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Historia 51569 — capítulo 2
La casa de Hernán siempre era la indicada para las fiestas y reuniones.
Vivía solo hacía mucho tiempo,siempre con la esperanza de que Clarissa aceptara compartir su vida con él de una buena vez.
Se habían hecho muy amigos a partir de su paso por el conservatorio de arte dramático,y desde esas épocas habían permanecido juntos.
No existían dos seres más compatibles que ellos,o que pudieran sentir lo que sentían el uno por el otro.
Clarissa era la que interponía las barreras con ese hombre de escultural delgadez,cabello renegrido y rostro anguloso de masculinas facciones bien delineadas.
Hernán era precioso ante sus ojos por momentos miel,y otras veces verdes,que constituían una rareza.Ajena a este mundo.
Pero se hallaba incapacitada para amarlo como él pretendía,como si aún su naturaleza misma le indicara desde ese universo que latía suavemente en su interior,que Hernán no era el correcto.
Antes de que abandonaran el cuarto en el cual en forma privada le había obsequiado la pulsera,Hernán tomó de la mano de Clarissa,mientras sus ojos castaños oscuros apuntaban hacia la cama llamando al pasado en ese instante,e invitándola sin remedio a revivir un recuerdo de sábanas y dulzura,que demasiado tiempo atrás en el calendario,los había tenido como protagonistas.
-¿Recuerdas aún?-preguntó Hernán a esa mujer de su adoración,de cuerpo generoso y cabello castaño con leves destellos rojizos que se fusionaban con la luz,y se volvían seda para su mirada.
-Cómo olvidarme de que fuiste el primero.Y que me cuidaste.Nadie hubiera podido hacerlo mejor que tú.Fue hermoso.
-Nunca pude olvidar esa noche.Esa noche se muere conmigo.Lástima que fue la última.-se lamentó Hernán por momentos esperanzado,y por otros preso de la más fría resignación.
Pero era Clarissa la que no podía poner en palabras un argumento lo suficientemente entendible,apto para la comprensión de Hernán que traía a ese pasado en sus pupilas.
Ella no podía entender como su ser no se rendía ante el amor más dedicado de ese hombre,que era perfecto para ella desde cualquier ángulo de análisis.
No podía explicarse la razón por la cual no lo aceptaba como compañero de vida.
Era siempre su extraño interior como una voz inaudible pero que a ella siempre le había manejado la voluntad.
Ese trasfondo que guardaba desde esa infancia en el hogar de niños huérfanos en el que había crecido,hasta que para su fortuna,y a la edad de diez,años,cuando ya la comprensión habitaba en ella había sido adoptada por dos buenas personas que habían logrado hacerla una mujer de bien,más allá de que su origen hubiera resultado para ella un completo misterio.
Sabía sin saber,que un motivo poderoso e inexplicable con vocabulario racional,le impedía querer a ese hombre casi perfecto,que esa noche de luna llena de su cumpleaños,se desprendía de la dulzura y la entrega al cual el pasado había transformado en emocionada víctima,y la invitaba de una buena vez a bajar a la fiesta que sus amigos habían preparado.
Se mostraron tomados de la mano como los novios que no eran,pero todos y cada uno de los allí presentes manejaban a la perfección esos códigos.
Especialmente Julia,que fue la primera en abrazar a su amiga y desearle un buen año.
Se le sumaron Teresita,Pedro,Martín,y por último la siempre distante Amanda.
Todos ellos dictaban clases en la academia de bellas artes,y allí se habían conocido.
Julia era profesora de danzas,Teresita,"Tessi",de dibujo y pintura,Martín y Pedro de literatura,y Amanda dictaba clases de escultura.
Clarissa y Hernán,la cátedra de teatro.
-Antes de que comencemos a comer y beber,y por supuesto antes de que mi amiga abra los regalos que le compramos,yo quiero proponer un brindis a su salud,y desearle muchas cosas lindas para esta nueva edad que estrena hoy...-dijo Julia con esa simpatía y calidez que eran muy difíciles de igualar.
-Me sumo por mi amiga del alma.Te quiero Clari.-dijo Tessi levantando la copa.
-Los escritores nos sumamos a dúo.-dijeron Pedro y Martín.
Clarissa sonreía sintiendo que era muy afortunada.
-Te quiero.-le soltó sin pudor Hernán,sabiendo que un "te amo",hubiera quedado fuera de contexto,aunque pronunciándolo sin palabras.
Ella pareció percibirlo,y le sonrió con picardía,mientras él lo aceptaba en un juego de miradas cómplices.
-Que tengas un lindo año.-agregó Amanda por último.-Y que te mueras.-resonaron esas palabras solo audibles para Clarissa que se quedó helada contemplando a Amanda que profería con palabras un buen augurio,y una maldición con sus silencios.
La miró sorprendida a los ojos,mientras aquella falsa se le acercaba a darle un beso,y se oficializaba la fiesta.
Nunca entendió como había podido escuchar esa voz maldiciéndola.Ni tampoco la declaración de amor de Hernán.
-La mujer que busco ya comenzará a sentir su naturaleza poderosa...-pensó Ryan en voz alta,sumergido en un mar de textos.
Había leído mucho,mientras en el castillo lentamente se organizaban los funerales del rey.
Arhon estaba en lo cierto.No eran tiempos de lágrimas.
Había algo en esos escritos que lo había sorprendido más que cualquier otro postulado de conocimiento.
La dama elegida,la última hija de la luna,al igual que la desafortunada Mildred,tenía una sola debilidad,que ponía en peligro de muerte a su existencia.
Ese corazón puro,estaba incapacitado para detectar la presencia de los aliados de las sombras.
Lo que en el mundo tras el puente de luna constituyera una cualidad desarrollada,dentro del reino era la nada misma.
-Encontrarte,mujer sin nombre...Tylah...te llamaron los tuyos...esos que tuvieron que dejarte tan sola...para preservar tu preciosa existencia...Tylah...-repetía Ryan una y otra vez ante los archivos que tenía entre sus manos.
-Te voy a encontrar...-pensó seguro mientras la noche de luna llena tanscurría en la quietud de los dos mundos.