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Historia 51688 — capítulo 18
Unas manos fuertes la sujetaron por detrás para apartarla del cuerpo ahora
tranquilo de Daniel. Sumergida en la tristeza al ver que el muchacho era
llevado en una camilla, reaccionó por fin:
-¡No, no! ¡Yo voy con él!-exclamó, tratando de liberarse de los brazos de un
hombre corpulento vestido todo de blanco- ¡Voy con él! ¿No me escucha?-
repetía al ver que más manos le impedían el paso- ¡Suéltenme! ¿Qué rayos
les pasa?
-¿Es usted algún familiar del muchacho?-interrogó una enfermera de tez
negra que salió de entre ellos-
-No, pero...
-¿Sabe algún pariente de su estado?-continuó preguntando sin escuchar la
respuesta de Emily que la miraba con hostilidad para hacerle saber que
perdían el tiempo en esa inútil conversación- Es importante que alguien
cercano lo sepa...
- ¡Si tan sólo me escucha!-exclamó Emily perdiendo la paciencia- Mire yo
soy alguien cercano, de hecho soy...soy...su… novia.
No sabía realmente si lo que acababa de decir fuera una mentira.
Igualmente novios oficiales no llegaron a serlo pero finalmente ambos
revelaron lo que de verdad sentía el uno por el otro.
A ese Daniel que tanto le costaba expresar sus sentimientos por culpa
misma de sus anteriores novias que no supieron cuidarlo y quererlo como
se merecía. Esa Emily que anteriormente recibía toda su frialdad y
distanciamiento y que al presenciar su mirada transparente su corazón
explotaba de amor y alegría.
-De acuerdo -cedió la enfermera y con un rápido giro de la cabeza, miró a
su compañero de trabajo de pelo rizado que se hallaba cercano al umbral y
había preparado a Daniel para subirlo a la ambulancia. Aquel hombre le
levantó el dedo pulgar en señal de que estaba todo listo- Sube ya -ordenó la
mujer con brusquedad-
Como si la hubieran espantado, la niña dió un salto y entró a correr en
busca de la ambulancia. Se ubicaba casi llegando a la esquina de la
desolada calle y era muy fácil distinguirla debido a las potentes luces que
daban giros veloces, que podrían llegar a cegar a cualquiera que las
observara con detenimiento.
Como por acto propio, abrió las puertas de un tirón y subió al transporte.
Allí lo vio. Con una manta blanca sobre su pecho que antes relucía
descubierto.
Una pálida mano le colgaba fuera de la angosta camilla. Emily se le
aproximó luego de que las puertas se cerraran detrás de ella, y la sostuvo
entrelazando sus finos dedos con los de él...Sintió un leve movimiento lo que
significó que ya iban camino al hospital.
Miró su rostro y comprendió entonces que su estado no era muy agradable.
Su boca era tapada por un respirador lo cual le provocaba más
preocupación.
Una firme mano posó sobre su hombro haciéndola dar un brinco. No había
prestado la más mínima atención al entrar a una joven enfermera de pelo
negro como ella, que se encontraba en un extremo de la camilla y al
parecer guardaba silencio en respeto a esa conmovedora escena entre
Daniel y Emily.
-Disculpa no quería alarmarte, mi nombre es Anette y cuidaré de tu novio en
este recorrido...
Otro vuelco se manifestó en su pecho, ya no oía a la enfermera, pensaba lo
extraño que sonaba la palabra "novio" en labios de aquella mujer.
-...¿está usted bien?-preguntó Anette sacándola del ensimismamiento-
-Si, en realidad algo preocupada...¿él se recuperará?
-Haremos todo lo que esté a nuestro alcance, ahora déjeme examinarlo un
momento...-dijo Anette y se acercó a Daniel que permanecía inconsciente
mientras Emily se hacía a un lado dudando unos segundos si era lo mejor
alejarse de él..
Un aparato pequeño se hallaba a poca distancia de Daniel. Desconocía su
nombre pero sabía de su existencia porque una vez lo puedo ver en E.R en
donde la mayoría de la serie se basaba en un hospital.
El objeto se utilizaba según su escaso conocimiento al respecto para saber
cómo iban las pulsaciones cardíacas del enfermo que contaba con una
serie de líneas verdes que subían y bajaban, en cuanto esa línea se tornaba
recta significaba que la persona sufría un peligroso paro cardíaco.
Se auto convenció de que eso no estaba destinado para Daniel y sacudió la
cabeza como para tratar de desvanecer los pensamientos malos. Miró
hacia una diminuta ventana que se encontraba en una puerta y se dió
cuenta a la gran velocidad en que el vehículo se trasladaba. Sus oídos de
pronto escucharon con mayor nitidez el sonido de la sirena. Al parecer algo
extraño había ocurrido con el tiempo en el momento en que Emily encontró
a Daniel en esa camilla en estado crítico.
Si, sentía que el tiempo de había detenido y volvió en si para saber lo que
sucedía a su alrededor.
Una frenada brusca se manifestó en la ambulancia haciendo que el cuerpo
de Daniel diera ligeros movimientos.
Se habían detenido.
Las puertas traseras se abrieron nuevamente de manera veloz y
comenzaron a entrar sin necesidad de explicación, cinco hombres con
vestimenta blanca. Hablaban su lenguaje de médico lo que Emily no
entendió ni una sílaba.
Todas las acciones que realizaban aquellas personas, incluida Anette que
también ayudaba a descender de la ambulancia a Daniel, fueron de una
rapidez y profesión asombrosa.
