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Historia 51688 — capítulo 32
Emily se recostó en su cama, dejando salir un suspiro ruidoso, ese beso... no dejaba de pensar en ese beso ¿Por qué Daniel se lo había dado? ¿Sentiría algo por ella o sólo quería aprovecharse de su inútil inocencia y debilidad hacia él? ¿Acaso al dárselo hacía recordado algo de ella?
Permanecer con Daniel significaba presenciar el magnífico cielo y el ardiente infierno al mismo tiempo. Mark le había dejado claro lo difícil que era todo para Daniel ¿pero qué hay de ella? ¿Acaso era tan liviano estar cerca de alguien que llegó a amar profundamente y prácticamente se olvidara la mayoría de los momentos que vivieron juntos? El hecho de que Daniel defendiera a Linda sin conocerla, significaba posible que el muchacho volviera a fijarse en ella. Eso ya no lo soportaría. Distanciarse del dolor la hacía estremecer pero era necesario hacerlo.
Movió la cabeza espantando esos pensamientos, se quedó completamente dormida, adentrándose al único mundo en donde las preocupaciones no aparecían por su mente.
Daniel apoyó sus fríos pies en el suelo, al percatarse que la sed lo abrumaba, despertó a su padre quien dormía en un asiento cercano a la cama.
Mark reaccionó un poco tarde pero finalmente comprendió la petición de su hijo y pudo llevarle agua acabando con la sequedad de su boca.
Domingo había llegado con los rayos del sol asentándose en la ciudad. A Daniel le dieron la noticia de que ya era "libre", le dieron de alta ya que físicamente se encontraba perfectamente. El muchacho no pudo ocultar una sonrisa de oreja a oreja al salir de ese horrible hospital en compañía de su padre.
-¡Esto es vida! -exclamó el muchacho al mirar el exterior y saborear el aire nuevo.
Su padre dejó escapar una leve carcajada, al notar la exageración de Daniel. Le agradaba que su hijo vuelva a tener esa alegría de antes y que pudiera disfrutar de su presencia nuevamente en la casa que últimamente se hallaba en soledad y tristeza, aunque muy pronto tendría que dejarlo de nuevo.
Aquel día resultó un poco aburrido, a Emily la obligaron a hacer casi todas las actividades caseras, sus padres intentaban excusarse de que trabajaban toda la semana para seguir con los quehaceres de la casa y un día domingo ¿pero que acaso Emily no iba a la escuela? Odiaba que tomaran su vida como si nada le costase manejarla.
Cuando concluyó con aspirar la alfombra de la sala y con su papel de Cenicienta, siguió tomando helado con sus padres, quienes no dejaban de reírse por su postura cansada. Que malos eran a veces.
Su relación con su padre no había cambiado mucho, la comunicación entre ambos no era la mejor, puesto que Emily no necesitaba decirle nada más de todo lo que se animó en su última discusión, ahora le tocaba a él seguir dando los pasos para mejorar su papel de padre.
Ese momento todavía no llegaba...
-Genial -dijo la chica al abrir la carpeta para ver la pila de tarea que le había encargado para la escuela. Cerró la carpeta y concluyó con que iría a dar un paseo, quizá a ver qué pasaba por la plaza ubicada en la esquina de su casa -Saldré un momento -anunció a sus padres que miraban televisión, apenas asintieron con la cabeza ya que no cesaban de regalarse besos. A pesar de todo, cualquiera envidiaría aquel matrimonio.
Iba caminando tarareando una canción que se le había pegado de la radio cuando una escandalosa bocina le entró por los oídos hasta llegarle al cerebro, permitiendo que su boca se cerrara al instante.
-¿ M...Mark?-pronunció tartamudeando. Era el ser que menos esperaba toparse en el camino.
Mark en su auto resplandeciente, bajó el vidrio de la ventanilla acompañante y exclamó:
-Sube, tenemos que hablar.
-¿De... qué? -preguntó todavía más confundida.
Mark continuaba presionándola con la mirada. Al final Emily, terminó por ceder poniendo los ojos en blanco y arrastrando los pies subió al impecable automóvil.
-Bien. Aquí me tiene -afirmó cuando se encontraba dentro.Sinceramente aquel transporte debió costarle una fortuna.Por lo rápido que Mark bajó los vidrios de la ventanilla, Emily supuso que se bajaban automáticamente y lo comprobó en el instante que vio un botoncito rojo que permitía que descendieran. El techo estaba cubierto de un suave tapiz de color gris, y los asientos olían a nuevo, todo allí olía a nuevo. Todo limpio y ordenado. Todo era tan superficial-
-Tengo noticias para darte. Una buena y otra mala. En realidad tengo una duda si la mala para ti lo será, pero por lo último que me informó Daniel para mi si lo es.
Ese nombre, no podía estar un día sin poder escucharlo.
-Bueno, averígüelo. No lo sabrá si no me lo dice -dijo Emily que no tenía paciencia para rodeos-
-Correcto ¿Cuál te hago saber primero?-inquirió Mark con una sonrisa. Sabía que la estaba enfadando por lo que añadió rápidamente- Ok, ok. La buena es que Daniel ya salió del hospital y...
-¡¿Se escapó?! -quien lo conocia muy bien.
