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Historia 51569 — capítulo 16

Clarissa esperaba por Ryan en la sala de profesores,acompañada por la calidez de un café,cuando Tamara abrió la puerta con una sonrisa cinematográfica,y se alegró al ver que su amiga estaba sola.

Se sentó a su lado,continuó destilando su evidente felicidad,y esperó en vano que Clarissa le preguntara algo en relación a tanta alegría desbordante,ya que se trataba de una mujer sumamente discreta.

Al final,cuando esa inocultable sonrisa se hartó de mostrarse sin motivo concreto,Tamara quebró ese silencio,para su gusto,demasiado respetuoso.

-¿No me vas a preguntar nada?-comenzó con su habla serena.

-¿Debería?-respondió Clarissa con un tono más elocuente,muy risueña.

-Si quieres...

-Si tu me quieres contar...

-Bruno Leblanc...-soltó sin reparos.

-¿Otra "experiencia" Tamara?-preguntó Clarissa fingiendo que era la primera vez que oía algo así,aunque bastante sorprendida ante la rapidez del hallazgo.

-Sí.No me digas que no es precioso.

-Admito que es muy guapo,pero...como decirlo...

-No es tu tipo.-continuó Tamara mientras la puerta se abría,y el protagonista de la charla se hacía presente allí,con esa última y penosa frase para él,ya asimilada en sus ideas;y así en un segundo ya había podido conocer completa la breve conversación que las damas habían mantenido.Había conseguido visualizar los escasos dichos de Clarissa almacenados en las ideas de la directora,y comprendió una vez más para sus experimentos en el mundo de seres limitados,que podía leer la mente de alguien de su tierra de luna,siempre y cuando se guardaran sus expresiones en la memoria de un ser inferior.

Sonrió satisfecho,y adorable,mientras se regodeaba en su nuevo triunfo.

-¿Comemos en mi oficina Bruno?-dijo Tamara a esas alturas embriagada por esos ojos azules violáceos,que emanaban una   particular energía que la transformaba en esclava.

-Si claro.-respondió él guiñando un ojo a Clarissa y despidiéndose muy amigablemente,con sensaciones mezcladas.Por un lado había podido vulnerar las ideas de una de los suyos,pero por otro,había confirmado que no despertaba en ella ningún interés.

Luego de que su amiga desapareciera de escena con su nuevo objeto de deseo,en la generosidad del reloj,siendo la hora pactada,decidió ir por Ryan hasta el salón de clases,pero antes de que tomara el corredor,él se había hecho presente ya en la puerta,interceptando su camino,mientras permanecía cerca de su mirada,que le devolvía una indiscutible conexión.

-¿Pasó rápido la hora?-preguntó Clarissa,algo incómoda por ese mirar que se había generado entre los dos,y que se perfilaba inevitable.

-Se me hizo muy larga la espera.No lo voy a negar.Cuanto mejor es el motivo que nos aguarda,más lentos caminan los relojes.-dijo en un gentil halago.

Clarissa agradeció el cumplido,mientras sentía que sus mejillas se acaloraban a pesar de aquella simple frase que ni siquiera había tenido matices de seducción,sino tan solo una delicada cortesía.Solo que con aquel hombre hasta lo más sencillo,se le tornaba intenso.

Él notó que su frase no había pasado desapercibida,y al ver la incomodidad de su dama,sintió por primera vez muchas ganas de acercarse,ganas que nuevamente se obligó a reprimir.

-¿Dónde vamos a comer Ian?-le preguntó para distenderse un poco,y alejar su nerviosismo a su juicio tan innecesario,pero presente sin ninguna duda.

-Donde quieras.-le contestó él con mirada complaciente.

-Sabes...me gusta el restaurante confitería de tu hotel.Desde allí se ve el parque...¿No te importa que sea tan repetitiva y poco original?

-Al contrario.Coincido en que ese es un lugar muy acogedor,además te agradezco que lo eligieras.Los que no somos de aquí tenemos dificultades para conducirnos en una ciudad tan grande,y la verdad aprecio que hayas elegido una opción que dentro de todo manejo bien.-respondió Ryan invitándola a que por fin se llegaran hasta ese refugio que una vez más los recibiría.

Tomaron entonces una mesa junto a la ventana,mientras miraban callados el menú.

-Es muy lindo lugar La Sierra Dorada,tu pueblo.Fui de vacaciones allí muchas veces...-dijo Clarissa para iniciar la conversación.

-Siempre son hermosos los lugares de pertenencia,porque más allá de que los paisajes sean de ensueño,estamos vinculados con el corazón.

-Que lindo lo que dices...-dijo ella realmente sorprendida por el habla dulce y el tono caballeroso de aquellas palabras.

-Yo amo a mi tierra,y la extraño cuando estoy lejos.Siento como que me falta mi historia...-prosiguió viendo como los ojos de su Tylah,brillaban extraños.