Ninguno caía en la presencia de Emily pero a ella eso no le molestó en
absoluto, quería de verdad que concentraran toda su atención en aquella
persona que tanto había aprendido a amar.
Bajó de la ambulancia lo más perdida que nunca, mientras corría tras la
camilla que era movilizada por toda clase de profesionales. Se encontraba a
pocos centímetros de ésta pero tenía la extraña sensación que cuanto más
veloz corría más se alejaba. Ya era inútil continuar, vio que la puerta se
cerraba en sus narices. Lo último que pudo ver fue el pelo negro de Daniel
que se desparramaba por la acción del viento, la mano de dedos largos que
le caía fuera y la luz del quirófano que iluminaba su rostro marchito junto con
el de Emily como un mar de lágrimas.
De rodillas en el suelo del hospital, se hallaba Emily con los ojos
humedecidos clavados en la puerta que se acababa de cerrar y por donde
Daniel desapareció.
Todos los médicos de aquel lugar parecían estar en esa misma sala. Iban y
venían gritando frases sueltas e incomprensibles para la pobre chica que
sentía afectados sus oídos.
Rebuscó de su bolsillo de sus desgastados jeans, el celular y vio que había,
en un arrebato de desesperación, tomado también el de Daniel cuando lo
habían llevado en la camilla y se le había caído al suelo. Pero esa confusión
no le venía mal ya que necesitaba el número de Mark con el propósito de
avisarle todo lo que le estaba sucediendo a su hijo en ese momento, que
era muy seguro que en ese momento al no verlo en la habitación,
enloquecería buscándolo y pensando entre miles de suposiciones que
habría ocurrido con él y a donde podría llegar en tal estado.
-¡Sr Radcliffe!-exclamó Emily con desesperación y al borde del llanto ,
cuando del otro lado, respondieron:
-Si, ¿quién habla?
-Emily, una amiga de su hijo...
-¿Donde está él? ¿Tienes noticias de Daniel? ¿Está bien?-se alarmó Mark
sin dar tiempo a Emily para responderle-
-No...él...él...-Lágrimas caían por las mejillas rosadas de la muchacha,
intentó tragar el llanto que le molestaba la garganta para continuar la
conversación y no preocupar a Mark-
-...hace unos minutos vi que se había escapado de su cuarto. Fui un
completo imbécil al no vigilarlo las 24 horas del día, se me pasó creí que iba
a estar bien si lo dejaba por un rato solo ya que sólo se mantenía dormido
y...-se produjo una pausa en donde Emily por poco creyó que él también se
largaría a llorar-...dime por favor donde está, él no se encontraba muy bien.
-Estamos a 3 cuadras de su casa, no sé si conoce el hospital...
-¡Si, claro lo conozco!-dijo el hombre haciéndola asustar- Voy en camino.
No bastó ni una milésima de segundos por el cual Mark cortó con Emily.
Tomó asiento, pero al hacerlo se inquietó aún más, cruzando los dedos
para que algún médico pasara por su lado y obtener cualquier tipo de
información.
Cerró los ojos comenzó a orar.
Desde pequeña, sus padres siempre les enseñaba la importancia de Dios
en sus vidas. Así fue que desde ese entonces, Emily lo dejó entrar en la
suya.
Muchos de sus amigos de New York, no confiaban en su existencia y
estaba al tanto también que muchas otras personas más sobre la
tierra.Pero cuando tenía la oportunidad siempre podía afirmar que "Dios es
como el viento: no lo puedes ver pero si lo puedes sentir"
Al abrir los ojos echó una mirada a la pulsera que le había obsequiado
Daniel. Permanecía brillante y delicada sobre su fina muñeca del lado
derecho. Era lo único bello en aquel deprimente hospital.
También chequeó el horario por su celular y comprendió que habían
transcurrido 10 minutos, los más rápido de su vida, mientras rezaba, desde
la llamada que tuvo con Mark.
De pronto entre lo menos inesperado, un enfermero con rostro ceñudo se
acercó a ella con precisión haciéndola poner de pie de un brinco y lo
observó con preocupación.
-Buenos días, señorita ¿hay alguien más con usted?-preguntó el hombre,
mirando a su alrededor y al ver que Emily solo le limitaba a negar con la
cabeza,agregó: ¿algún padre del paciente,tal vez?
-¡Si,aquí!-exclamó una voz masculina que se oía por el
corredor,provocando que las pocas personas que se hallaban sentadas
giraran hacia él y lo miraran molestas por el escándalo- ¡Yo soy su padre!
-De acuerdo.Pero no hace falta que grite señor.-dijo el médico intentando
calmarlo-
-Disculpe es que mi hijo está aquí y temo por su salud. -se excusó Mark
hablando ahora entre murmullos- ¿Podría verlo?
-Entiendo.Mi nombre es Adam Brander. Los periodos de visitas son de
forma individual. Síganme
Aquel hombre vestido completamente de blanco, les ganaba el paso.Mark
obediente,lo siguió a escasos centímetros detrás de él mientras que Emily
tenía que correr para intentar alcanzarlos.
Finalmente se habían detenido.Ahora observaban a través de un
transparente vidrio una sala con paredes grises,en el medio una mediana
cama yacía inmóvil y sobre ésta...un cuerpo...desdichado, iluminado por una
única luz que provenía de un foco puesto en el techo.
-Daniel...-dijo Emily malherida, apoyando todo el peso de su cuerpo en aquel
vidrio que quedó empañado por su respiración constante y Mark que
posaba una mano sobre su hombro como muestra de consuelo-