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Historia 51688 — capítulo 17
-Oye Dan espérame, alguien viene -informó Emily al pie de la terraza contemplando al
muchacho que parecía vencido por su propio peso-
La manija de la puerta hizo presión abriéndose levemente. Acto seguido la aterrada
Emily se hallaba en su cama arropada con sábanas blancas y componiendo la peor
mueca de dolor rogando que la actuación le sirviera en ese momento.
-Hija ¿pero qué...?-dijo Julie al verla escondida entre sábanas impecables- ¿No dijiste
que bajarías en unos segundos? ¿Qué haces allí?
-Madre, eso creía hasta que...-hizo una disimulada pausa buscando qué mentirle y
frotándose con aspereza la cabeza-...me agarró una fuerte jaqueca...y también tengo
náuseas.-mintió al ver la expresión de negación de su madre-
-Eso sucede cuando madrugas, cariño...-suspiró ruidosamente mirando a Emily que
mantenía los ojos apretados fingiendo que sufría.- De acuerdo, por hoy tendré
consideración pero mañana si irá señorita a cumplir el 2º día de castigo que te quedó
pendiente...
La chica soltó un gritito ahogado que intentó hacerlo parecer a un gruñido de dolor. Se
tranquilizó abriendo los ojos con lentitud para mirar a su madre que levantaba un ceja
amenazadoramente.
-¿Castigo dices?-preguntó la niña sonando indiferente, lo cualesta vez no logró
engañarla-
-Sí, ayer cuando saliste llamó el director para recordarte que el viernes, es decir
mañana, cumplirían el 2º día de castigo junto con ese apuesto muchachito que vi una
vez por aquí -respondió, adoptando ese tono burlista que Emily tanto odiaba-
-¡Daniel!-exclamó Emily recordando al muchacho que aguardaba, probablemente ya
inconsciente en el jardín-
Julie la observó extrañada por su reacción.
Emily acomodó un poco la garganta con una tosecita y volvió a hacerse la enferma.
-Sí, creo que así se llama -afirmó Julie-
-Sí, si...claro…claro, tengo que avisarle...-continuó Emily con gesto de malestar, le echó
una hojeada rápida al relojito de mesa y agregó: Pues mira la hora, madre...deberías
irte, llegarás tarde al trabajo. No te preocupes por mí, estaré bien. No es la primera vez
que me dejan sola, descuida. -dijo tratando de convencerla mientras tapaba su cabeza
con la sábana-
-Espero que así sea. Sabes que puedes llamarme cuando me necesites. Mándale
saludos a Daniel. -mencionó Julie sonando insoportable su tono de voz al pronunciar la
última frase, ya bajaba rápidamente gritando un "¡Te quiero!" sin darle tiempo a Emily
para que la reprendiera-
Se despojó de las mantas dando un brinco como si la hubiera tocado un alfiler, aún
vestida, se dirigió hacia la terraza pero para su decepción Daniel ya no permanecía allí.
Aún así un alivio dentro suyo floreció debido a que el jardín daba a la calle y no hubiera
sido buena idea que su madre al salir, encontrara a Daniel desmayado junto a sus
relucientes flores que tanto anhelaba.
-¡Emily!-gritó Julie desde la cocina-
Instantáneamente al escuchar que su madre la llamaba descendió los peldaños de las
escaleras alfombradas con profunda alarma, olvidándose que supuestamente estaba
enferma y que no tendría las fuerzas ni para mover un dedo de la mano.
Deseaba con ansias hallar a Daniel antes que su madre.
-¿Qué sucede?-murmuró Emily bajando los últimos escalones con debilidad todavía
actuando ya que su madre la miraba-
-¿Para que bajaste? No era necesario hija, yo iba a subir -argumentó Julie que había
dejado la puerta principal abierta y caminaba hacia ella- Ten. -dijo, dándole un cajita de
medicamentos- Es para el dolor de cabeza, no sé qué harás con las náuseas pero esto
te calmara algo. Pero por lo que más quieras hija, no me manches la alfombra…
-¿Te importa más la alfombra que tu propia...?
No pudo finalizar la frase...su corazón y respiración parecían detenerse. Los ojos
transparentes como el mar aparecieron sigilosos por el umbral. Volvió a ver sus finos
labios que hacía contacto con un largo dedo para hacerla callar. Daniel estaba dentro
de su casa ocultado por la misma puerta que permanecía abierta. Emily se había
quedado mirando con la boca entreabierta. Siempre tenía la misma reacción al verlo.
-¿Hija..? ¿Estas bien?-repetía una y otra vez su madre, zarandeándola un poco hacia
adelante-
-Hem...si gracias madre, debes irte no quiero que llegues tarde...¡adiós!-respondió
volviendo en sí y empujándola hacia la puerta para que no pudiera ver a Daniel
escondido detrás-
-Actúas raro ¿qué te sucede?-le espetó Julie parada en el umbral y mirándola
confundida-
-Es que tengo náuseas, madre y debo ir al baño inmediatamente -mintió Emily-
-¡Oh entonces, ve ve!-dijo Julie que al cerrarse la puerta pudo vérsele una expresión de
asco-
Dió media vuelta para volverse a Daniel y se llevó una gran sorpresa. Se hallaba tan
cerca de ella que sintió su respiración cálida en el rostro. Su rosados labios apenas
dibujaban una sonrisa, pero así serio le gustaba más.
-Yo a ti te conozco -bromeo Daniel-
Emily rió. Lo peor de todo era que Daniel sabía hacerle pasar el enojo. Con ese rostro
de ángel ¿quién podría estar molesto con él?
