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Historia 51569 — capítulo 18

-Hola,¿Cómo te fue con tus masajes?-dijo Clarissa llegando hasta la casa de Hernán, que esa vez miraba televisión pero ya no desde su cuarto,sino frente al plasma desde los cómodos sillones del living.

-Bien,quise levantarme un poco.Estuve leyendo y ahora me entretuve con una película.No viniste a almorzar...-dijo mientras hacía sonar su mejilla en un beso de buenas tardes,y la veía sentarse al lado suyo.

-No pude.Y de eso quiero que hablemos.Por un lado Tamara el lunes abre una nueva cátedra y me quiere ahí;es decir;nos quiere;a los dos;a mi cuanto antes,y a ti cuando te repongas.

-¿Y de dónde sacó la gente?-preguntó Hernán incrédulo.

-Eso no lo sé.Tiene por lo menos hasta ahora treinta cinco personas que se inscribieron para teatro.

-No vamos a poder con todos.

-No;se quedan los nuevos.Es decir,nos devuelven nuestros alumnos y ellos se hacen cargo de ese grupo.Es mejor,así trabajan a su gusto y nosotros continuamos con nuestros propios métodos de trabajo.Ellos verán como se manejan.

Hernán hizo silencio,ante un panorama que no se le presentaba demasiado alentador.Intuyó que vendrían más novedades a juzgar por la incómoda seriedad de Clarissa.

-¿Qué sigue?-le preguntó tomando aire y agarrando su mano en señal de confianza,mientras la miraba con sus ojos conocidos y entrañables para ella.

-Sigue que me vuelvo a mi departamento lindo.No...no puedo...más bien...no podemos jugar a ser marido y mujer.No lo somos.Me hubiera encantado ser tu esposa.Pero no me salió.Por eso ya no quiero que nos confundamos más.-dijo Clarissa con la voz entrecortada y los ojos húmedos,ya que ese hombre siempre lograba sacarle las emociones más delicadas y sensibles.

-Se ve que ya estoy mejor.-respondió Hernán,mientras esbozaba una levísima sonrisa resignada.

-No entiendes...voy a venir todos los días a verte.Solo que voy a vivir y dormir en mi lugar.Mi departamento.Igual hasta que te cures me vas a tener que soportar.Hago esto para dejar claras algunas cuestiones.

-Porque nos besamos.-dijo Hernán con un brillo cómplice en los ojos.

-Entre otras cosas.-respodió ella.

-Beso que alguien compartió conmigo,porque hasta ahora yo no me lo puedo explicar.-aseguró Hernán como su verdad más sincera aunque intuyendo que su amiga no daba demasiado crédito a sus palabras.

-Así es,lindo.Voy a preparar mi bolso.Ya esta noche te la pasas solito,aunque se me rompa el corazón.Es para ayudarnos.Quiero que a partir de ahora empieces a pensar en función de tu popia vida.Individual.No como un satélite de esta amiga tuya que te adora,pero que tiene que dejarte ir.

-Aunque me dejes libre...yo voy a seguir siendo el dueño de mis actos.Tu no te preocupes,que en cuanto a sentimientos veré como me las arreglo.Y seguir amándote es también una opción.Los riesgos siguen siendo míos.

Clarissa escuchó resignada aquellas palabras que habían escapado de los labios de Hernán,pero a través de las cuales se había expresado en sí,su esencia más arraigada.Esa obstinación que algún día abandonaría su espíritu mismo.

-Abrázame.Y no prepares el bolso delante mío.No quiero sentir que nos divorciamos sin habernos casado.Así cuando te vas tan solo me das un beso de "hasta mañana".-dijo Hernán en tono de broma extendiendo su brazo sano hacia esa mujer que lo miraba con una ternura que en ese momento él sintió que no era de este mundo.Y no se equivocaba.Como si la faceta luminosa de Clarissa quisiera revelarse ante él en ese instante,en reconocimiento a tanto amor del bueno,y demasiados años de una preciosa hermandad.

-Que bueno que me entiendas...-dijo Clarissa aferrada a ese ser de su adoración,que a pesar de que estaba segura de que por su causa estaba muy amargado,le devolvía cariño y madurez,además de absoluto respeto por su decisión.

