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Historia 51569 — capítulo 41

Un nuevo amanecer llegó como algo más significativo que la simpleza de un sol que asomaba. 

Arhon había estado toda la madrugada ejercitando su mente poderosa.Conectado con el nombre de Jethro;dando los pasos necesarios para borrarle esa facultad que hasta ese momento,lo había vuelto prácticamente invencible.Pronunciando cada una de las palabras del conjuro que el libro develaba.Gestando palmo a palmo su tan próxima y futura decadencia.Construyendo el final de su juego.Ese epílogo que arribó junto con el sol,que despejó con su luz una de las últimas sombras.


Tylah despertó temprano.Había dormido con una maravillosa profundidad surgida desde la paz de su espíritu.

Un baño de inmersión relajó cada uno de sus músculos,y dio entonces pronto paso a vestirse y quitarse ese camisón que le representaba demasiados recuerdos de amargura.

Tuvo el fugaz presentimiento de que ya no volvería a usarlo,y que esa cama ya no estaría destinada recibir el sueño de sus ojos.

Quiso creer que esa noche en principio negra,salvada por la caricia de un ángel,había sido la última que pasaría dentro de aquella cárcel de incertidumbres.

Las únicas certezas que manejaba,se le traducían en verdad y mentira;luces y sombras;amor y obsesión;Ryan y Jethro.

Ya más relajada,apelando a la conducta terrenal de aquella desdibujada Clarissa,quiso analizar la situación fríamente.

Sabía que como Tylah estaba llena de deficiencias.Que se encontraba incompleta,y que desde esa perspectiva,lo único que tenía en concreto con absoluta claridad,era el amor de su predestinado.

Por eso necesitaba a la profesora;a la docente racional,para establecer los parámetros que en ese momento manejaban su inmediatez.

Sabía que estaba secuestrada en la casa de un hombre que había sido capaz de fabular para retenerla.

Esa verdad se le había revelado en contraposición a la confianza ciega que había vuelto a sentir por Ryan.

Estaba sola;sin poderes que esgrimir;con el cuerpo débil,y expuesta al peligro de esos besos descarados de un hombre que la consideraba un objeto de su posesión.

Entendía que no obtendría beneficios si se ponía en plan de rechazar a Jethro abiertamente,por lo que una vez más,aquella actriz del pasado regresó para asistir a la princesa en sus lógicas limitaciones.

Haría lo que mejor sabía hacer.Actuar.Actuar para protegerse.

Fingir sumisión para salir huyendo en algún momento oportuno en el que su caballero pudiera descuidarse.

Aunque muy dentro de su corazón sentía ese concepto de cuenta regresiva con respecto al tiempo que permanecería en esa casa.

-Buenos días Dama de otoño.¿Durmió bien mi predestinada?.-saludó Jethro complacido de verla producida y con un buen semblante.

A Tylah se le hizo un nudo en el estómago,pero contestó con una sonrisa de labios sellados para responder.

-Vamos a desayunar al jardín.-le dijo Jethro ofreciéndole su brazo para caminar,sin intentar besarla o tomarse otras atribuciones,por lo que Tylah pensó que dentro de su preocupante panorama,aquella era dentro de todo la mejor opción que podía presentársele;por lo que la idea de llenar de energías a su cuerpo,la animó un poco.

Todo era armonía sobre aquel parejo césped de esmeralda,sobre el cual una mesa de hierro forjado,ataviada con el más delicado de los manteles,exponía varias delicias y sabores.

Tylah se sentó y respiró profundamente.

Comenzó a desayunar en silencio,tratando de concentrarse en la serena belleza del jardín.

En un descuido,halló la mirada de Jethro,que respetando ese silencio que ella había querido mantener,tan solo la acompañaba en su falta voluntaria de palabras;como un guardián.

Tylah pensó acerca de como un hombre tan bello e inteligente había terminado así;esclavo de la bajeza de su mentira.Como un amor insano lo había privado de toda posibilidad de emitir su luz.

Pero luego ya no pudo seguir con su análisis.

Porque ella,en total desconocimiento de aquel conjuro hallado en el libro de la cubierta gris,no pudo explicarse como de repente,y en un abrir y cerrar de ojos,veía a Ryan y a Arhon tomar cada uno de ellos un brazo de Jethro,para entregarlo a los soldados reales,aparecidos repentinamente.

No se dijeron nada.No había palabras por decir.

Jethro comprendió que habían adivinado su ventaja y la habían aprovechado en su contra.Asimiló su caída sabiendo que habían jugado mejor que él.Lo supo en el ácido devenir de miradas inquietas.Por eso el silencio.Ya de nada servía hablar.El juego había terminado.