-Yo soy huérfana sabes...tengo un tema personal con la "historia";digamos que mi realidad comenzó cuando esos dos divinos que son mis padres de la vida me adoptaron a pesar de que con diez años no es fácil que alguien decida apiadarse de tí...pero antes de eso...son solo recuerdos de orfelinato...no del todo alegres...

-¿Nunca quisiste investigar tu origen...tus raíces?-le preguntó Ryan en función al voto de confianza que ella le había brindado al relatar esos tramos de su vida.

-Me dejaron una noche,en la puerta del hogar...como en las películas.La policía intentó rastrear a quienes me habían abandonado...pero se los tragó la tierra.Pero sabes...si no me querían...fue lo mejor que pudieron haber hecho...y te juro que por alguna razón poderosa,no les guardo odio ni rencor.

Ryan quedó conmovido,recordando aquella carta que Arhon le había dado.

-Te puse triste...perdona...se supone que íbamos a hablar de trabajo,y yo te salí con esta historia,lo siento mucho Ian...

-No...fui yo que te llevé al tema contándote de mi tierra.No te preocupes.

-Es muy hermosa tu tierra...dan ganas de volver cada verano...-dijo ella ya más tranquila.

-Pero los otoños son incomparables.Te cuento algo...desde donde vivo,el paisaje serrano es increíble...-dijo Ryan tratando de generar interés en su dama conmovida,rememorando la belleza de su castillo.

-Nunca fui en otoño,y ahora que dices que vale la pena,quizás un fin de semana lo haga.Me limita el trabajo,y ahora,las circunstancias que me tocan en suerte.

Ryan pensó que a su verdadera tierra no llegaría tan fácil como ella creía,y sonrió tímidamente,atreviéndose a una sutil indiscreción.

-¿Circunstancias?.

-Mi amigo,accidentado,dolorido...y bueno.Eso.Estoy atada.Con gusto porque lo adoro.Pero necesito cuidarlo.No estoy para otoños...

-Entiendo.Se ve que eres muy generosa.Pero ya vas a visitar mi lugar.Te lo aseguro.

-¿Tú crees?-dijo Clarissa sonriéndole mientras trataba de alejar de su mente situaciones que le generaran malestar.

-Absolutamente.Mi tierra está siempre encantada de recibir corazones que sepan apreciar su belleza.

-Es especial lo que dices...ya no quedan personas que se expresen de la manera en que lo haces...y te digo más...me está provocando mucha curiosidad el otoño en tu "mundo".

Ryan se quedó helado ante aquella palabra que fluyó de los labios de su dama con tanta naturalidad.Sintió que había hablado con su esencia,aunque para ella tan solo hubiese sido una expresión más,dicha dentro de un simple marco de palabras.

-Mi mundo.Acertaste.Que podría ser tuyo,ya que me contaste que tu infancia fue algo triste.Yo te lo presto.

-¿Me prestas tu ciudad?.

-Mi ciudad no...mi mundo.-dijo Ryan con toda la ternura que era capaz de exponer.

-Entonces les diré a todos que nací en La Sierra Dorada...-bromeó Clarissa.

-No...ese nombre se lo sacamos...es un nombre muy típico.

-¿Quieres cambiar el nombre de tu pueblo?.

-Sí...Reino de la Luna es mejor.

-Estás hecho un poeta.De verdad eres especial.Dices cosas que nadie dice,eres creativo,hablas como los héroes de las historias que leía desde niña.Esos libros fantásticos que me abstraían de mi realidad triste.Te  agradezco que me hayas regalado un poco de magia.La verdad,la necesitaba.

-¿Por eso haces teatro?-preguntó Ryan a esas alturas con un desesperado deseo de abrazar a la mujer que el destino había hecho suya.

-Sí claro...para ser diferente una y otra vez...y en cada personaje inventarme la vida que me faltó.Creo que me entendiste como si me conocieras de antes.

-A lo mejor...-respondió él con una sonrisa,que ella le devolvió diáfana y sincera.

Se quedaron mirándose ambos en silencio,mientras no hacían más que sonreir,sintiendo como las palabras los habían abandonado.

Se miraban sin perder la conexión,cuando en un determinado momento,Ryan dejó de lado la fría racionalidad que había sido su sello desde que había llegado,y sin pensar mucho,para luego no tener que arrepentirse,tomó la mano de Clarissa con suavidad,mientras sus ojos de ámbar regresaban a buscar sus pupilas verdes miel.

Ella sintió una profunda calidez que la invadía.Que recorría su cuerpo con una tibieza suave y espiritual.

Una pequeña lágrima rodó por su mejilla,sin que pudiera explicar la causa de esa conmovedora sensación que la embargaba.

Él comenzó a acariciar la mano que ya había hecho suya,como un ritual de dulcísima magia,que poco a poco fue allanando su corazón de mujer.

Quería que siguiera con su maravillosa delicadeza.

Se sintió bastante mal cuando el mozo del restaurante,arribó con los platos servidos,cortando el vínculo que ese hombre le había regalado.