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Historia 51569 — capítulo 24

Clarissa llegó al hotel antes de las diez de la mañana.

Sus pasos la llevaron directamente a la confitería restaurante que tanto le había gustado por su fina decoración y una extraña buena enegía que ese sitio presentaba cual atmósfera,provocándole sensaciones placenteras.Allí,pidió un desayuno completo con las exquiciteces que conocía bien,pero tan solo lo reservó como un pedido posterior,hasta que ella pudiera regresar en compañía de un invitado selecto que dormía escaleras arriba,sin saber que ya alguien había trazado un cálido itinerario para su día sábado.

Ryan dormía profundamente sobre aquella cama cómoda.Se había desvelado pensando en Tylah,en su Reino de Luna,en ese plan al que le pondría todo su empeño,pero sobre todas las cosas y liderando el convulsionado mundo de sus ideas,se encontraba ese beso robado en el pasillo de la escuela de arte,cuya vehemencia lo había hecho estremecer,aún más que aquel dado junto al río.

Había besado a varias mujeres en su tierra,y su cuerpo se había perdido en bastantes submundos de sábanas y sudores.Pero las delicias corporales que le despertaba su predestinada no tenían punto alguno de comparación.No existían palabras que pudieran definir su belleza de éxtasis,ya que la razón moría y los análisis perdían el sentido igual que él,al contacto con la cercanía de su mujer.Suya desde toda perspectiva.Única y especial.

Por ello dormía esa mañana,su pesadez de horas de vuelos mentales y deseos cada vez más intensos.

Clarissa marcó el número de cuarto desde la recepción,mientras junto a la cama de Ryan,ese aparato sonaba una y otra vez,haciendo que perdiera la conexión con su descanso necesario.

Entreabrió los ojos,y notó que una pequeña luz titilante y un sonido agudo aguardaban que los hiciera callar.

Había visto personas hablando a través de esos aparatos,y tan solo los  imitó levantando el tubo,y se quedó en silencio,a la espera de lo que pudiera resultar,con su oído atento y expectante.

-Ryan...buenos días...¿Te desperté?-dijo Clarissa tímidamente,mientras él sentía una emoción de respirar acelerado al reconocer esa voz que ya a esas alturas le sonaba como música.

-Que sorpresa...-dijo más bien con un suspiro más que con palabras reales.

-Lamento haberte despertado...pero es que si ayer te hubiese dicho que vendría a buscarte,no estarías ahora hablándome con tanto asombro...

-Feliz estoy...¿Dónde estás?-le preguntó ya sentado sobre la cama y con los ojos de ámbar bien abiertos.

-Aquí en recepción,esperándote para que desayunemos juntos.Y luego...bueno digamos que te planifiqué tu día...si no te molesta...

Ryan se estremeció ante la dueña de esa voz cálida y deseó ya en ese preciso instante estar navegando esos labios de cuento cuya huella volvía a su memoria haciéndolo morir de ganas nuevamente.

-Preciosa...ven...-le dijo hablando ya con su razón extraviada en los mares de esa melodía que le devolvía el tubo del teléfono.

-No caballero...yo espero por usted en la recepción,así que tómese su tiempo,que aquí nadie tiene apuro,y póngase aún más elegante de lo que ya es...-dijo Clarissa adorable,mientas él le daba el gusto,acomodaba el tubo del bendito aparato en sus sitio,y corría al baño para iniciar el ritual e complacer a su dama.

Apareció bastante nervioso,con una sonrisa involuntaria que se le había vuelto un reflejo.Que no podía salirse de su cara,instalada allí al ver como su elegida se acercaba a él,y le dejaba la sutil aproximación de un beso que rozó sus labios como una caricia,mientras él la correspondía con un abrazo contenedor,cambiado por el verdadero beso que hubiera querido darle,solo que su razón se llegó una vez para guiarlo,y comprendió que con una mujer de esas características,tenía que ir despacio para luego poder disfrutarla en plenitud.

-Estás muy atractivo...-le dijo ella mientras caminaban de la mano a la confitería.

-A la altura de mi dama...respondió todavía con esa sonrisa bondadosa que le daba a su rostro masculino una luz especial.

-Tengo lindos planes para nuestro sábado...Quiero mostrarle "mi mundo",a mi caballero de la tierra extraña.Que conozca aquellos sitios que son especiales para su princesa,que según él no debería estar aquí,en una sociedad de seres limitados...-dijo y se detuvo pensativa.

