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Historia 51688 — capítulo 33
Esa noche no pudo pegar un ojo. A la mañana se presentaba un hermoso sol y a la noche las gotas de lluvia caían haciendo un escándalo y los relámpagos no lograron hacerle conciliar el sueño. Como solución al bullicio, Emily colocó la almohada sobre la cabeza cubriéndose los oídos pero ahora la persistente voz de su conciencia no la dejaba en paz. Le repetía que no fue una buena idea haberse dejado convencer por aquel demonio encarnado que era Mark yDaniel era como siempre su dulce condena. La mañana efectivamente se manifestó fresca y para su malestar tenía que concurrir a la escuela.
Bajó a los tropiezos a desayunar, bostezando y haciendo un esfuerzo por no dormirse sobre las tostadas. Su madre la recibió con una espléndida sonrisa y por su buen humor no pudo notar el sueño que le pesaba a su hija.
Mejor así, se ahorraría explicaciones.
Ese lunes, le tocaba clases de Literatura II, matemáticas, guitarra (en el taller particular) y filosofía. Dos horas de cada una. Un día demasiado agotador le esperaba, pensó Emily.
Sus meditaciones y preocupaciones no cesaban enfocadas en teatro. Esa materia la tendría mañana y el viernes pero quería averiguar todo y cuanto antes sobre la obra y arreglaría unas cosas pendientes con el profesor que en su encuentro no hizo más que confundirla.
Aún no tuvo la oportunidad de cruzarse con sus amigos y ya el primer recreo iba a ocuparlo para hablar con Burt Wooton, su nervioso e inquieto profesor.
Supuso que era la única estudiante que no caminaba por los pasillos y no almorzaba en la escuela, pero no le interesaba, ya que al salir su madre la estaría esperando con la comida deliciosa que solía cocinarle. Ese rato que pasaba con ella era muy importante y el momento del día que más permanecían juntas. Quizá por eso prefería almorzar con ella antes que en la escuela. La disfrutaba ahora por si le sucedía algo similar al asunto de la madre de Daniel. Cerró su atormentado cerebro a esas espantosas ideas y tocó la puerta tres veces a la oficina de profesores. La atendió su profesora de química, riendo a carcajadas y con una taza de café en las manos.
Al verla, se avergonzó un poco y acomodó la voz tosiendo ante su actitud.
-¡Emily! ¿Puedo ayudarte en algo?
-Buenos días, profesora. Sí, me gustaría hablar con el profesor Burt Wooton.
-Ah con Burt, claro. Ya lo llamo, tesoro.
-Gracias.
-¡Emily!-exclamó una voz de pronto a sus espaldas, mientras la chica esperaba, Burt pareció sorprenderse de su presencia pero traía un mejor humor encima- ¿Se te ofrece algo?-
-Oiga profesor de verdad lo siento, es que tuve algunas dificultades, por eso falté a sus clases -explicó Emily con rostro apenado.
-Si si, no me expliques, ya me pusieron al tanto.
-¿Cómo?
-Si, tu madre me relató toda la historia. Usted es una buena persona, sin duda.
Emily sonrió. Por eso la amaba tanto. Siempre salvándole el pellejo.
-No estaba al tanto de su relación con Daniel y me sorprende en realidad, ya que el primer día hubiera jurado que parecían enemigos.
-¿De qué relación habla exactamente? Sólo somos buenos amigos y...
-¡Vamos, Emily! Seré viejo pero sigo con la misma inteligencia con la que nací. Y es terrible lo que tuvo que soportar Daniel y más en su cumpleaños ¿no?
Volver los malos recuerdos a su mente era muy parecido a que le clavaran un puñal en la misma herida todavía sin cicatrizar. Optó por el cambio de tema y se preguntó que más le había contado su madre al profesor.
-Señor yo vine para agradecerle que no haya asignado a ninguna persona para reemplazarme.
-¿Reemplazarte? Emily, me temo que esperar no es mi fuerte pero estos días en tu ausencia me puse en práctica y te diré que nunca te reemplazaría, tu eres brillante y talentosa. El papel de Julieta sólo te pertenece a ti. Y el de Romeo a tu novio Daniel, claro...
-Escuche, Daniel no es más que un amigo y...¿cómo dice? ¿tampoco lo reemplazará? Profesor, él tiene amnesia y cuando lo vi en el juego me dijo que no lo admitiría.
-¡Lo sé, lo sé!-exclamó como si sus oídos no soportaran oír aquello- Y cuanto lamente eso, pero no puedo sacarlo de su papel, al igual que tu lo hace increíblemente y se les será más fácil meterse en los personajes porque son maravillosos, y más la escena del beso, parece muy real…
-Señor...-comenzó a decir Emily, advirtiendo el rostro de burla del profesor- Daniel tiene amnesia por lo que si antes fuimos algo ahora no lo recuerda-aclaró, sin poder aguantar los comentarios de Burt y poniéndole freno-
-Oh Emily cuanto lo siento, perdona mis comentarios fuera de lugar…-se disculpó Burt con la mirada colmada de desilusión-
-Gracias por su comprensión -contestó ella al notar que el profesor no tenía la menor intención de herirla- Bueno, señor Daniel estará unos días ausente hasta que su salud mejore.
