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Historia 51569 — capítulo 36

El domingo en el castillo voló entre preparativos para el banquete oficiado en honor a la elegida recuperada.

Las primeras horas de la noche de luna cuarto menguante,encontraron al gran salón principal con la enorme mesa repleta de manjares listos para ser degustados en la recepción a la cual asistiría ese círculo de confianza integrado por la personas a quienes había hecho referencia la reina Myrna.

Tylah se hallaba junto a Ryan en la habitación de la cama de las delicias y la comodidad,preparándose frente al amplísimo espejo que ocupaba gran parte de una de las paredes.

Se veía fina y preciosa,aunque no terminaba de acostumbrarse al nuevo largo de su cabello,que la hacía lucir,a su juicio demasiado extraña,como si se tratara de la dueña de otro rostro.

Ryan por su parte,llevaba su atuendo de gala,con unas botas de caña alta de cuero reluciente,y una capa de tela de raso aterciopelado.

-¿Nerviosa?.-preguntó mirándola con ternura con ese aspecto muy diferente al que ella había conocido de Ian,con otro estilo enmarcando sus facciones.

-No;confieso que ayer cuando llegamos sí lo estaba,pero la verdad mi amor es que no tengo el más mínimo deseo de cambiar mis modos.Me van a tener que aceptar y adaptarse a mi con el propio estilo que me dejó mi experiencia como Clarissa,que por cierto,te adoró igual que yo.-dijo abrazándolo con suavidad.

-Ah...ya quisiera que concluyera tu entrenamiento.Y eso que aún ni siquiera ha comenzado...Que se realice tu consagración a la luna,que llegue por fin de tu mano el tiempo de paz que nos merecemos.Pero...en fin...esos temas elevados se los reservo a mi amigo Arhon.

-Suena interesante.Pero dime;después de todo eso...¿Qué será de nosotros?.-preguntó Tylah luego de aquella enumeración de objetivos a cumplir.

-Vivir felices.-respondió Ryan.

-Yo ya soy feliz.Creo que fui feliz desde el primer día que nos presentamos en la academia.Tu llenaste ese vacío horrible.Yo estaba desolada sin tu presencia.Tu ocupas el sitio que debes ocupar.A veces siento que esto es tan perfecto que hace que yo me pregunte si en verdad me amas tanto...

-Te amo en la misma medida.Y aquí...-dijo colocando la mano de Tylah sobre su corazón-también había vacío.Hasta que mi señor soberano Nygel me habló acerca de ti,y en en ese momento pude comprender todas las causas de mis angustias,que obedecían al hecho de no tenerte.Y ahora,que estás conmigo,tu presencia me da la felicidad en plenitud.

-¿Pero,tengo que entrenarme?¿Por qué no me puedo quedar así como estoy?.Viviendo la vida contigo,con hijos,viajes,haciendo de nuestra existencia algo productivo y grato hasta que el destino diga.

Ryan la miró muy seriamente.

-Porque el poder de las sombras...-y tomó aire para seguir-el poder de las sombras podría matarte como le sucedió a Mildred.Tu eres la paz y la protección de nuestro pequeño universo.Necesaria.Espera a dialogar con Arhon.Él te acercará a un mundo de conocimientos para los cuales yo estoy limitado.Solo puedo reservarme para amarte y protegerte.

-Me basta precioso.Me alcanza.-dijo acariciando con ternura ese rostro de nobleza infinita.¿Vamos ya con la reina?.

-De eso quería hablarte.Yo tengo que esperarte en el salón.Tu vas a bajar sola las escaleras solo cuando estén todos los invitados.Como en esa "película"que vimos aquella tarde en tu casa.

-Esperar...¿Por qué?.Yo bajo de tu brazo y ahí me presentan a todos.¿Por qué hacen todo tan difícil aquí?.

-Linda,linda...es por esta única vez...Dale el gusto a Myrna de que sea como ella quiere.Ya luego le contarás que a ti no te gusta el protocolo.

-Pero me voy a aburrir aquí sola...

-No tanto.Puedes leer algunos de mis libros o entretenerte mirando los regalos tan bellos que Arhon te envió.Yo luego te mando a avisar con un criado para que te nos unas.Y no estarás sola.Habrá dos custodios en la puerta de la recámara.

-Está bien mi amor.-dijo ella no del todo convencida,pero lo último que deseaba era mantener una discusión con Ryan.

-Sabía que entenderías.

Tylah lo besó en la boca,y muy a pesar suyo lo dejó partir,mientras miraba en derredor las pocas opciones que la recámara le ofrecía para mitigar su aburrimiento que ya comenzaba a mandar en ella.

