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Historia 51569 — capítulo 25

Luego de un desayunoen el cual la magia había sido el principal tema de conversación,Ryan interrogó a su dama acerca de esos planes que ella había ideado para el sábado.

-¿Qué has pensado para nosotros?-dijo intuyendo solo buenos momentos.

-Muchas cosas.Digamos que si Clarissa se va a "despedir" de su mundo rutinario y monótono,debe hacerlo como corresponde,y hacer partícipe de ello a su caballero,que hoy no tendrá más remedio que ser un hombre común y corriente.

-Me gusta.Confieso que me inquieta un poco...pero voy a estar a la altura.-dijo Ryan tomando su mano,mientras salían a la calle.

-Vamos a pasear en auto.La ciudad es demasiado hermosa y merece que la descubras en todo su esplendor.Ya me tocará a mi pasear por tu tierra.

-Nuestra tierra.-le recordó muy dulcemente dejando al pasar un beso suave sobre su boca mientras ingresaba al vehículo ya con más soltura,y se disponía a aceptar todas y cada una de las sugerencias de su dama.

Clarissa lo llevó en un recorrido por el encantador paisaje urbano,mientras aminoraba la velocidad en sitios puntuales tales como la escuela a la que había concurrido,las plazas donde había jugado,los sitios adonde sus padres adoptivos la habían llevado siempre para su diversión,y la última y triste parada fue la puerta de ese orfelinato al cual ella de vez en cuando volvía a hacer donaciones.

-Aquí me dejaron...-deslizó con la melancolía de siempre,mientras Ryan le acariciaba el cabello.

-¿Quieres entrar?-le sugirió con delicadeza mientras veía como una lágrima descendía por su mejilla.

-No.Solo quería enseñarte este lugar donde viví hasta los diez años.Después de todo fue mi casa por mucho tiempo;puedo asegurar que me trataron muy bien.Mis angustias son otras.Es ese vacío que me ha agobiado toda la vida.Pero no quiero ponerte triste.Necesitaba compartir esta realidad contigo.Antes de que sienta nuevamente que la que fui hasta ahora me deja,me abandona...

-Es que te va dejar.Ya comenzó a despedirse...-le aseguró Ryan muy serio y respetuoso de esos sentimientos tan difíciles de manejar.

-Por eso ahora vamos a ir al almorzar al mundo de Clarissa.-dijo secándose aquella lágrima profunda,y mirando a ese hombre precioso a los ojos.

-¿El mundo de Clarissa?.

-Mi departamento.Y yo voy a cocinar para tí.¿Te gusta la idea?.

-Claro.-respondió Ryan con las expectativas de esa buena propuesta evidenciadas en su sonrisa complaciente.-Me va a encantar;estoy seguro.-agregó.

Llegaron hasta el edificio,y Ryan abordó junto con ella el ascensor hasta el séptimo piso,asombrado pero silencioso de conocer el funcionamiento de otro aparato,ya que en su hotel usaba las escaleras por tratarse de subir tan solo una planta en la cual se hallaba su habitación.

-Y esa ropa te la sacas.-dijo Clarissa inmediatamente después de haber introducido la llave en la cerradura,y abierto la puerta.

Ryan la miró entre sorprendido y entusiasmado,mientras una chispa de deseo lo inquietaba,y ponía manos a la obra para aflojar su corbata,mientras deseaba a la vez buscar la boca de esa mujer que lo miraba risueña.

-¿Qué has entendido?.Perdón,me expresé muy mal...es que tu traje es demasiado fino y lujoso igual que tu camisa...y la verdad no quisiera que te mancharas con salsa o que arrugaras la tela cuando esta tarde nos recostemos en el sofá a ver una película.Vamos a hacer "cosas" de gente común.De eso se trata.

Ryan comenzó a reir ante la confusión.

-¿Y qué quieres que me ponga?.

-Ah...ropa de mi papá.Mis padres viven en la otra punta del mapa ahora,y cuando vienen a visitarme siempre se dejan algo olvidado en el apuro.Además eres igual de alto,así que las prendas te van calzar de maravillas.Entra a mi cuarto y sobre la cama vas a encontrar lo que dejé para que "luzcas".

