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Historia 51569 — capítulo 35

Tylah había estado tan cansada la noche anterior,que había dormido un sueño profundo al calor de los brazos serenos y protectores de Ryan que esa mañana se había encontrado ya con sus ojos ambarinos abiertos mirando en dirección a ningún lugar específico,cuando ella despertó abrazada a su tibieza.

Nunca había brindado a su cuerpo la placentera sensación de haber probado una cama tan cómoda y de semejantes dimensiones,por lo que la invadía una relajante atmósfera de plenitud y paz,sumada a la certeza de saber que sus seres adorados,aquellos que se habían quedado del otro lado del puente,no estarían sufriendo su ausencia.

Además,las expectativas del descubrimiento de un mundo nuevo que se iniciaría nada menos que con una fiesta en su honor,tenían a Tylah animada mientras daba los buenos días a ese hombre,poseedor de su delicadeza,y le sonreía tranquila y luminosa.

Un insistente golpeteo a la puerta de la recámara,interrumpió aquellas miradas de sutil romanticismo,y Ryan,de inmediato,envolviendo su cuerpo con una de las sábanas,ya que vestirse le había dado pereza,se dirigió a contestar el llamado.

Abrió apenas una hendija de la puerta ya con la sábana fija sobre su cuerpo en forma de túnica,para saber quien había osado interrumpir la placidez de aquella mañana. 

Un criado con un enorme arcón de madera artesanal,aguardaba el visto bueno de quien ocupara el cuarto,para depositar la pesada encomienda allí dentro.

Ryan entendió inmediatamente y le manifestó al sirviente que dejara el pesado baúl en el pasillo,que él se encargaría de entrarlo,y apenas el hombre se perdiera en el corredor,arrastró el pesadísimo arcón,mientras a toda velocidad cerraba la puerta y volvía junto a su dama.

-¿Qué habrá allí dentro?-preguntó Tylah desde su muy tentada curiosidad femenina ante la presencia de un envío tan intrigante.

-No lo se,luego lo abrimos.Recuerda que a partir de mañana ya dispondremos de muchísimo menos tiempo para estar juntos,y quiero que disfrutemos al máximo.

Tylah pareció no escucharlo,ya que en un segundo había abandonado la cama,improvisándose otra túnica,para que pronto sus manos se dispusieran a revelar el contenido de aquel presente.

Logró levantar su tapa con dificultad,y lo primero que hallaron sus ojos fue un pergamino con una nota de prolija y artística caligrafía.

Porque los objetos,

sin nadie que los valore,

se transforman en solo eso:objetos.

Le envío estos tesoros,

para que destinados a engalanarla,

adquieran un renovado brillo,

esperando que usted,

les otorgue sinceramente,

su merecido valor.

Arhon.

Seguido a tan encantador detalle,los ojos ávidos de Tylah se hallaron admirando finísimos vestidos,calzados artesanales,encajes soñados,y algunas joyas sencillas además de preciosas diademas y tiaras de perlas con delicadas incrustaciones de pedrería.Un mar de tules y sedas de colores tenues que la tenían extasiada.

-Que belleza...esto es elevado,no es vestuario teatral.-decía Tylah acariciando la textura de algunas prendas.Esto es...

-Verdadero.Pobre Arhon.Estas bellezas le deben quemar.Por eso te las envía.Eran de Mildred.-dijo Ryan que ya se había unido a la avidez por develar el misterio del cofre de su dama.

-¿Cómo le voy a pagar a ese hombre semejante gentileza?.

-Siendo aplicada en todo aquello que te enseñe.No dispersándote mientras te esté transmitiendo sus conceptos.

-¿Olvidas mi faceta docente?-Si bien se que soy otra persona las memorias y habilidades de Clarissa las conservo completas.Me voy a entender a las mil maravillas con Arhon.Como colegas.Solo que me siento muy extraña cuando me trata de "usted".

-Es un hombre muy formal.Tendrá tan solo tres o cuatro años más que yo.El dolor lo maneja hace tiempo ya...

-Por lo ocurrido con su esposa.Quizás quiera contarme en algún momento.Yo para acortar su distancia podría enseñarle técnicas teatrales.Para que pueda fluir conmigo;quitarle ese "personaje" para que trabajemos mejor.

-No se si me guste tanta "fluidez".-dijo Ryan quitando de las manos de Tylah un vestido del arcón,mientras la llevaba a la cama y se recostaba suavemente sobre ella.

-¿Quieres ganar posiciones Ryan II?.

-Entre otras cosas.-respondió con una sonrisa cómplice y atrevida.

-Pero quiero conocer el castillo...

-Después.Ahora deseo que me concedas unos minutos,muchos minutos de la totalidad de tu tiempo valioso.-le susurró al oído mientras comenzaba a hacer de su piel un territorio de caricias de su exclusiva posesión.

Luego de aquella voluntad concedida a su caballero,la dama buscó la reconfortante maravilla de un baño de inmersión,mientras el vestido que ya había seleccionado su preciosísimo buen gusto,descansaba junto a los encajes de una delicada ropa interior y unas botas acordonadas de fino taco a los pies de la cama que los exponía como obras de arte.

