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Historia 51569 — capítulo 26
Quiero aclarar que el tema musical que voy a mencionar no es de mi autoría.Pertenece a Nelson John,de Operación Triunfo.
-¿Dónde vamos a ir?.-preguntó Ryan antes de subir al auto,que ya se había convertido para él,en el hecho más natural del mundo.
-A un lugar por el que siento mucho apego,que me gusta.Un pub,más bien resto-bar.¿Sabe de qué se trata una opción así mi príncipe de cuentos?.
-Si mi dama tiene la amabilidad de explicarme...
-Bueno,generalmente es un sitio acogedor,tibiamente iluminado,con buena música de fondo,o un cantante en vivo,donde te puedes pedir alguna comida liviana,o tomarte desde un café hasta la bebida que prefieras.
-Y ese "pub" es especial supongo.Debe serlo si te gusta.Eres una artista de paladar refinado.
-Es precioso,ya vas a ver.-dijo Clarissa diciendo esa última frase como un susurro pegada a su oído antes de poner el auto en marcha,haciendo que ese hombre estuviera peligrosamente cerca de su boca,a la que había deseado durante todo el día.
Llegaron al cabo de veinte minutos de viaje a través de las iluminadas calles en esa noche apacible,hasta aquel selecto refugio de emociones.
El lugar estaba cálidamente ambientado,con tonos en la gama de los beige como hilo conductor de la decoración,con detalles de madera y ventanales con vidrios repartidos,que al estar empañados por el sello del otoño reinante,incrementaban la sensación de pertenencia.
-Es muy lindo,veo que lo que me adelantaste era cierto.-dijo Ryan contemplando la decoración armoniosa del lugar.
Tomaron asiento en una de las mesas más próximas a un pequeño escenario,donde un micrófono listo se hallaba a la espera de algún artista convocado para esa noche.
-Te invito yo esta vez.-dijo Ryan mientras se les acercaba una camarera ataviada con un uniforme negro e impecable, que les proporcionaba las opciones de un menú liviano.
-Como quiera mi caballero.No me voy a oponer a nada esta noche.
Ryan sonrió con mucho placer al oir aquellas palabras de Clarissa,que lo miraba con una sensualidad silenciosa pero no por ello,menos evidente.
-Tylah...hay algo que quiero decirte...porque contigo no puedo ni quiero tener secretos...
-Te escucho Ryan...
-Es acerca de Jethro,o mejor dicho,quien tu conoces como Bruno Leblanc...
En ese preciso momento,y luego de que esas palabras salieran de su boca,una fugaz y gélida brisa se adueñó del ambiente,mientras Clarissa quedaba algo desconcertada.
-¿Qué dices?¿Por qué involucras más personas en nuestra historia?.-le preguntósin enojo,pero sí con una creciente inquietud.
-Yo no lo involucré linda...él me siguió desde nuestro hogar.Vino tras mis pasos aún sabiendo que no debía hacerlo.No pudo volverse cuando yo se lo pedí,porque solo se puede regresar cuando hay luna llena,y para él en ese momento ya era tarde...Además recuerda que debes creer lo que te digo...No soy un desquiciado que quiere envolverte en su locura...Te amo demasiado como para mentirte.
-Pero él...
-Él no va a intervenir en nuestros asuntos.Ya ves...se ha mantenido al margen.Se limita a hacer su vida hasta que pueda irse de aquí.
Clarissa pensó en Jethro.Recordó el primer día que lo había visto,y como ambos se habían dedicado miradas familiares.Esa sensación de apego que había experimentado con él desde el primer encuentro en la academia.
-Es increíble...pero siento que conozco a... ¿cómo lo llamaste?...
-Jethro.
-Sí...desde que lo ví lo siento cercano...y esto que me cuentas me resulta muy revelador...Pero no te preocupes...mientras no nos afecte...Bruno o Jethro,puede hacer lo que se le de la gana.Yo te creo...y ahora hablemos de nosotros...de esto que nos pasa.-dijo Clarissa con la sensación de sorpresa,ya expulsada de su estado de ánimo.
Luego respiró profundo,y continuó serena.
-Quiero que disfrutes estos detalles de mi vida...y según estoy sintiendo...tal vez los últimos...
-Yo voy a llenarte de nuevos detalles.-dijo Ryan ya con la adorable costumbre de tomarla por ambas manos.
Ajeno a su charla,al cabo de unos minutos,un cantante tomó el micrófono del escenario,mientras desde el control central del sonido,se deslizaba la pista instrumental de su canción.
Estuve buscando en mi arca interior,
la que guarda en mi los recuerdos...
Estuve mirando el niño que fui,
aquel que soñaba despierto.
Trajín de la vida,me trajo hasta aquí...
de tanto correr nunca vi:
que estaba llorando el niño que fui...
Que siempre me habló y nunca oí.
Dónde han quedado los sueños...
En qué ruta los perdí...
Quién ha cerrado las puertas,
que me llevan a mi jardín.
Dónde han quedado los sueños,
pregunto al niño que fui...
Quizás él tenga la llave,
del cofre...
que no puedo abrir...
-Preciosa canción.-dijo Clarissa mientras la melodía continuaba en la maravillosa voz del intérprete.