Al minuto,ya aburrida por completo,dos golpes a la puerta le sonaron angelicales,pensando que ya el salón se encontraría lleno y que podría bajar al banquete.

Pero lo que le devolvieron sus ojos al abrir,había sido a la figura de Jethro,que ingresó raudamente al cuarto,portando una botella de finísimo cristal labrado con un líquido ambarino en su interior,en una de sus manos,y en la otra dos copas del mismo delicado material.

-Felicidades mi Dama de otoño...-dijo luego de apoyar las copas y la botella sobre el escritorio de Ryan,con su sonrisa más encantadora,y agregó sin dar respiro,como una orden de tono gentil.-Cierra tus ojos.Ciérralos anda.-insistió al ver que Tylah sonreía sin hacerle caso.

Cuando ante la reiteración del pedido ella se prestara al juego,encandilada por esa sonrisa irresistible,cerró sus dos bellezas danzantes verdes y miel hasta nuevo aviso.

-Ábrelos.-dijo Jethro al cabo de unos segundos.

Al hacerlo,una cámara digital ponía fente a ella la fotografía no demasiado nítida de un retrato que parecía una pintura de amplias dimensiones.

-Para ti preciosa.Te mereces ver esta imagen.

-¿Quiénes son?.No se distinguen bien.¿Y qué haces con una cámara aquí?.Sabrás que cuando se agoten sus baterías no te servirá de mucho.

-Lo se.Me la "regaló" un alumno durante la gala.Me la traje exclusivamente para tomar esta fotografía.Son tus padres,los míos,tu y yo hace muchos años.

Estas personas son Aixa,tu madre que te tiene en sus brazos,tu padre Rufus,mi padre llamado como yo,igual a mi,y esta aquí sentada es mi madre Gyrlen.Como verás nuestras familias estaban vinculadas por un gran lazo de afecto.-le decía mientras Tylah operaba el zoom para visualizar cada rostro en detalle,sumida en una emoción muy profunda.

Ese paseo borroso por un pasado arrebatado por las sombras,le había dado una pequeña continuidad de un levísimo llanto,aunque entendía con resignación aquella realidad ya sin remedio,presa de la tibia humedad de sus pupilas.

-Gracias Jethro.Ha sido un regalo muy especial de tu parte sin dudas.Pero dime...¿Dónde se encuentra ese cuadro?.

-De eso te quería hablar.En tu casa paterna.Una mansión que queda cerca de este castillo.Lo que en el otro mundo serían apenas doce o quince cuadras aproximadamente.Allí hay cuidadores que la habitan.Podría llevarte ahora mismo si quieres.

-No,ahora sería imposible.Allí abajo me esperan.

-Pero linda,el salón está vacío,lo acabo de ver.Deberás pasar aquí por lo menos dos horas más hasta que se dignen a llamarte.Es odioso todo ese ceremonial...Vamos hasta la mansión que fue tu hogar.Vemos la pintura y te devuelvo sanita y salva y nadie se enterará...

-Pero hay custodios Jethro.Nos van a preguntar por qué nos vamos.No quiero actuar como ladrona,ni mucho menos desairar a la reina.Y menosaún buscarme problemas con Ryan que me pidió que me quedara en esta habitación.

-No Tylah...si nuestra aventura nos toma media hora es mucho.Al menos no estarás aquí aburriéndote por unas estúpidas costumbres protocolares.Anda...complace a este caballero que te quiere tanto.

-Está bien.Confieso que me encanta la idea.¿Pero cómo harás para que no nos vean salir?.

-Nadie me ve ni nos verá si yo no quiero.Ese secreto lo aprendí en un viejo libro de conjuros y es mi tesoro de conocimiento mejor guardado.Tal vez a ti algún día te lo revele.Solo a ti.Pero...primero lo primero.Brindemos con lo que traje para hacerte probar.-dijo Jethro llenando ambas copas con el fluído ambarino.

-No bebo alcohol.-aclaró Tylah.

-No es alcohol.Es una vieja receta de familia.Miel,zumos frutales de los bosques.Tu madre sabía prepararla.Prueba y me das tu opinión.Pero toma bastante.No tengas miedo ni le hagas caras feas.

Tylah tomó la copa entre sus manos,y luego de un sencillo brindis,la colocó en sus labios que al contacto con aquella líquida maravilla de sabor y aroma,se bebieron el contenido hasta el final.

Ella nunca supo si Jethro había bebido.

La habitación entera comenzó a darle vueltas,hasta que su conciencia dejó de responderle.