Lo siguiente que recordó fue que su labios se entrelazaron con los suyos. Daniel se
había acercado tanto a ella que no pudo evitar no besarlo. Era tan irresistible.
-Eres la única que me cuida con tanta intensidad -dijo Daniel mientras les daba unos
dulces besos en la frente- Luego de que mi madre me abandonara de pequeño, jamás
recibí tanto cariño de parte de una mujer. Gracias…Emily.
-Pero ¿cómo llegaste hasta aquí, no estabas en tu casa?-preguntó Emily librándose
de sus besos, al notar que el muchacho temblaba y sentía helado su pecho descubierto-
-Sí, mi padre me llevó a casa, le pagó a su hermana que es enfermera para que lo
mantenga al tanto de mi estado y me diera los malditos medicamentos...le dije que no
quería estar más en ese hospital...-tragó saliva y se apretó el pecho cerrando los ojos
con expresión de dolor, asustando a Emily-
-Oye ¿estás bien?-preguntó la niña con alarma-
-Sí, perfecto.-respondió Daniel abriendo los ojos simulando que nada había pasado,
continuó hablando-...y luego...pensé en ti...tu rostro permanecía siempre en mi mente
cuando cerraba mis ojos. Esa es la razón por la que dormía todo el tiempo o no los
abría …para soñar contigo y verte...-hizo una pausa en donde acarició las mejillas
ruborizadas de Emily-...y después te extrañe, y fue cuando me escape...-otra pausa
para cerrar los ojos y hacer una mueca de dolor-
-Daniel, no estás bien, no puedes ser tan efusivo, deberías haberte quedado allí
acostado, mira llamaré a tu padre o alguien para que vengan a retirarte...-le aseguró
Emily tomándolo de la cintura por miedo de que se cayera. Daniel la esquivó sacando
sus manos de su torso desnudo-
-No, sólo estoy algo mareado, escúchame Emily yo ya no quería solo verte en mis
sueños, sino también besarte…y tocarte...saber que eras real.
-¡Oh Daniel! Te ves terrible y no sabes lo que dices. -susurró la chica que dejaba que el
muchacho entrelazara sus manos con las suyas-
-Ten -dijo el joven sin hacerle caso, rebuscando en su bolsillo extrajo una delicada
pulsera con pequeñísimos diamantes incrustados que brillaban con la luz de la mañana-
Fue de ella, de mi madre…-aclaró al mirar a Emily que sostenía la hermosa pulsera y
miraba a Daniel con asombro- Me la dejó en una noche completamente estrellada
cuando se marchó y la encontré cuando desperté en mi cama una mañana muy similar
a esta...¡no, no! es un regalo, para ti…-agregó en el momento que Emily iba a
entregarle la cadena-
-Daniel…es muy hermosa…-dijo la chica- ...pero no puedo aceptarla.
-Claro que puedes -la interrumpió el muchacho con seguridad- En ese momento
prometí que se lo daría cuando encontrara a una mujer como mi madre que aunque
hubiese estado tan poco en mi vida, me hizo feliz..Ya la encontré…Te encontré Emily...
tú me haces feliz.
-Pero..¿estas segu..?
-¡¡Shhh!!-interrumpió el chico tapándole la boca con su dedo índice- No hables,
sólo...sólo, déjate amar...-le dijo acercándose hacia sus labios para besarla
nuevamente-
De repente Emily sintió el peso de Daniel sobre ella. Sus labios ya se habían separado
y la chica, sobresaltada, bajó la mirada en donde el muchacho permanecía. Daba
tumbos desesperados en el suelo y mantenía sus ojos hermosos abiertos mirando al
techo.
Emily horrorizada contemplaba esa terrible escena acercándose al chico pero los
movimientos bruscos que manifestaba el cuerpo de Daniel le daba golpes fuertes
impidiendo tocarlo. Se amarró el brazalete en la muñeca para no perderlo, y de
inmediato subió los escalones de dos en dos en busca de su teléfono celular para pedir
auxilio.
Enloquecía.
No recordaba a donde lo había dejado. Lanzó por los aires todo aquello que se
interponía en su camino.
Finalmente en el instante que le invadía la desesperación lo halló debajo de su cama y
recordó que lo había lanzado hasta allí luego de cortar con su médico Robert y cuando
vio a Daniel en el jardín.
Marcó con pura decisión el número de Robert deseando que estuviera libre en ese
instante.
Nadie atendía.
Lo próximo que hizo fue marcar al 911 y pedir una ambulancia al domicilio. Cuando
terminó de hacer esto, bajó nuevamente corriendo y con el corazón desbocado. Todo
esto no había durado más que unos 3 minutos pero Emily sentía que el tiempo no
jugaba a su favor.
Daniel seguía dando tumbos pero esta vez eran un poco más leves.
Todo eso no podía ser real, pensaba Emily. Hace apenas unos minutos estaba tan feliz
junto a él que parecía imposible lo que estaba pasándole ahora.
-¡Ey mi vida, estarás bien! Tranquilo, tranquilo...-le susurraba Emily al oído tomándolo
de la mano e intentando calmarlo- Yo estoy aquí ¿me oyes...?Estarás bien...Te quiero -
dijo, besándole con suavidad una mejilla mientras de sus ojos caían frías lágrimas-
Por fuera se veían luces rojas que indicaba la llegada de la ambulancia.
Acostada sobre el pecho de Daniel, se hallaba ella muriendo por la mala jugada del
tiempo.
Holaz!! como verán me emocioné subiendoles capitulos más seguido :D graciass por las firmass!! acepto críticas respetables,, claro :D las amo!! recomienden mi fic :D