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Historia 51569 — capítulo 31
No hubo fiesta en la academia.
Hernán no lo había permitido,y una vez más,como en las viejas épocas,cuando los príncipes tan solo habitaban los libros de cuentos,la reunión de despedida de su todavía Clarissa,se había realizado en su casa.
Poco le importaban ya su brazo roto,o su mesa de luz llena de calmantes inyectables,o su disgusto ante la licencia inesperada que llevaba a cabo su amiga,sobre todo en el mismísimo comienzo del año escolar.
También se le había hecho dificultoso comprender por qué ella le daba tanta relevancia a una travesía dentro de su propio país,y por qué se hallaba tan contrariada ante el hecho de que sus padres adoptivos se hubieran visto imposibilitados de asistir a la reunión.
Miles de interrogantes se le agolpaban empujándose para salir,y para que su boca los exteriorizara ante una rara Clarissa,que parecía estar dejando algo más que la cátedra que había sido siempre su mayor pasión.
Estrés,cansancio,nervios,necesidad de un cambio de ambiente;todas esas causas resultaban lógicas para Hernán.Menos una.
La duración no determinada de la ausencia.Ese concepto de pasaje de ida,de regreso jamás mencionado,nunca estipulado en una fecha concreta.
Intuía que era bastante probable que ella se fuera con"Ian".Solo que no se atrevía a preguntarle,ni mucho menos estaba preparado para oir una respuesta afirmativa.
Sabía en el fondo que no era casualidad que ambos hubieran fijado una misma fecha para ausentarse del trabajo,y a pesar de que delante suyo,ni siquiera se rozaban,Hernán adivinaba algo más que compañerismo en sus intenciones.
Con "Bruno" tenía otra relación.Aunque ignoraba que esa cercanía se debía a algo más que a caracteres compatibles o ciertos manejos.
Una fuerza poderosa unificada en un idéntico amor no correspondido,los hermanaba en un dolor que muchas veces hacía a sus miradas muy semejantes,aunque sus ojos ostentaran diferentes colores.
Y entonces allí, una vez más como anfitrión,Hernán estaba en la amplia sala de su propiedad,asegurándose de que sus invitados se hallaran a gusto,mientras trataba de atrapar la vuelo algún acercamiento diferente entre su amiga y el caballeroso competidor.Y si bien las cuentas estaban claras,a veces deseaba engañarse y pensar que ese viaje no sería el de dos enamorados,sino una pausa individual para su dama,y que a su vuelta querría tal vez reconsiderar su decisión.
Pero luego,cuando capturaba al pasar alguna sonrisa cómplice entre los dos viajeros,su pobre ilusión se hacía añicos.Igual que Jethro.Pero en el mundo real.
Las mujeres no sentían de la misma forma.Ellas estaban felices de que su amiga se fuera a descansar,y si bien se morían de ganas de preguntar detalles y confirmar si trataba o no del "bello colega",mantenían un respetuoso silencio a la espera de que su amiga Clarissa decidiera contarles o escribirles desde algún pintoresco destino aclarando esas dudas intensas que ellas tenían.
Ese sábado,en una noche tranquila de clima ameno,estaban allí además de los príncipes extranjeros,todos los conocidos y entrañables,menos Amanda.
De una vez por todas Hernán había vulnerado el corazón noble de su forzosa hermana de la vida,que a pesar de todo volvía a disculpar una y otra vez a la desagradable de siempre,y haciendo valer sus derechos como anfitrión y dueño de casa,había negado a la escultora la posibilidad de que asistiera.
Sabía perfectamente que en una reunión de seres de luz,nada tenía que hacer la oscuridad.
Había volcado en ese aparente desplante todos los fastidios acumulados por demasiado tiempo y había plasmado en ese hecho de haber dejado afuera a Amanda,todos y cada uno de los desprecios que su excluida le había hecho padecer a la mujer de su adoración.
Por lo que en un buen clima ,de buena gente,sonaba la música favorita de la agasajada,que sonreía bastante tranquila.
Una frase de Ryan antes de que llegaran,le había templado el espíritu,alejando cualquier aproximación de angustia.
