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Historia 51688 — capítulo 2

Contentas de haber elegido ya sus talleres, se encaminaron al comedor, buscando

una mesa vacía para almorzar, cuando oyeron un grito que hizo que ambas

voltearan:

-¡Oigan, aquí hay espacio! -una muchacha las llamaba desde una mesa cercana,

tenía una larga melena rubia y a su lado estaban sentados dos chicos, uno con

cabello castaño, ojos verdes parecidos a la aceituna, una sonrisa perspicaz y cejas

gruesas, con respecto al otro se le podían visualizar unas patillas extremadamente

pronunciadas, llevaba una gorra y sus ojos eran de color miel que le causaban una

mirada penetrante e incómoda para quien los mirara. Radiantes de alegría, Emily

y Natalie se reunieron con ellos a comer-

-Oye Emily, mira a ese chico, el de gorra...-murmuraba Natalie con ojos soñadores-

-Hola ¿como están? Yo soy Emily. -saludando a los presentes- Y ella es Natalie...

-presentando a su acompañante, que estaba petrificada-

-Hola…-dijo Natalie, ruborizándose ligeramente, al ver al guapo chico de ojos miel

que la miraba- 

-¡Bienvenidas chicas! Mi nombre es Katie ,ellos son mis amigos, Justin y Benjamín.

-Díganme Ben. -se apresuró a aclarar el de ojos atrapantes-

-Ok ¡muchas gracias por invitarnos a almorzar con ustedes! -agradeció la pelirroja,

recuperando su habla-

-No hay problema, es un placer. ¿y ustedes, son de aquí? -interrogó Justin con su

sonrisa pícara-

-No, yo al menos soy de New York. -contestó Emily devolviendo la sonrisa-

-Ah hermoso lugar. ¿y tu Nata?-preguntó Ben y dándose cuenta de que esta se

ponía colorada, más de lo habitual, agregó- Puedo llamarte así ¿verdad?

-Oh si, aunque muchos me dicen Naty, pero así es más original, claro. Y yo soy de

Dallas, Texas.

-Pues para ti seré alguien especial, solo espera.

-Espera tu, galán -intervino Katie y todos rieron-

-Ben, llegaremos tarde a baloncesto ¡vamos! -informó Justin, arrastrando a su amigo,

que seguía con los ojos clavados en los de la ruborizada Natalie-

Posterior a la partida de los chicos, Emily, Natalie y Katie se despidieron para asistir

sus clases correspondientes, acordando de que en el recreo se reunirían en el baño

de chicas a charlar.

Apenas Emily abrió la puerta, el profesor Burt Wooton, que impartía la clase de

actuación, se vio muy entusiasmado por su presencia.

-¡Ah usted debe ser la alumna nueva! ¡Pase, pase! Me alegra que haya elegido esta

asignatura, la actuación es un gran arte señorita! Disculpe ¿cuál es su nombre? -le

preguntó el viejo-

-Emily Johnson profesor..-todavía parada al lado de la puerta, sorprendida por la

actitud del profesor. Recorrió la vista por toda el aula; era enorme, al fondo había un

gran escenario pero se quedó pasmada al ver que no había muchos estudiantes en

la sala.

Se le aceleró el corazón cuando entre ellos, pudo vislumbrar al chico con el que se

topó camino a la escuela, el joven charlaba con unos amigos pero volteó a mirarla

con el ceño fruncido al escuchar la potente voz del profesor cuando ella había

ingresado.

-¡Siéntese, por favor, siéntese! -exclamó Wooton escandalosamente-

-Está bien. -obedeció la niña-

-Para los que no me conocen, yo soy el profesor Burt Wooton y les enseñaré

actuación lo cual…

-¿Dijo actuación? -le interrumpió un chico menudo, sentado al final del gran salón,

que parecía perdido- ¡Oh no! -agarrándose la cabeza y esfumándose rápidamente

como un cohete-

-¡Qué cabeza, qué cabeza! -exclamó el profesor al cerrarse la puerta tras el

desorbitado chico-

-¡Oh! señorita Johnson! ¡Acérquese por favor! -le dijo el profesor a Emily que todavía

reía por lo ocurrido y que al cabo de unos segundos le entregaba una pila de hojas-

-¿Para qué son estas hojas, profesor? - le preguntó, sin comprender-

-Estas hojas son los guiones del personaje que a usted le tocó, señorita, le daré una

oportunidad para conocer su talento y si hizo bien o no en elegir esta área, pues lo

veremos. ¡ROMEO Y JULIETA! Una tragedia escrita por William Shakespeare que

describe la relación sentimental de dos jóvenes enamorados cuyas muertes

consiguen deshacer la rivalidad entre sus respectivas familias, usted va a representar

a Julieta, y actuará junto al señor Radcliffe...

