de hojas perennes,burlaban al otoño,que no lograba alcanzarlos con su ocre belleza, pero que luego debería rendirse ante la desolación de un invierno inevitable.

Cerca de las cuatro de la tarde,el sol brillaba con bastante fuerza en un tibio y reconfortante baño de luz y color que se adentraba en los sentidos generando bienestar.

-Que día precioso.-dijo Clarissa para quebrar el silencio que Ryan habían mantenido desde que habían salido de la escuela.

-Hermoso,es cierto.-le respondió observando como la luminosidad se fusionaba con sus pupilas cambiantes de verdosas a miel,mientras sentía unos incontenibles deseos de tomarla de la mano,pero comprendiendo claramente,que la calma,sería para el plan que habían forjado sus pensamientos racionales,su aliada más fiel.

-Tú dirás.Te escucho.-continuó Clarissa sin elegir un banco para sentarse,pensando que sería mejor la opción de caminar por aquella maravilla de sitio.

-¿No quieres sentarte?.¿O tomarte un café conmigo en el hotel donde me hospedo?-le preguntó Ryan sacando las dos posibles opciones que se le ocurrían dentro del reducido mundo que manejaba.

-¿Dónde te hospedas?.

-Allí.-dijo señalando el costoso hotel.

-Buen lugar...será carísimo.

-No tanto.Uno tiene que pagar lo necesario cuando de cumplir objetivos se trata.

-Enseñar teatro.A ese objetivo te refieres.

-Entre otros mucho más importantes.Más valiosos.

-Entiendo.Formar una familia si es que acaso ya no la tienes.-agregó Clarissa con gran interés.

-Ya debería tenerla.Estoy algo atrasado...pero voy a recuperar el tiempo que perdí.

-Interesante.O sea que además de venir desde otro lugar a trabajar de lo que te gusta...también viniste a buscar novia...

Ryan se sorprendió ante la soltura cordial y el tono familiar que Clarissa había utilizado,a partir de sus palabras,y casi no supo como seguir luego de aquella frase de características tan reveladoras,en relación a lo que le estaba pasando.

-Encontrar...me gusta más.-respondió de forma inteligente,mientras ella le devolvía una sonrisa de aprobación,y a él le provocaba unos enormes deseos de decirle acerca de su tierra,de la conexión entre ambos,de que estaban hechos el uno para el otro antes de nacer,y que la había amado siempre aún sin siquiera haber sabido de su existencia.Pero una vez más se contuvo,y la razón le ganó a su corazón que amenazaba con manifestarse.

-Bueno,yo por mi parte te deseo suerte...pero ahora sí,está muy linda esta caminata...sin embargo no me has hablado de trabajo...en parte por mis preguntas, y te pido que me disculpes.-dijo Clarissa volviendo a las cuestiones laborales.

-Déjame que te invite ese café.Y más tranquilos conversamos.Puedes ver el parque desde el ventanal de la confitería.¿Aceptas?.

Clarissa en ese momento se sintió extraña.Pero no como siempre le sucedía cuando se concentraba en el vacío de su origen y esa parte de historia desconocida que la envolvía desde pequeña.No como cuando se sabía rara,y podía percibir los pensamientos ajenos.

Por primera vez en la vida,un hombre distinto a Hernán la estaba invitando a acompañarla,y esa sensación de "novedad",constituía una nueva rareza,dentro de las muchas que ya se hacían presentes en sus días.

Se sentía como cualquier mujer libre a quien un caballero la estaba llamando a participar e un hecho simplísimo,pero que para ella en función de un Hernán que parecía un marido instalado y con derechos,le resultaba toda una hazaña.

-Acepto.-respondió luego de esa pausa de análisis que a Ryan se le había hecho eterna por culpa de ese sentimiento que le provocaban dos peligrosas hermanas aliadas en contra de su razón.Proximidad y belleza.

Cruzaron hasta la lujosa confitería del hotel,donde Ryan agasajó a su invitada con las delicias que sí conocía bien.Y mientras esos ojos danzantes lo enamoraban más todavía,entonces,sin remedio,ideó un argumento creíble con respecto al trabajo.

-Quiero que elijas todos y cada uno de los temas de la cátedra Clarissa.No quiero correrme un solo centímetro del programa de trabajo que ya tenías pensado para el ciclo.

Ella lo miró mientras sonreía y degustaba esas deliciosas masas artesanales.

-Hablas como los personajes de los libros...eres uno en un millón.

-Sí,soy algo formal...¿Te resulta chocante la forma en que hablo?

-No,al contrario...ojalá todas las personas se expresaran así...Y disculpa de nuevo...otra vez te saqué de tu tema...

-Háblame a tu gusto.No tenemos que ser tan estructurados.-le sonrió.

-Está bien...quebremos estructuras entonces...No mira:te alcanzaré mi programa de las clases.Mañana voy a hacerme un tiempo y te traigo los contenidos y algunas obras para sugerirte.Esta noche paso por mi casa y te busco todos los datos.Es que no estoy en mi depatamento.

-¿No?-respondió Ryan con una terrible inquietud.

-Estoy instalada con mi amigo.Mi compañero de la cátedra.Él se accidentó el día que tú y Bruno llegaron.No tiene familia cerca y lo estoy ayudando.Su casa es grande y no me gusta que esté solo.Y menos con un brazo quebrado,y todo dolorido.

-Haces bien.Es un buen gesto de tu parte.-dijo Ryan con sinceridad pero con la espina de los celos clavada y dándole un punzante dolor por primera vez en la vida.

-No te quito más tiempo entonces.-agregó ya más serio.Nos vemos mañana en la escuela y me traes el programa de las clases como acordamos.

-No me voy a ir corriendo Ian...el enfermo está bien.Duerme y mira televisión,No te preocupes.Muchísimas gracias por esta merienda tan rica.

-No me agradezcas.El agradecido soy yo porque hayas aceptado,además de la ayuda que me vas a dar con tu guía de estudios.Gracias a tí.

-Ian..,¿De dónde son ustedes?.

-Ah...-respondió él desconcertado,sin saber que decir,mientras en ese momento leía el nombre de una ciudad en la mente de unos de los comensales sentado en otra mesa. -La Sierra Dorada.Ese es mi pueblo.

-Que lindo...diculpa la indiscreción.Hermosa ciudad.Perdona que sea tan curiosa.

-Perdonada.Mañana ya vamos a hablar un poco más.Pero te pido que manejes bien tus tiempos,así tu amigo no se queda solo...

-Despreocúpate.Y gracias otra vez.-dijo Clarissa dándole un beso gentil en la mejilla,sintiendo a ese hombre cercano,y con muchas ganas de volverlo a ver.

Se despidió entonces,salió a la calle,tomó un taxi,fue hasta su departamento por los papeles prometidos,y ordenó un poco.

Luego de ducharse y cambiarse de ropa,cuando ya la tarde se había ido sin remedio,volvió a ver como se encontraba Hernán.

Una sorpresa esperaba por ella apenas la llave introducida en la cerradura,le permitiera abrir, y dar paso a su entrada.

Nunca supo en que momento la boca de Hernán,se había adueñado de la suya.