Dedicó a su amor enfermo un último cruce de pupilas antes de que se lo llevaran.Expresó mucho desde ese enfoque.Luego miró hacia la salida para que su Dama de otoño no pudiera ver el brillo acuoso que lo lastimaba.Que le dolía más que las cadenas que le habían puesto sobre su cuerpo.

Había dejado el jardín donde había aprendido a amarla,y donde había visto también fallecer a su más bella ilusión.

Tylah se había quedado inmóvil.Sorprendida ante la rápida secuencia que parecía irreal.No podía reaccionar ante la escena que había presenciado.Estaba de pie,contemplando a los guardias que se llevaban a su carcelero.

-Mi amor...-dijo Ryan abrazándola fuertemente contra su pecho,mientras Arhon le hacía una señal para que se manejara con ella despacio y sin arrebatos.

Tylah respiró con alivio,y comenzó a llorar en una continuidad de lágrimas necesarias que le permitieran desahogarse.Se quedó bastante tiempo pegada a la serena contensión de ese cuerpo que conocía bien y que en ese momento solo quería abrazar para recordar esas sensaciones bellas que le habían hecho tanta falta.

A pesar de ese mar salado,detrás del velo tibio de cristales,sus ojos volvieron a danzar una y otra vez,jugando con la miel y el verde de nuevo en una bella bienvenida.

Cuando por fin decidió separarse de su amor real,sin ningún impedimento por una supuesta falta de confianza,se abrazó a Arhon con un cariño que la colmó de alegría,mientras le susurraba palabras hermosas de agradecimiento declarándole como se había ganado su alma.

Él se emocionó mucho.Sobre todo viéndola llevar las ropas de su ángel.Sintió como surgía esa hermandad,y supo que la querría para siempre.Que ella había llegado para dar luz;inclusive a él,que parecía haberla perdido.Que sería un placer trabajar para entrenarla y elevarla hacia su plenitud.

Luego de tan hermosa manifestación de amistad,Arhon decidió dejar solos a los enamorados.No pudo menos que sonreir antes de irse tras los guardias.Sentía esa mañana algo más que la satisfacción del deber cumplido.Se había dado cuenta como el amor después de todo,aunque con disfraces distintos,no se había olvidado de él.

-Te extrañé linda.-dijo Ryan a punto reanudar el llanto que Tylah le había convidado desde su profundidad emocional.

-Y yo a tí.-dijo dándole un beso que pudiera borrar aquel robado por la obsesión.

Cuando dejó libre a su boca,lo condujo hasta aquella habitación donde el cuadro de su familia exponía el pasado con belleza.Aún la belleza de un Jethro que en esos años tenía el corazón puro de niño.

-Quiero que me lleven este cuadro donde yo esté.Quizás sea lo único bueno que quede del hombre que se equivocó.

-Como quieras.Haremos lo que digas.-le respondió Ryan,y agregó con cierto recelo.-¿Sabes lo que le espera verdad?.

-No quiero imaginarlo.Solo quiero que me lleves de vuelta al castillo.-dijo abrazándose a él y caminando hacia la salida.


Estuve buscando a mi niño interior,

en un rincón lo encontré...

Corriendo a abrazarme,llegó y me dijo:

¿Por qué te alejaste de mi?

Te pido perdón-contesté-

Estaba tratando de huir...

de ser lo que otros querían de mi...

Así fui olvidando quien fui...

¿Dónde han quedado los sueños?

¿En qué ruta los perdí?

¿Quién ha cerrado las puertas,

que me llevan a mi jardín?

¿Dónde han quedado los sueños?

Pregunto al niño que fui...

Quizás el tenga la llave,

del cofre...que no puedo abrir...

Jethro no quería pensar mientras imaginaba la celda que pronto sería su morada.Esa canción que había oído del otro lado del puente de luna,había llegado una vez más hacia él.

Volvía a cantarla en silencio.Era preferible eso,a la oscura idea de saber que el amor de su vida estaba prohibido.

Y esa realidad,era todavía más dolorosa que el encierro que ya se había convertido en su destino inevitable.


Quiero aclarar nuevamente que la canción mencionada pertenece a Nelson John de Operación Triunfo.

Aprovecho a agradecer los más de 400 comentarios,que en mi caso particular,no son un alimento del ego,sino una belleza diaria.Un intercambio de cariño que me hace muy feliz.

Gracias de todo corazón.

Porque podemos escribir muy bien o no tanto.Pero los escritores "somos" solamente en función de la gente hermosa que nos lee y valora lo que hacemos.

Les dejo mi cariño y mi agradecimiento.

Hasta mañana(y qué lindo suena)

Ceci=)