-Anda...pero antes de que te vayas nos tomamos una buena merienda.-le dijo con una sonrisa arrancada a su boca con un tremendo esfuerzo, para que ella no se sintiera mal,mientras su mente era absolutamente leída por esa dama rara,que traducía el dolor de sus pensamientos internos,con esa facultad que tenía oculta,y que se le revelaba especialmente cuando de emociones fuertes se trataba.

Clarissa había podido visualizar literalmente cada frase de amor guardada en la mente de Hernán,que esa tarde para no ponerla triste,una vez más más se disfrazaba de amigo,y así,como un hermano sin chance,se expresaba una vez más reservándose la pena.

-Eres precioso.-le dijo con los ojos mojados por la emoción que le habían despertado las líneas entrañables de su mente,mientras ella misma se sorprendía ante aquella habilidad que una vez más se le había manifestado.

Luego de que la emoción los dejara más tranquilos,compartieron el resto de la tarde abrazados como dos hermanos,hasta que las primeras sombras de la noche,les indicaron que cada uno tenía que comenzar su propio camino.

Que por más que estuviesen cercanos de cuerpo,la pasión jamás les sería una materia en común.Que estarían juntos,pero separados.Que aquella era definitivamente la mejor opción,y la más transparente.

Clarissa había dejado algo más que un departamento,y se había llevado mucho más que ropa.

Poco a poco,y sin que ella lo supiera claramente,el plan de Ryan se instalaba con delicadeza sutil en sus días,y Tylah,la habitante de esa tierra extraña,comenzaba a ganar posiciones dentro de su ser,en el mundo real,que era en definitiva una gran equivocación.

Esa esencia diáfana de ángel de luz en un marco inapropiado,estaba comenzando a hacerse visible como un sol en un alba de revelaciones.


Clarissa durmió esa noche un sueño reparador sobre la comodidad de su cama.

El día la encontró despierta muy temprano y con renovadas energías,puestas al servicio de comenzar a vivir con las ideas claras y ordenadas.

Comprendió dentro de la naturalidad de aquella mañana que parecía igual a las otras,que el hecho de haber dejado establecidos los parámetros a seguir con Hernán,habían sido la mejor decisión.

No estaba feliz,pero sí tranquila dentro de su verdad más absoluta.

Llegó a la academia antes de las nueve.La mente positiva se reflejaba en la expresión de su rostro.Lucía bella y perfumada,mientras sus ojos danzantes la hacían parecer tan especial como de costumbre.

-Buenos días...-dijo entrando a la sala de docentes donde ya estaban presentes todos sus conocidos,además de Tamara que les contaba acerca de la gala anual,mientras de paso estaba cerca de su "Bruno".

Clarissa dio a todos un beso,incluída a la siempre desarreglada Amanda,y se detuvo frente a Ryan con una sonrisa cómplice,mientras respiraba profundo.

Él tomó su mano y la besó mientras hacía una reverencia.

-Buenos días Tylah...-dijo ante el desconcierto general.

-Buenos días Ryan...-respondió ella generando reacciones diversas.

Pedro y Martín quisieron reirse a carcajadas,pero por una extraña razón,no pudieron hacerlo.

Tessi sonrió con ojos de niña,mientras Julia,la más sensible,se emocionaba en su interior,sin hacer visible a los otros su inquietud.

Tamara asintió complacida desde su más finísima inteligencia,pensando que estaba frente a dos actores tremendos,mientras Amanda bajaba la vista considerando que aquellos dos eran un par de ridículos.

Jethro se quedó callado.Serio.Como si un aire polar hubiera atravesado su carne.

Su estado sin reacción duró por unos segundos de pausa,y antes de que su malestar fuera captado por la mirada del grupo,en un rol digno de un premio,se obligó a contener ese punzante dolor interior,y en un abrir y cerrar de ojos,sonrió con una luz rara,y guiñó un ojo a su amigo en una complicidad que encerraba la verdad de sus vidas.

Ya había visto el juego.La estrategia de Ryan estaba revelada.

Sabía que esa mujer preciosa era su dama del destino.

Los otros motivos,los más profundos,esos eran otra historia.