-La canta con mucho sentimiento.-dijo Ryan muy de acuerdo con ella.
Mientras afuera,bajo el cielo urbano de esa noche apacible salpicada de estrellas con brillo de diamantes,el corazón de Jethro volvía a destrozarse una vez más,y sus ojos azules violáceos,que combinaban a la perfección con ese cielo nocturno,habían imitado el brillo de los luceros,en un mar de lágrimas desgarradoras.
*"Quien ha cerrado las puertas...que me llevan a mi jardín..."-*Recordaba mientras el dolor lo hacía su esclavo.
-No debo estar aquí.No debí seguirlos.No es mi tiempo todavía.-se dijo secando su cara perfecta,dibujada por la profundidad de la angustia.y desapareciendo en la noche.
-Me has hecho muy feliz hoy.Me has regalado una muy buena apreciación de tu mundo.Digamos una muestra perfecta de como viviste hasta ahora...Y amo que aún no puedas imaginarte toda la belleza que te espera...que yo tengo reservada para tí...
-Hablas tan bonito Ryan...-le respondió conmovida por la dulzura de ese hombre cuya mirada tenía una inmensa riqueza de diálogos sin palabras.
-Como mereces...dime que sigue...
-No sigue.El mundo de Clarissa termina cuando salgamos de este lugar.Lo que pase después,ya no dependerá de mi...
-Entonces voy a pedirte que me dejes regalarte una noche a tu altura.Que me dejes,que me permitas,que me concedas...tal como habías asegurado...Poder demostrarte cuanto te valoro...y que experimentes esas sensaciones que solo el amor verdadero te puede dar...¿Me acompañas?...
-¿Dónde quiere ir mi caballero?
-Quiero que me lleves de vuelta al hotel,y que te quedes conmigo.Que esta noche estemos juntos como nos merecemos,por lo que somos...
Clarissa lo miró sin decir palabra;luego sonrió,tomó su cartera,y se levantó de la silla.
-Te acompaño.-fue lo único que dijo desde que ambos abandonaron el pub,hasta que cerraron suavemente la puerta de la habitación del hotel.
Había poco que decir,y demasiado por sentir.
Se miraron a los ojos por los cuales asomaba ese Reino de la Luna sin que pudieran evitarlo.
Continuaron con sus pupilas unidas,hablándose sin palabras,decodificando silencios,que luego dieron paso a una primera caricia.
Ryan rozó el rostro de Tylah,porque ya era ella,con una delicadeza digna de un artesano,a la que le siguió un beso,que ya no podía ni debía postergarse más.
Saboreó su boca con una lentitud enloquecedora,humedeciendo tibiamente sus labios,que iban haciéndole concesiones progresivas hasta que se rindieron ante el poderío de esa boca masculina y deseosa,que terminó degustándolos como un manjar.
Cuando sus sentidos,ya habían comenzado a nublarse,en un fugaz atisbo de lucidez,interrumpieron voluntariamente aquel invasivo contacto,para volver a mirarse y confirmar cuanto estaban disfrutando el uno del otro.
Ryan extrajo delicadamente una a una las prendas dormidas sobre el cuerpo de su dama,mientras luego dejaba que ella,con sus manos de princesa se deshiciera de las ataduras de tela que encarcelaban a su cuerpo cada vez más lleno de deseo.
Se abrazaron en un contacto estremecedor,que trascendía la realidad de sus pieles unidas.
Ryan la condujo a la cama con todala dulzura que esa mujer merecía,para reanudar allí la ruta cálida de los besos que hacían fluir almíbar de sus bocas,que no deseaban terminar con aquel juego de sabores practicado hasta el cansancio.
Sus labios de príncipe se dedicaron luego a deleitarse con las mieles de su cuello ataviado de perfume, deteniéndose por un merecido tiempo;todo el necesario para que su dama pudiera sentirlo.
Después,deslizó con maestría un idéntico recorrido de placer en cada selecto camino sobre la piel de su predestinada,en una serena travesía de dominio,que ella pudo atesorar,devolviendo luego los honores con el mismo esmero,poniendo la masculinidad de su hombre al borde de una prodigiosa complacencia.
Cuando ambos sintieron que ya la habitación se había esfumado,y se les hacía dificultoso creer que estaban allí,amándose con tal entrega,cuando aquel devenir de besos y caricias les resultó insuficiente,Ryan,con una perfecta combinación de sentimiento y deseo,guiado por su esencia extranjera de luna,contempló los ojos de Tylah.
Clavó su mirada en esas perlas danzantes,mientras se adueñaba por fin de su condición de mujer,tomando completa posesión de su cuerpo.
Ella lo sintió adentrarse profundamente en su ser,en un ritual maravilloso,que los mantuvo unidos por algo más que un compás de éxtasis y respiraciones hermanadas con los supiros y las palabras enloquecedoras.
Porque Ian y Clarissa se habían quedado afuera.
Tylah y Ryan se habían convertido en los soberanos de ese cuarto de hotel.
Después de la predestinación,después de años de haber estado separados por obra de fuerzas oscuras y desoladoras,a pesar de haber realizado sus vidas como dos perfectos desconocidos,esa noche,en un mundo que no les pertenecía,ellos dos,los verdaderos,por fin,se habían podido amar.