Ryan supo que esa pausa en su discurso obedecía a algo importante,pero la dejó pensar con buen criterio sin preguntarle nada,hasta que ella se dispusiera a seguir.

-Ian yo...

-"Ryan",recuerda.

-Perdona...Ryan...yo...a veces... puedo leer la mente de las personas.Como si fueran libros.Literalmente "ver" que piensan y sienten,y últimamente desde que comenzamos con nuestro juego estas "percepciones",se incrementaron en cuanto a lo seguido que me suceden y a la intensidad de lo que percibo.Digamos como que la historia del cuento que nos inventamos,se me revela.Me pasa.Y me da miedo.¿Entiendes?.

Ryan le tomó las dos manos,mientras su boca que moría por besarla,comenzó con un atisbo de explicación.

-Tu natualeza,hermosa.Ella es la que se manifiesta cuando te suceden esos hechos que hoy te son extraños,pero que ya verás que cuando Arhon complete tu entrenamiento,serán algo normal en tí,como repirar o reirte.

-Este juego se me escapa de las manos.Siento todo el tiempo que tienes razón y que lo que comenzó como un guión teatral ya se apropió de mi vida.Como si fuese cierto.Sobre todo por algo que solo Hernán sabe de mí...que es esa persistente sensación de orfandad y vacío.Como si yo fuese en verdad la niña que abandonaron en este mundo.Tylah,la hija de Rufus y Aixa.

-Lo eres.Aunque lo que yo te diga desafíe a tu razón,aunque por momentos quieras pensar que estoy demente y que todo lo que te pasa es obra de la casualidad...no es así.Tú eres mi princesa de ojos danzantes.Mi predestinada por el conjuro de la luna.Desde antes de nuestros nacimientos.Por eso congeniamos.Por eso nos emocionamos cuando nos tenemos cerca.Y entiendo que en este mundo violento y desprovisto de encanto se te haga difícil y hasta casi imposible creerme.Comprendo...pero si me das un tiempo,un tiempo breve de trato...yo te aseguro que vas a brillar en todo tu esplendor,y esa naturaleza tuya,se te va a manifestar completamente.

-Sabes...-dijo ella dulce y avasallada por los argumentos que esa historia exponía a través de palabras entre mágicas y coherentes...-Yo siento que te creo...y además...-y no pudo seguir,ya que un miedo repentino silenció sus palabras.

-Yo voy a decir lo que te da miedo.Porque siento exactamente lo mismo.-dijo Ryan con su voz suave y serena.

-¿Sabes lo que siento?¿No era que entre nosostros no podíamos leernos? 

-Las mentes no.Las ideas no.Yo solo estoy leyendo tu corazón.Porque es mío hace demasiado tiempo.Nos pertenecemos ambos.Y quiero que me prometas que pase lo que pase,te vas a acordar de este día y de mis palabras.

-Te lo prometo.-le dijo ella aguardando por esa confesión que intuía desde su espíritu mismo.

-Te amo Tylah.Simple como eso.Y quiero que estemos juntos hasta el día de la partida,cuando ya tengamos que dejar de respirar.Y quisiera creer que te pasa lo mismo conmigo,más allá de tus temores.

-Me pasa lo mismo.-dijo ella aún sin poder creer lo que su boca había pronunciado.

-Déjate llevar entonces...ya me habías hecho el honor de ser el escritor de tu historia.Ya comencé a escribirla,con ese final feliz que te prometí.

-Eres de verdad alguien de otro mundo...-dijo ella con sus ojos llenos de lágrimas.

-No llores...disfruta,cree tu fantasía.No importa lo que digan los demás,ponte en mis manos...sueña...no analices...vive...pronto te aseguro que tu vida va a cambiar.Aunque haya cosas que por ahora no pueda decirte.

-Es emoción...no te preocupes Ryan...te haré caso.En este día te hago mi guía oficial hacia donde me quieras llevar.Te dejo,te permito,te concedo...

-Mi amor...

-Tu amor si...que este día entonces se va a despedir de su mundo mostrándotelo,para que luego cuando tu decidas la lleves donde quieras.

Clarissa sintió que sus palabras brotaban solas,que no hacía maquinaciones mentales para pronunciarlas.

Por primera vez sintió que aquello había dejado de ser un juego.

Su piel estremecida al contacto con las caricias de ese hombre de mirada dulce,le hacía saber que la profesora de teatro había comenzado a alejarse en un tenue adios,y que la princesa de los ojos danzantes se acercaba para quedarse en ella para siempre.