-La obra será en un mes exacto. Emily, es el campeonato de todos los talleres y competiremos con otras escuelas. Con algunas extranjeras añadiré, pero te diré un consejo, no debemos subestimarlos. Me informé y ganaron muchos trofeos, medallas, cosas así. En un concurso se hallaron en el segundo lugar, presentaron una muy interesante obra de Sófocles: Edipo Rey...
Emily quedó pasmada, ya no oía las palabras de Burt. No había caído en la cuenta de esa información, el público la aterraba aunque el teatro se suponía que debía cambiarle un poco su estado de completa timidez no lo hacía para nada. Competencia. Implicaba ponerla nerviosa hasta tal punto de no poder hablar sin balbucear.
-...no te lo hice saber antes porque ni yo estaba informado de esto. Pensé en quejarme pero eso no haría más que causar problemas y yo sólo quiero que compitamos. Dar a conocer el talento desbordante de mis alumnos ¿comprendes? Ya no hay tiempo Emily, debemos estar preparados-
-¿Pero qué hay de Daniel?
-No estoy dispuesto a reemplazarlo como ya te mencioné. Desde siempre, él actuó en todas las obras posibles. Será complejo hallar a alguien como ese chico, aunque si tu insistes en que no podrá hacerlo bueno yo…
-No, no creo que le vendría bien que lo sacara, no lo sé.
-Pues en realidad no lo dejaré escapar.
Parecía que esa era la última palabra de Burt y Emily tuvo la sensación que con Daniel a su lado, el deja vú la perseguiría.
-Supongo que le echarás una mano para que vuelva a memorizar su libreto y las escenas que practicaron en mi clase ¿no es así?
-Claro -concedió la joven no tan satisfecha por esa idea. Tenía varios asuntos que resolver. Katie, Justin, su padre, la escuela y Daniel. Si algo más llegaba a agregársele, su cabeza estallaría-
-Eso pensé. Es una personita muy bondadosa, señorita y Daniel tiene suerte al tenerla. ¡De acuerdo! Si eso era todo, no me queda más que decirle que nos veremos mañana.
-Desde luego. Pero… hay algo más… -quería despejar sus dudas, de una vez por todas y Burt conoció muy bien a Dan, al Dan del pasado-
-¿Si? Dime.
Se aclaró la garganta, buscó las palabras correctas para simular indiferencia.
-Usted dijo que Daniel iba a sus clases drogado…
-Oh Emily olvídate de eso, por favor -intervino el viejo con una risita nerviosa. Se rascó el cuello con impaciencia y había empezado a sudar levemente.
-Que poco me conoce, claro que no me olvidaré, lo que usted dijo no es algo pasajero, acepte que tiene su nivel de importancia.
-La tiene, pero lo dije sin pensar, entiende que el muchacho pasó por un mal momento, no lo tomes por un drogadicto que…
-Pero si usted fue el que no quería aceptarlo de nuevo en la obra porque decía que era un drogadicto. Yo no lo juzgo, yo sé que Daniel fue vulnerable aunque también no lo justifico solo lo entiendo, sus acciones cometidas fueron culpa de él como de los que lo rodeaban.
Ella más que nadie entendía la influencia de los demás, ella más que nada que había sido amiga de las drogas, lo entendía…
-Tienes razón, no todo es culpa de uno mismo, pero tus acciones son las que te definen -el hombre largó un fuerte suspiro percatándose de la ceja levantada de Emily quien esperaba respuesta- Esta bien, te lo contaré. Hubo muchos cambios en la personalidad de Daniel, o al menos eso es lo que yo noté. Hace dos años atrás era completamente diferente a diferencia del año pasado por ejemplo.
-Porque el año pasado conoció a Linda -susurró pensativa, ciñendo los ojos.
-¿Cómo?
-No, nada, sólo meditaba.
-Ah de acuerdo -contestó, no muy convencido- Daniel fue descuidando el colegio de a poco, su aspecto físico, casi ni se notaba pero luego terminó siendo un desastre, nadie sabe de esto Emily, de que lo descubrí drogándose por eso no te lo quería explicar y fue algo en lo que prometí no decir nada para no perjudicar al pobre muchacho, quedamos en que nadie nunca lo mencionaría, claro que él ahora ni lo debe recordar. En fin, creo yo que desde ese momento se volvió odioso pero nunca más probó ni un poco de éxtasis, y podría poner las manos en el fuego por ello, es muy evidente cuando las personas se drogan Emily, por eso su padre lo pilló viendo su apariencia.