-Bueno...pero reconoce que al decir "quítate esa ropa",me hiciste ilusionar.Esas cosas son iguales en ambos mundos.-respondió muy divertido mientras accedía a la sugerencia de su dama,que tomaba a la cocina como destino de lo que allí prepararía.

Ryan volvió pronto vestido con un cómodo jogging azul, y pantuflas en sus pies,y modeló para su cocinera que ya había puesto sus manos a la obra.

-¿Cómo me veo?.

-Eres precioso aunque reconozco que el traje me fascina...-dijo ella contemplando a ese hombre divino que con aquella ropa sencilla igual mantenía esos aires inconfundibles de ser especial.

Clarissa cocinó una gustosa carne en una salsa llena de especias y luego la acompañó con unas pastas que hicieron la delicia de su caballero.Una cremosa torta helada fue el postre de tan elaborada preparación y un infaltable café cerraron las delicias presentadas al invitado.

-Así podría acostumbrarme a este mundo...y muchas gracias linda...-le dijo con cara de tierno,esa que vistiera como vistiera salía a relucir de la mano de sus ojos de ámbar.

-Veremos como me tratan cuando yo vaya contigo al Reino.-dijo Clarissa sin querer creer demasiado lo que decía,aunque sintiendo una verdad absoluta con cada palabra en una contradicción que vez tras vez alejaba las dudas.

-Te vamos a tratar como lo que eres...-dijo buscando su boca almibarada de postre,con la cual disfrutó unos instantes invadiéndola en un dulce recorrido,sintiendo esas ganas nuevamente.

Clarissa se separó con delicadeza,mientras le recordaba a su caballero que tenía platos que lavar,y que la esperara en el sofá de la sala,mientras dejaba la cocina en orden,como todas las mujeres del mundo real lo hacían.

Puso el control remoto del equipo de audio en su mano,y le dirigió los movimientos para prenderlo,a la par que le enseñaba como en una espectacular actuación,a introducir el cd, para disfrutar de la buena música que tanto le gustaba.

Después de que dejara la cocina impecable,se recostó junto a él en el sofá,mientras le sugería mirar alguna película,explicándole a su extranjero,que aquella palabra significaba una historia representada como en el teatro,pero visible en la pantalla del televisor por obra y gracia de la tecnología.

Así,medio en juego y medio en broma,Ryan se instruía en la materia de la realidad,y Clarissa jugaba a enseñarle,mientras poco a poco el juego se diluía,y esa verdad absoluta ganaba más y más terreno.

Nunca supieron en qué momento de quedaron dormidos,pero las sombras del atardecer los encontraron abrazados en el sofá.

La primera en despertarse fue Clarissa,que retiró suavemente el brazo de su príncipe dormido sobre su cuerpo,y fue por una ducha caliente para prepararse para la sorpresa nocturna,que cerraría el sábado.

Ryan la encontró demasiado tarde para él,cuando ya una bata blanca había cubierto la armonía de sus formas,maquillándose frente al espejo del baño.

-Tramposa.-le dijo fingiendo enojo.

-Te veías tan lindo dormido...daba pena despertarte.Ya lo hice esta mañana y me dio culpa.Báñate que después te llevo a un lugar especial.-le dijo haciéndose la desentendida.

-Perdonada.-le dijo mientras la veía cederle la comodidad del baño,y desafortunadamente para él,salir de allí.

-Estás preciosa.-le dijo al cabo de su ducha,envuelto en otra bata,mientras su dama ya se encontraba lista,vistiendo un dos piezas de lino negro entallado de saco y pantalón,con un liviano tapado color uva sobre los hombros,y en sus pies botas cortas de taco fino.

-Gracias y vístete.Y perfúmate a tu gusto con la fragancia que elegí para tí.Ponte más hermoso de lo que ya eres.-le dijo pensando en esa noche que sería muy especial.Porque así la había planeado.

Si la mujer común,la profesora,la hija adoptiva,la hermana de la vida de Hernán,la amiga de todos,la opuesta de Amanda,tenía que irse,la despediría con honores,por haber habitado en ella durante tanto tiempo,en agradecimiento por haber sido el cofre que en su interior hubiera guardado a Tylah,como su secreto más valioso.

Le diría adios como ella se merecía,aunque de su mano caminara un príncipe de cuentos.


Esta autora promete mucha "intensidad" para el capítulo de mañana.