-No, esta vez salió gracias a mi intervención, no servía de nada que estuviera más tiempo si ya estaba en mejor estado físico, yo me comprometí a cuidarlo y solo la amnesia podía curarse estando fuera ¿sino como querrá recordar? Estando solo yaislado en ese hospital no podrá lograr nada, me parece.
-Sí, usted tiene razón- Intentaba parecer indiferente pero había algo dentro que quería hacerla estallar de felicidad.
-El doctor me especifico que es peligroso el momento en el que se llevan a cabo el flash de recuerdos, uno se debilita hasta puede perder el equilibrio por unos instantes, y es por eso que tengo que estar presente, por cualquier incidente que ocurra.
-Entiendo. ¿Y la noticia que usted cree que es mala?-preguntó, arrugando la frente.
-Debo dejar Londres mañana por un trabajo importante en Hollywood, con un empresario como yo, famoso.
-¡¿De qué habla, y Daniel?! -gritó irritada.
-Por eso para mí es una mala noticia porque no quiero dejarlo. Estaré allí un mes entero si no es más. No hubiera aceptado esta oferta si no fuera realmente importante Emily. Sé que tu y mi hijo quieren tomar distancia, lo cual no significa que esté de acuerdo, pero ¿podrías darle una mano? Por favor.
-¡Oh no, no, no!-contestó, decidida- ¿Quiere que cuide de él? Dígame ¿parezco su niñera?
-Daniel no se encuentra mal físicamente, si su salud mental no empeora, entiende que todo se complementa. Tendrías que pasar más tiempo con él porque es decir, no se acuerda de muchas cosas y puede causarle daño o llevarlo a problemas...-Emily se negaba a hacerlo y Mark establecía una fuerte capacidad de convencimiento- No te pido que lo hagas todos los días sin fallar, porque estoy consciente que también tienes varias obligaciones...
-Así es y a decir verdad son demasiadas ¿acaso Daniel dejará de ir a la escuela?-inquirió algo molesta por la actitud del hombre-Contrátese una niñera, no ayuda en nada a alejarme de él.
-Daniel faltará unos días más, hasta que haya mejorado sus condiciones-contestó ignorando las últimas palabras de la chica.
-¿Usted... se refiere a cuando logre recordar todo lo perdido?
-Pues sí. -afirmó más contento al notar que había comprendido a donde quería llegar-
-Mark, tiene bastante confianza de que va a recordar todo en esos días.
-Tengo en fe en ti. Unas horas que estuvo contigo fueron suficientes ¿no? Unos cuantos días alcanzarán, Emily. -mencionó el hombre lleno de esperanzas-
-¿Qué...? ¿Qué fue lo que dijo...?
Mark cambió su expresión sonriente, de pronto sus facciones adoptaron una postura nerviosa. ¿Daniel había recordado estando a su lado? Imposible.
-¿Daniel? ¡Dijo que su hijo recordó!
-Emily tranquila, se me escapó.
-¿Cómo que se le escapó? ¿No le pareció importante contarme esto? ¿Y Daniel como pudo hacerme esto? ¡Estoy tan irritada con ustedes, son tal para cual! ¡Nunca se toman las cosas en serio!
-No, no digas eso, por favor sólo escúchame, Daniel me confesó esto pero está demasiado confundido y lo poco que recordó también lo dejó más perplejo que nunca. Me dijo que él sería quien te lo contaré, y ya lo sé no puedo callarme la boca. Mira, Daniel es el mismo de antes y te seré sincero, así lo prefiero, este Daniel no es capaz de dañarte, deberías conocerlo mejor eso de tomar distancia creo que...
-No quiero que nos adentremos a ese tema, la decisión ya está tomada.
-Si si, no he dicho nada. -no terminaba de mirarla y remató nuevamente: ¿Y bien? ¿Qué me dices? Luego de la escuela puedes pasarte para ver cómo va evolucionando el estado de mi hijo. Si deseas llamarme, mi teléfono permanecerá encendido.
Emily rodó los ojos, no se había olvidado de aquello. Bufó un poco, hasta que contestó no muy convencida:
-Dado que ya vienen los exámenes de mitad de año, pasaré en cuanto pueda.
Eso no sonó muy cierto. Tener a Daniel a su disposición, esta vez sonaba, tentador.
-¿Puedo irme ya?-preguntó la chica exasperante. Cuidar de Daniel le consumiría su valioso tiempo para estudiar y pasar correctamente hasta los exámenes de los talleres a los que asistía: guitarra, literatura clásica y por supuesto actuación. De pronto se le vino a la mente que había ignorado sus estudios por pasear, y pretendía ser responsable, haciendo que casi una sonrisa apareciera en su rostro-
-Sí, puedes marcharte. Te agradezco el gesto, Emily.
Mark la abrazó intentando despedirse, eso hizo incomodarla pero al cabo de unos minutos se fue acostumbrando al apoyo de sus hombros- Adiós, nos veremos probablemente en un mes y gracias de nuevo por todo lo que haces por mi hijo.
Ella le mostró la sonrisa más sincera y le dio un beso en la mejilla. La barba bien cuidada del hombre hizo que le hincara una fracción de segundos.
-Mucha suerte, Mark y cuídese.
Abrió la puerta del auto posterior a la despedida para caminar hacia la pequeña plaza, visualizó el cielo y dio una última hojeada al auto de Mark que arrancaba para marcharse.
Gracias a los que leen!!! :D y gracias a los que se animan a comentar, me dicen como quedó!