-¿Cómo…? ¿Cómo sabe todo eso?
-Por que con su padre sabíamos todo al respecto, Daniel prometió no volver a saber nada de algún acercamiento con la droga por lo que cortó lazos de comunicación con su primo Tom, al cual agregaré que fue a un correccional de menores y nunca más fue lo mismo la relación entre ambos.
EL hombre tomó una bocanada de aire y tragó un poco de saliva cuya boca se había quedado un poco seca.
-Lo que dije cuando te vi en el juego lo dije sin pensar lo admitiré, porque ya había pasado algo semejante y nadie me había informado bien al respecto de lo acontecido con Daniel y bueno… todo aquello que me dijo tu madre me hizo meditar mucho y sacar estas conclusiones. Confía en Daniel a pesar de que la mayoría no lo haga, no te agregues a toda esa multitud ignorante, solo lograrás dejarlo marginado y una vez más confía en lo que tu instinto te dice.
-Gracias profesor -Ella nunca había desconfiado de él, tenía sus preguntas sin contestar nada más, pero ahora firmemente ponía las manos en el fuego por su inocencia. Espera ¿por su inocencia o por él? No, por su inocencia, sin duda. ¿O dudaba? Ok ya basta.
Atravesó el corredor un poco más aliviada al recibir aquella noticia. No la había reemplazado y continuaba presente interpretando al personaje de Julieta. Pero aún quedaban casos en el aire que para ella necesitaban una explicación racional. El principal, era el enigma sobre el cumpleaños de Daniel, luego venía el "incidente" que tuvo Tom que él mismo no le prestaba la importancia debida, cosas que a ella le interesaba más que a los propios protagonistas de aquellos problemas.
-¿Te encuentras bien?
Había levantado la mirada para ver de quién se trataba el portador de aquella voz, aunque ya le sonaba familiar.
Katie le sonreía con timidez, al devolverle la mirada.
-Hola - saludó la rubia, se sentó a su lado con propósito de conversar. Emily bajó los ojos hacia el suelo, su enojo por ella continuaba circulando por algún lado, su amiga lo notó - Emily quería disculparme, fui una completa estúpida al no escucharte. ¡DIOS! Sinceramente es bastante ridículo que alguien quiera drogarse con sedantes, lo sé… y si no hubiera sido por sedantes igualmente yo debería apoyar tus creencias, para eso están las amigas ¿no? Me comporté de una manera fatal, sólo que me dejé llevar por la mala relación que tenía con Daniel, prometo no volver a mencionarlo ¿de acuerdo?
Emily la estaba observando con una sonrisa leve en el rostro, le alegraba que hubiera dicho eso último, ya que ella no quería volver a saber de ese nombre hasta que pronto tuviera que aparecer por su mansión para hacer de niñera.
-De acuerdo -asintió la muchacha recibiendo ese abrazo cariñoso de Katie, componiendo una picara mirada al decir: ¿Y Justin?
-Eh…yo, él… ¿qué pasa con él? -preguntó sonrojándose y delatándose de una manera bastante llamativa como para negar que lo de esos dos era sólo amistad- Si te refieres a que sigue enojado contigo, estas en lo correcto, está furioso.
Emily cerró los ojos, le había salido el tiro por la culata, se había olvidado una fracción de segundos de aquel tema y fulminó con la mirada a su amiga por hacerla recordar.
-Ya lo sé, hablaré con él para explicarme ¿Qué tal estuvo el juego?
-Aburrido… pero se puso interesante en cuanto Justin salió a jugar y su cabellera lucia tan…
Cerró la boca al instante, había hablado de más. Emily tocio un poco pero eso no causó que la situación se tornara más cómoda, nadie sabía que decir.
-Claro, y a ti no te sucede nada con él- se animó a murmurar Emily.
-¡Pero qué dices! Es la primera vez que veo a Justin tan hermoso… ¡CIELOS! ¿Qué estoy diciendo?- exclamó nuevamente, horrorizándose por sus propias palabras.
-¡TE ATRAPÉ!-exclamó Emily riendo a carcajadas- ¡Ahora no me lo negarás, tú misma lo dijiste!
-¿Pero que dije? ¡Dios, es Justin! No hagas caso a lo que digo, ayer no dormí bien y… ¡Deja de mirarme así, Emily!
-Es que tal vez no lo odias… -agregó, considerándolo.
-Mejor cambiemos de tema… no me gusta que me impongas este juego.
-No es ningún juego, únicamente trato de que admitas lo que sientes… que admitan lo que sienten -corrigió.
Katie la observó y sus ojos detonaban comprensión, permanecieron un rato así, pensativas hasta que el nuevo ingreso a clases las sacó de ese estado.
QUEDO LARGO EL CAPI!! :D gracias a las nuevas lectoras que se van sumando a mi fic, me alegra que se hayan leido los caps =) las amo!!! me dicen si les gustó el capii ! :D