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Historia 51688 — capítulo 1
El reflejo de la luz del sol, casi cegó los ojos negros de Emily Johnson, que se subía la sábana
hasta la frente, tratando de impedir que la luz alcanzara su rostro, luego de que su madre,Julie,
decidió correr las cortinas para acabar con la oscuridad que se apoderaba de la habitación.
─Hija, despierta, llegaras tarde a la escuela... ¡Vamos, que es tu primer día de clases!─exclamó
Julie, moviéndolaun poco al ver que seguía durmiendo.
─No voy a ir─ respondió la chica sin destaparse, agregó─ Les repetí una y otra vez que no nos
mudáramos, allá estaba muy bien, la tenía a Vanessa, es mi mejor amiga y ahora no conoceré a
nadie...
─Es lo que tu padre y yo decidimos hija.
─Sí, ya veo.
─Por favor no seas tan egoísta, ya sabes que nos mudamos aquí, en Londres, porque tu padre
encontró un empleo mejor que el anterior... ─se detuvo por unos segundos, buscando las
palabras correctas, para motivarla ─Y además me enteré de que habrán clases de
actuación.
─¿Actuación dijiste? ─preguntó la muchacha dando un brinco.
─Si, eso mismo es lo que dije…
─Ay madre ¿por qué no lo mencionaste antes?─ levantándose de la cama y abriendo depar en
par su armario - Ahora mismo me visto. ¿Sabes cómo convencerme eh?
─Creo que te conozco bastante, linda.
Satisfecha de haber conseguido lo que quería, Julie, atravesó la puerta dejando a solas a su hija
con su placard, sin disimular una gran sonrisa en sus labios.
La actuación no era lo único que motivaba a Emily, también amaba tocar su guitarra, escribir
hermosas canciones y novelas y cualquier tipo de cuentos pero que sólo los tenía guardados en
una cajita junto a sus objetos más valiosos, no estaba lista para que alguien los
leyera.
Físicamente se veía como una chica de perfectas facciones, ojos negros, los cuales no eran muy
comunes en algunas personas, labios rosados y seductores, su estatura era mediana, su piel
blanca cuyas mejillas se sonrojaban cuando la intimidaban, haciendo que todos repararan en ese
detalle.
Lo que le preocupaba era su cuerpo, sus padres y sus amigos le aseguraban que no se veía gorda
pero ella solo se molestaba por sus caderas anchas lo que para su criterio significaba todo lo
contrario a lo que decían ellos.
Finalmente terminó por resignarse a que las curvas pronunciadas que lucía su madre, hasta la
mismísima Vanessa, no las tendría nunca.
Le aliviaba el hecho de que su nueva escuela quedara tan cerca de su hogar, lo que significaba
que llegaría temprano a anotarse en los talleres. Deseaba con ansias que además de los de
actuación se vieran presentes los de literatura y guitarra.
La ansiedad y la felicidad se le esfumó en el momento en que chocó fuertemente con un cuerpo,
no pudo identificar bien de quién se trataba, debido a que ahora yacía tendida en el frío y áspero
suelo, temiendo que sus huesos se hayan quebrado.
─Lo siento...es que…no te vi ─dijo Emily, poniéndose de pie y refregándose el trasero con
disimulo, alzó la vista. El individuo con el que había tropezado, estaba paralizado y la
observaba con enfado.
A pesar del enojo del muchacho, ella no retrocedió ni unos pasos siquiera, sólo se limitó a
investigarlo con sus negros ojos de arriba a abajo con suma curiosidad.
Se trataba de un atractivo joven, Emily le calculaba unos 17 años igual que ella, sus ojos
azules brillaban en la soleada mañana, le llevaba como una media cabeza, su pelo negro
combinaba perfectamente con su piel blanca como la nieve y sus labios eran finos pero
intensamente rojos, lo cual lo hacía aun más interesante.
─La próxima fíjate por donde caminas. ─se molestó el chico y tras decir esto le lanzó una última
mirada de fastidio pero con una pizca de sorpresa al ver que la joven sólo lo examinaba sin
replicarle nada.
Saliendo del trance, Emily miró su reloj con lo que corrió a los traspiés a clases, echándole un
ojo, por última vez, al buen mozo que se alejaba.
Cuando por fin llegó, avanzó con paso decidido hacia escandalosos papeles de colores, pegados
en la pared, dando por sentado que allí se encontraban los distintos talleres para elegir, pero
estaba tan concentrada que dio un salto al oír una voz a su lado.
─Hola. ¿Eres nueva aquí? ─una chica estaba sonriéndole alegremente, era muy bonita, su pelo
color colorado se movía levemente emitiendo un brillo increíble.
─Hem…así es ─contestó Emily recuperándose del susto.
─Yo también lo soy, mi nombre es Natalie Williams ─se presentó, tendiéndole la mano.
─Yo soy Emily…Johnson ─estrechándola.
─Mucho gusto...veo que te gustan demasiadas cosas...─mencionó Natalie, dirigiendo sus ojos en
donde los papeles de actuación, literatura y guitarra se leía su nombre.
─¡Oh! Si, tienes razón...─admitió la chica─ ¿Y tu cuál taller elegirás?
─MMM…me gustaría ir al de canto...si creo que a ese iré...─se decidió la joven hablando para
sí, al tiempo que anotaba su nombre en la hoja.