-¿Qué? -el muchacho apuesto se había puesto de pie- ¿Escuché bien? Yo no voy

a actuar con ella ,a mi no me asignan obras de amor y esas estupideces ¿entiende?

-replicó el joven, altanero-

-Entiendo perfectamente, pero ya es tiempo de que actúe en otro tipo de obras,

señor Radcliffe. Si en las otras como todos sabemos es un brillante experto ¿porqué

en esta no? -dijo el profesor sin molestarse, por el tono del chico- Quiero recordarle

que el profesor aquí soy yo y cabe mencionar que a la hora de actuar debe de hacer a

un lado todo tipo de problemas personales.

-¿Problemas personales? Pero si….

-…me extraña viniendo de usted que lo haya olvidado.

-Se equivoca, no me he olvidado de nada, señor...-se defendió el chico-

-Correcto, pues ya que todo está aclarado, nos pondremos en marcha con esta

magnífica obra, la próxima semana en donde les explicaré más sobre el tema y

también les asignaré los personajes a los demás que faltan porque hoy el tiempo no

lo requiere…

-Pero señor, acabamos de entrar. -intervino Emily desde su asiento-

-Bueno, también tiene sus beneficios ser el primer día de clases. -echándole

una mirada picara a sus alumnos que vociferaban de alegría- Pueden irse, que

tengo mucho que hacer. Nos veremos muy pronto. ¿están de acuerdo? -preguntó el

profesor a los chicos que asintieron con la cabeza, sonriendo de oreja a oreja y

agradeciendo que tendrían un recreo más duradero-

-Radcliffe, mmm…creo que es un apellido muy nombrado aquí -pensaba Katie, que

pasada un hora, charlaban en el baño con sus amigas, sobre por qué el misterioso

chico que actuaría con Emily era tan odioso- ¡¡Ah!! ¡¡Daniel Radcliffe!!-exclamó la niña

haciendo que sus amigas dieran un salto-

-¿Pero por qué es muy nombrado su nombre? ¡Vamos Katie! ¡habla ya! -le suplicó

Emily impaciente por la gran pausa que hizo su amiga-

-Porque es un chico problemático, el año pasado lo descubrieron peleando

violentamente con unos estudiantes -contaba Katie que se miraba en el

espejo-

-Pero a lo mejor, ellos lo molestaron…nadie sabe… ¿no?-objetó Natalie-

-No lo sé, pero no sólo es eso, también escuché que no quiere mucho a las mujeres-

agregó Katie- Es q...tuvo malas experiencias. Ya saben -y al ver los rostro

incomprensibles de las otras dos, agregó: Sus novias lo engañaban con otros-

ignorando sus grititos de horror, continuó:Y él era muy enamoradizo..

-Pobre Dan -dijo Emily con tristeza-

-Si, es algo hostil con todas porque ya no quiere confiar en ninguna. Pero en mi

opinión, el muchacho en sí, no me agrada para nada, fue por principio que odie su

actitud de superioridad.

-Yo lo vi en los pasillos y me pareció muy guapo. Claro que lo miré pero…bueno justo

también me estaba observando, creí que me sonreiría o algo pero en vez de eso, me

dirigió una expresión aberrante que me asusto un poco -relato la pellirroja- Es

comprensible la desconfianza que siente ante las mujeres pero no pude evitar sentir

eso y creo que no me le acercare, nunca. Es decir, pienso que es su manera muy

exitosa de alejar a las chicas -dedujo-

-Pero él puede cambiar si le hacemos saber que no todas somos iguales...-comentó

Emily ilusionada- Yo puedo acercarme y conversar con él ¿no les parece?

-¡Aguarda! ¿por qué te importa tanto Daniel?-Katie le lanzó una miradita burlona-

¡Ah ya entendí! ¿acaso te gusta?

-¿Qué?¿Cómo se te ocurre?-contestó, ruborizándose-

-Ok, si tu lo dices...espero que tengas suerte con eso -le dijo Katie aún con una

sonrisita en sus labios-

-Si, ojalá pueda hacerlo...-se esperanzó la joven-

-Si es que primero no te muerde...-bromeó Natalie- Creo que eres la primera

que al

menos lo intentara.

Riendo por lo bajo de ese comentario, salieron no muy animadas a su última clase

del día. El profesor de teatro, tenía razón. Por ser los primeros días de clases, todos

disfrutaban de una temprana vuelta a casa-