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Historia 51688 — capítulo 35

Emily estaba furiosa, estaba harta de que su mente la obligara a sacar tantas conclusiones inventadas sobre toda su vida, iría y haría frente a todas esas cosas que quedaron inconclusas, aquellas cosas que se habían quedado flotando en el aire, preguntas sin contestar, que la martirizaban y no las beneficiaban en absoluto.

Natalie había huido con disimulo con su maldito novio quien la había llamado con la mano con una sonrisa nada propia de él, cuanto cinismo. Se notaba que Ben no sentía nada por ella ¿Por qué le había propuesto ser su novia entonces?

Cosa de estúpidos.

Katie se mantenía a su lado en silencio, ambas caminaban en busca de la esplendida mansión Radcliffe.

-Emily… -susurro Katie cabizbaja, le llamó la atención su actitud por lo que giró rápidamente para encontrarse con su rostro ruborizado- Justin… eh… yo… el… ¿tú crees que le… gusto?-preguntó por fin, tragando con dificultad. Emily quería reírsele en la cara pero vio conveniente que no lo hiciera, a su amiga de verdad le parecía dificultoso tocar ese tema.

-Katie creí que ya te habías dado cuenta de eso, las actitudes de los dos no los lleva a buen puerto, deberían ablandar un poco, así en alguna ocasión tienen una conversación un poco más pacífica y coherente.

Se detuvieron en seco, levantando el polvo que batían sus zapatos. Presenciaban la mansión de Daniel, sin percatarse de su asombro reflejado en sus bocas abiertas. La última vez que presenció esa enorme casa, no pasó de ser percibida debido a que allí se organizó la fiesta de Daniel y por consiguiente, música a un volumen ensordecedor, lucesbrillantes y potentes e infinitos invitados que no dejaban de salir e ingresar de la mansión.

-Es un poco… pequeña. -anunció Katie todavía embobada.

Esa mañana era completamente diferente, en primer plano no era de noche, no había luces, ni fiesta pero a juzgar por el tamaño de la casa resultada imposible equivocarse o pasarla por alto. Atraía la atención de los peatones hasta la de ella misma. La casa más grande y llamativa de la cuadra.

Ya que todo tenía sus pros también tenía sus contras. El frente de la mansión se veía alzada por un gran portón de protección con una pequeña cabina a un costado ocupado por un guardia de seguridad que miró a Emily con pura desconfianza en el preciso instante que ella se decidió acercársele, seguida de Katie quien le pisaba los talones.

Se sorprendió al vislumbrar todos los controles de cámaras de seguridad en forma de computadores diminutos que cabían allí .Quiso curiosear más pero el hombre de la cabina la observaba con sospecha.

-¿Se te ofrece algo niña?

-Tengo 17 años, este año cumplo 18 de hecho y termino la secundaria -saltó Emily con aire de superioridad- No soy ninguna niñita.

-Pero a veces te comportas como tal ¿no? -intervino Katie con una sonrisita nerviosa al ver la expresión de advertencia de su amiga- Lo digo por mi también…

-La chica debe tener razón, son todos lo mismo-concedió el viejo. Tenía la cabeza calva, cuerpo regordete, ojos oscuros que ocultaban algo, cejas pronunciadas y aspecto desvelado. Parecía estar harto de aquel deprimente trabajo como vigilante.

-Aquí vive un amigo, su nombre es Daniel Radcliffe, claro usted ya debe saberlo. Estudia en la misma escuela que yo, quería saber si…

-Todos quisieran ser amigos de este afortunado mocoso ¿no? Cualquiera podría inventar esa información ¡lárgate niña!

-No, yo en serio lo conozco. Ha salido del hospital y…

-Mmm… ¿qué clase de espía eres? O quizá una periodista que viene a molestar con sus fastidiosas cámaras. Odio los jóvenes como tú, aquí a la gente le fascina entrometerse en la vida de los demás.

-No es mi caso. Mire, el padre de Daniel Mark, me pidió que pasara por su casa para…

-¿Tu nombre?-le espetó con brusquedad. Era evidente que a Mark no se le había pasado por alto avisarle que ella iba a pasar por allí, para ahorrarle problemas. Y aún más, si el guardia era un desconfiado necesitado de diversas explicaciones-

-Emily Johnson -contestó la chica, ofendida por la actitud de aquel tipo-

El guardia abrió los ojos con amplitud pero con la duda todavía en el rostro. ¡Dios, que hombre tan imposible!

-¿Qué? ¿También le dirá que cualquiera puede inventar eso?-le espetó Katie, levantando una ceja, cansada de aquel rostro escéptico- Es su nombre y ya. ¿Quiere ver una foto de su documento?

-Entren -cedió,haciendo una mueca desagradable-

Katie se puso frente a ella para decirle algo, su expresión de disculpa no le gustaba para nada.

-Hasta aquí llegue Emily, no me comprometas a entrar, solo te acompañé como me pediste, no me fio todavía de Daniel a pesar de todo lo que dices de él, y además de esto se me hace tarde, mi hermanito me espera. Lo siento, creo que igualmente será mejor si arreglan todas las cosas con Daniel a solas, yo solo seré un estorbo.

-De acuerdo, no te preocupes, igual no estaré mucho rato aquí.

¡Mentiras!

El gran portón seguía abierto de par en par y Emily alegre lo traspasó rápidamente tras cerrarse en segundos detrás suyo y despedirse de su amiga.

