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Historia 51569 — capítulo 44
Las fuerzas reales habían cortado de raíz a la conspiración llevada a cabo por el siniestro matrimonio de Lysle y Jhonas.
Mientras eran llevados a las instancias de un juicio de futura condena,un nombre maldito había allanado sus pensamientos invadiéndolos de odio hasta sus huesos.Un nombre ejecutor de su caída estrepitosa,y la de todos aquellos oscuros hermanados con la causa de su ambición.Un nombre cuyo dueño estaría muy próximo a sus cuerpos que permanecerían en las sombrías celdas de roca de por vida.
Maldijeron una y mil veces a Jethro trazando una infinidad de pensamientos venenosos que le auguraran una muerte dolorosa.Lo odiaron al mismo nivel que habían ostentado la negra noche en la que habían puesto fin a la existencia de Mildred.
Ellos y su ejército de retorcidos estarían hundidos para siempre entre esas gélidas paredes de desolación.
Y ese mal intangible,ese espíritu sin rostro al cual habían dado albergue en sus corazones,no se corporizaría allí para salvarlos de su inevitable destino,en el desierto helado que sería su morada final.
Porque comenzaba la era de la luz;los tiempos de paz en el Reino de la Luna.
Tylah y Arhon se habían entendido a las mil maravillas desde el comienzo.
Toda esa formación docente que ella había heredado de Clarissa,le había sido útil para conectarse con él,salvando las enormes distancias,de docente a docente.
Arhon la instruía con profesionalismo,y exigía una devolución de iguales proporciones.
Técnicas de respiración,manejo de la mente,aprendizaje de conjuros,claves para agudizar las percepciones,habían constituído muchas de las temáticas de cada clase en las cuales el nivel de complejidad se iba elevando por parte del maestro,y a su vez la alumna iba adquiriendo los conocimientos necesarios para brillar.
Para guardar algo más que una buena mujer dentro de su cuerpo.Mucho más todavía que un alma sensible.
Debía hospedar a una dama de luz.Especial,completa,llevada hasta su máximo fulgor.
No se trataba de que fuese perfecta,y que en esa supuesta perfección le ganara la vanidad.
Por el contrario,la idea había sido que fluyera la belleza que ya había existido en su interior desde su nacimiento,pero en todo su potencial.
Que se volviera una persona capaz de conmover un corazón con tan solo una palabra.Que pudiera detener una lágrima de congoja,al delicado roce de su mano.Que lograra borrar la angustia con un abrazo gentil.
Que se forjara en ella un ser humilde,de gran ternura;artífice de paz y de justicia.Que pudiera compadecerse del dolor ajeno y rigiera los destinos de su nación con honestidad.
Porque era la última de una raza de luminosos signados por la luna,que continuarían a través de su descendencia.
Una mujer con ambos planos.Muy terrenal en la cotidianeidad de sus circunstancias,pero a la vez muy elevada en la proyección de esa luz sobrenatural que la acompañaría hasta el final de sus tiempos.
Dos largos meses habían transcurrido desde el comienzo del entrenamiento,unificado con los días cercanos en el calendario al encarcelamiento de los oscuros.
Tylah ya había aprendido a manejar a la perfección todas aquellas facultades que su instructor le había transmitido,y dominaba con habilidad ciertas técnicas referidas al control corporal,como así también una larga lista de conjuros.
Había aprendido bien,y ello se veía reflejado en las reiteradas sonrisas de su maestro,que había disfrutado haciendo con ella no que no había podido hacer con Mildred,y en esas nuevas facultades adquiridas por Tylah,veía asomar a su amor a través de la belleza danzante de sus ojos agradecidos.
-Hasta ahora has hecho un excelente trabajo Arhon.Espero haber respondido a tu altura.-dijo esa alumna tan especial.
-Respondiste superando mis expectativas.Y al menos sabes que soy sincero porque puedes leerme al igual que yo a ti;básicamente solo nosotros dos conservamos esa condición.Para los demás está restringida.
-Sabré lo que piensa Ryan de mi...-dijo sonriendo.
-Solamente amor vas a leer cuando interfieras con los pensamientos de ese hombre .-respondió Arhon fingiendo seriedad.
-Lo se;lo leí.Va a proponerme casamiento.No quise que me delatara la emoción y me contuve.
Arhon negó con la cabeza increíblemente distendido como jamás pensó que lo estaría,como compadeciéndose del pobre Ryan ante la ventajosa situación que le sacaba su mujer,y rió abiertamente.
-¿Sabes lo que me sorprende de ti?-dijo muy cariñoso.-Que hablas como si fueras aquella profesora de teatro del pasado.Creo que a pesar del nivel que has alcanzado,increíblemente aún no lo comprendes.
-¿Te molesta eso,te decepciono?-se inquietó Tylah.
-No,por el contrario.Celebro que atesores buenas conductas.Herramientas que te acerquen a los demás.Yo me pasé la vida atesorando culpas y profundizando distancias.Tu eres digna de admiración.
-Te quiero tanto... tanto...ni sabes...no podrías imaginarlo.Y te confieso que adoro leer como también me quieres-dijo Tylah con sus ojos salpicados de pequeñas lágrimas.
Arhon la abrazó con algo más que un simple cariño fraternal.Existía en él además del afecto de hermanos,una comprensión profunda con respecto a un problema que esa mente de dama luminosa no había podido solucionar.
-Déjalo ya.Déjalo ir.Permite que el tiempo pase y acontezca lo que es justo.No sufras por alguien que voluntariamente se alejó de la luz.Piensa en Ryan.En lo afortunados que son ustedes dos de tener un final feliz para su historia.Valora lo que posees.Basta mirarte en mi espejo para que compares y agradezcas la vida que estás viviendo...
-Tienes razón.-dijo Tylah.-Y me siento mal por el hecho de que todo mi entrenamiento y mi superación personal no hayan podido vencer esta angustia.
-Tu corazón linda;él te lo impide,y no existe técnica que pueda con tu infinita bondad.Recuerda que una vez me pediste que no sufriera.Que no me culpara.Ahora soy yo quien te lo pide a ti.-dijo Arhon con una gran dulzura acentuada en cada una de sus frases.
-Prometo buscar una salida.Cuando la encuentre...me gustaría contar con tu ayuda...¿Me ayudarás?.
-Mmm...tal vez...-dijo Arhon sonriendo medio de lado.-Tendré que evaluar en su momento.-agregó sin estar del todo convencido.
Ella lo llenó de besos y salió de allí.
Tylah había dejado el despacho del rey,para subir a su habitación.
Una idea había comenzado a gestarse en su mente,por lo que esa pena,se le había hecho un tanto más llevadera.
Abrió la puerta de su cuarto,y se encontró con los preciosos ojos de Ryan ,que guardaban la expectativa por una pregunta que sus labios morían por pronunciar,y que ya no podía posponerse.
Preguntó aquello que su dama ya había leído en él,pero al escucharlo de su boca,no le resultó por ello un momento menos hermoso,sumido en esa especie de música celestial que solo puede oirse cuando se habla desde el alma.
-Acepto.-dijo feliz mientras se alegraba por esa forma sencilla y directa que su amor había empleado para proponerle felicidad,mientras el anular de su mano izquierda se ataviaba con el brillo de un diamante.
Abrazó a Ryan con toda su ternura,y luego buscó su boca para deleitarse en una travesía de placer bello y conocido.
Sabiendo que estaba invitando a su cuerpo a una maravilla más profunda aún que el devenir de unas sábanas.
Porque estaba segura de que en cualquiera de los dos mundos que había conocido,no existiría jamás un amor como el suyo.