Luego se vistió y deslizó sobre ese cabello algo más largo y con reflejos tornasolados al igual que sus ojos,un peine artesanal que había sacado del arcón,junto con un collar discreto y una pequeña tiara de perlas azules que luciría para que combinaran con el vestido.

Ryan ató su cabello y entrazó su vestuario de príncipe,y luego de regalarle la complacencia de una sonrisa de agradecimiento,señal del amor más sereno y delicado,la tomó de la mano para que pudieran bajar las interminables escaleras para dirigirse a desayunar.

La reina,ubicada en la enorme mesa de delicias del comedor,dedicó a su selecta huésped su saludo ceremonioso de buenos días,recorriendo con la vista en una mirada de mujer maternal,el nuevo atuendo que la engalanaba.

-Buenos días señora.-le dijo Tylah con un beso,ya que su carácter de cercanía y calidez,no lo cambiaría jamás,mientras luego veía ingresar a Arhon,y de inmediato se acercaba a él para darle las gracias.

-Te agradezco tu regalo.-dijo dándole un beso ruidoso y de una confianza total y absoluta,mientras daba una vuelta y le permitía observarla.-¿Me veo bien?-le preguntó sonriendo llena de gratitud.

-Luce muy bien en verdad.Y no me de las gracias.Será positivo para mi saber que los tesoros de Mildred no se quedarán guardados en la soledad de un arcón.-dijo más bien como hablando de sí mismo.

Porque Arhon era un tesoro masculino de virtudes,encerrado en la soledad del arcón del tiempo y la tristeza.

-Gracias Arhon...pero no me trates de "usted".Piensa que vamos a trabajar mucho juntos y tenemos que crearnos un vínculo.

Él no le respondió con palabras de inmediato y tan solo esbozó después una eternidad,una brevísima insinuación de sonrisa,viendo como su amada renacía en la dulzura de otra elegida a quien no dejaría que nada malo le sucediera.

-Está bien Tylah.Así será.-dijo bastante seguro,para luego saludar a Myrna y a Ryan,que conversaban acerca de la fiesta.

Desayunaron ya más distendidos que la noche anterior,mientras de a poco el instructor y la reina se adaptaban lentamente al lenguaje cálido de Tylah que los trataba como a familiares entendiendo que no sabría ni podría relacionarse de otra manera.

Después,en un recorrido ofrecido gentilmente por Arhon,visitaron junto con Ryan las diversas dependencias del castillo,terminando el improvisado tour en el amplísimo y precioso jardín al cual el otoño había otorgado un dorado majestuoso,digno de la inspiración de poetas.

Arhon luego se retiró y la pareja se quedó sola en medio de la plenitud armoniosa del paisaje.

-¿Me dejas sola Ryan?.¿No te enojas?.-le preguntó Tylah con cierta nostalgia.-Es que quiero meditar un rato.Pensar,inspirar profundo...espérame en la salón principal,o en nuestro cuarto...donde quieras.Yo luego te alcanzo.Necesito unos minutos solo míos para darme mi propia bienvenida...¿Comprendes?.

-Claro que sí.Tranquila.-dijo su bello predestinado tomando su mano y besándola suavemente.

Ella se sentó en una banca de piedra mientras aquellos ocres benditos le regalaban un tesoro de luz para su alma.

Allí estuvo un buen rato regalándose hermosura,y redescubriendo esa nueva esencia, que a la vez guardaba sus entrañables detalles antiguos que la hacían especial.

-"Niña de otoño"...-la interrumpió Jethro tomando un lugar junto a ella en la banca,y abrazándola suavemente.

-¿Cómo me llamaste?.Porque ya no tengo nada de niña.Ni quiero tener.Me gusta la mujer que soy.Nada de niña Jethro.

Él hubiera querido darle la razón;cerrarle su boca con un beso furtivo;hacerle sentir esa pasión que lo gobernaba,pero cambió todos aquellos ímpetus por una explicación algo más que convincente.

-Te llamo así porque este contexto me recuerda a nuestros hogares de la infancia.El otoño,el jardín y tu como una perla en medio de tanta perfección.Yo te adoraba.Eras una niña muy bella.Y es cierto.Ya eres una mujer.Me guardaré la palabra "niña".Dama de otoño será de ahora en adelante mi exclusivo nombre para referirme a ti.

Tylah sonrió de manera fraternal,como si se encontrara delante de un pariente.

-Suena bien.Te lo acepto.

-No es lo único que aceptarás de mi...esta noche te voy a dar una gran sorpresa.No creas que Arhon o tu prometido son los únicos que tienen derecho a hacerte obsequios.Yo también te quiero dar uno.

-¿Sorpresa dices?-preguntó Tylah con los ojos iluminados.

-Algo especial que te mereces.

-Me dejas intrigada...

-Mejor,así cuando esta noche revele el enigma será más placentera la sensación que quiero darte.Solo que debe quedar entre tu y yo.Tu..."instructor" me tiene vigilado luego de que me fuera detrás de Ryan y él por su parte últimamente no me entiende demasiado bien.Así que espera callada la noche y permíteme regalarte la belleza que mereces.Luego pasada tu emoción,les cuentas.

-¿Me voy a emocionar?.

Jethro sonrió adorable y enigmático mientras deslizaba un beso sobre la mejilla del objeto de su adoración,dejándola sola.

-Espera a la noche Dama de otoño.-dijo abandonando el jardín.