-"Vamos a volver algún día.Yo te lo prometo."-resonaba una y otra vez su promesa más que confiable avalada por la calidez de sus ojos dulces que solo traducían amor.
Tylah le creía.Le había creído desde el primer momento del inicio de aquel juego tan real.Siempre.
Si él le aseguraba un retorno futuro,sabía que sería tan cierto como ese amor que la llenaba de luz y belleza.
Tamara y Tessi conversaban muy a gusto con Martín y Pedro,con la gala cercana como tema principal,mientras la directora le dedicaba a Bruno algunas miradas que él esa noche no devolvía del mismo modo,en relación a la promesa que había hecho en cuanto a no dañarla ni ilusionarla,en la profundización de un vínculo que de todas formas estaba destinado a romperse.
Julia también estaba allí.
Se sentía incompleta en ausencia de Amanda.Se había acostumbrado durante demasiado tiempo a esa relación simbiótica,y se le hacía dificultoso integrarse a la conversación con los demás.
Se hallaba indefensa.Incapacitada para decodificar la alegría chispeante y creativa de Tessi,o la elevada delicadeza de Tamara.
No se divertía con las ocurrencias de los escritores,y todavía se hallaba demasiado lejos de aquella Clarissa con quien había compartido en un pasado gran parte de sus vivencias más profundas.
Parecía opaca e incompleta sin Amanda.Desolada.Sin nadie a quien guiar y proteger.Muchas veces olvidándose de sí misma,inmersa en una soledad de esencia,por más que se encontrara en medio del espíritu distendido de la reunión.
Jethro la había mirado con disimulo desde que había llegado,extrañado al no haberla visto entrar junto a su otra mitad despeinada y desagradable,y se había enfocado en sus pensamientos que divagaban en un entorno de "extraños conocidos".
-No te preocupes Julia.La vida se trata de decisiones.-le había dicho Jethro acercándole un vaso de bebida helada y una bandeja con delicias.
-¿Decisiones?-dijo ella como bajando de la nube que la había mantenido inmersa en su opaca elevación.
-Digo que no puedes caminar por dos territorios.La luz y la sombra no pueden convivir,ni en ti,ni en ningún lugar.-le insistió viendo como su pobre mente sabía que estaba en el sitio correcto,pero su complejo de protección hacia la "ausente",no le permitía disfrutar de la fiesta.
-Créeme...es muy difícil caminar por el borde...siempre debemos optar por alguno de los lados.volvió a insistir el caballero de los ojos preciosos.
Julia no lo entendió demasiado bien,puesto que con él no había generado un gran vínculo desde que había llegado a la escuela,y hasta se sentía culpable de que le hubiera estado hablando con tanta cercanía,ya que se había puesto a pensar que ese hombre se había convertido en la nueva obsesión de Amanda,y eso la hacía sentir mal.
-Por eso Julia...no te angusties.Son decisiones,como te dije.Solo hay que saber evaluar,para poder elegir.-concluyó dejándola sola con sus diálogos mentales,que ella interpretó luego de manera sencilla,como las apreciaciones de alguien que había querido hacerla sentir integrada,desconociendo el verdadero significado de tales consejos,que Jethro parecía en definitiva,haberse dado a sí mismo.
Julia abandonó entonces la desértica sensación de angustia que le generaba la falta de Amanda,y se vinculó al festejo general,sin haber comprendido desde sus lógicas limitaciones,la impresionante confesión que ese extranjero le había hecho.
-Por unas buenas vacaciones,por que vuelvas renovada,con mucho sol para repartir,te deseo lo mejor...y lo más importante ...que vuelvas.-dijo Hernán levantando su copa sin querer angustiarse,aunque sabiendo muy en su interior que la partida se encaminaba a ser definitiva.
-Gracias amigo,hermano de mi alma.Claro que voy a volver.Por supuesto.Es solo un descanso.No es para siempre.Te quiero...y los quiero...gracias por todo lo que compartimos...nunca me voy a alejar...por más viajes que haga...vuelvo pronto.-dijo lo que quedaba de Clarissa sin llorar,aferrándose a la promesa de Ryan,y confiando en los poderes de Jethro.
Todos brindaron complacidos.Nada había sido definitivo o tajante.
Todos de alguna manera,se habían quedado del lado de la esperanza.