Vislumbró la piscina, el jardín, la hermosa y majestuosa mansión tal cual la había visto la última vez. Los recuerdos la invadieron, el lugar donde cayó Daniel cuando discutían con Linda. Un brote de ira, ardió nuevamente.

Tocó el timbre y el corazón le palpitó desbocado, no supo porqué.

-…José, yo limpio mi propio cuarto… ¡No, deje eso! También levantaré mis calzoncillos…

Daniel había abierto la puerta pero le hablaba a alguien dentro sin mirar quien yacía en el umbral de una forma exageradamente fuerte y articulando la boca como si aquella persona no entendiera ni un comino. Cuando por fin volvió su rostro hacia el de Emily, seavergonzó con levedad pero lo olvidó por completo al ver que la chica reía-

-Hola -saludó radiante-

-Emily, qué sorpresa. Hem… ¿qué haces aquí?

Emily lo observó con el ceño fruncido.

-¿Tu padre no te explico que vendría?

-¿Para qué? Bueno, no lo hizo. Sólo se fue a…Hollywood. De nuevo.

-Sólo quería que pasara a verte para ver tu evolución, si es que hay una. Si quieres me voy… -agregó al notar que Dan no veía un interés en su visita.

-No, Emily no te ofendas. Justamente quería encontrar el momento para hablar contigo. Quería confesarte algo, algo que siento, si me lo permites.

-Daniel ¿no sientes frío?

El chico bajó la vista y miró sus piernas descubiertas. Vestía una sudadera verde, calzoncillos y estaba descalzo. Ni se inmutó ni sonrojó, se contuvo la risa e hizo un además a Emily que entrara.

-Pasa, iré a vestirme.

Emily traspasó la puerta, sabiendo que detrás de ella, se hallaba la tentación cerrándola. Abrió la boca, inconcientemente al ver semejante lujo.

Daniel río al mirar su expresión de boba, luego la miró fijamente como si no pudiera creer que Emily tuviera ojos.

-Que ojos tan… profundos y oscuros tienes. ¡Espera!

Emily dio un sobresalto, ella no se iba a ningún lado no sabía por qué le había dicho eso, esperaba a que Daniel reaccione y tome la palabra.

-No sé porqué sentí que… sentí que… -bufó desordenándose los cabellos- No, olvídalo, no lo entenderías.

-Haría el intento -contestó ella, con los ojos clavados en los suyos.

-Una sensación… de habértelo dicho antes, de haber mencionado sobre tus ojos… No… no me hagas…

-Si lo has dicho una vez -Daniel abrió sus ojos, dejando sus pupilas casi dilatadas- Me has mencionado que mis ojos son negros y que no se ven muchos de ese color.

-¿En serio? ¡Wow! He sentido que te lo había dicho antes… y… espero no ser una molestia por repetirte las cosas.

-Nunca fuiste una molestia.

Al decir eso, el silencio los envolvió pero no era un silencio sepulcral, mucho menos incómodo, solo un silencio en donde ambas miradas sentían conectarse, entrelazarse para luego provocar que sus ojos brillaran y se sintieran de lo más ridículos al hacerlo.

Daniel sintió un vuelco en el estómago al adentrarse en esos ojos tan puros, llenos de inocencia, ahora más que nunca se hallaba totalmente confundido. Ya no sabía cuál era la verdad y si… ¿la encontraba con ella? ¿Si ella había sido siempre el amor de su vida? Que cobarde sería de su parte distanciarse de Emily por el solo hecho de no sentir lo mismo que antes pero… ¿ahora era consciente que no sentía lo mismo?

-Iba a confesarte algo -dijo por fin cuando su cerebro ya amenazaba con estallar. Emily prestó más atención un poco nerviosa al escucharlo- Emily… mira, entre nosotros ya nada es lo mismo… creo que ni yo lo soy. Intentaré decirte esto, sin hacerte daño… Yo… si te amé antes, ya no lo hago, tú me entiendes porque siento que no te conozco. Es cierto, me olvidé de todo cuando te conocí, pero estoy dispuesto a reparar todo este daño que sientes, quiero conocerte, empezar de cero. Estoy dispuesto a conocerte, no veo ningún problema en ello, ya que si me enamoré de ti antes, creo que ahora también será sencillo hacerlo, de modo que creo que sigues siendo la misma persona hermosa que muestras en este instante, esa persona que no hace falta conocerla demasiado que su ángel se muestra desde el momento en que te miro, no se me hará ningún problema.

Era novedad que no le había caído bien que ya no la amara, pero lo entendía, no la recordaba, no recordaba a esa Emily de quien se enamoró, dolía pero Daniel no tenía la culpa, era esa maldita amnesia y de quien se atrevió a drogarlo. Ella sonrió al notar su sinceridad, ahora entendía porque sentía la necesidad de distanciarse de él. Era su propia enfermedad, era el miedo a que él ya no quisiera conocerla, que el nuevo Daniel ya no se fijara más en ella, que ese nuevo Daniel se fijara nuevamente en Linda, como lo hizo en el pasado antes de sufrir por ella. Tenía temor al simple hecho de que el pasado se repitiera.

Ya no era así, Daniel tenía propósito e interés en ella, la había hecho ruborizar al decirles tantas cosas bonitas, su amor por él crecía cada vez que sus ojos azules la miraban y su boca se abría para hablarle. Era algo tan simple, pero para ella todo se había vuelto tan enorme, tan importante era su existir.

-Oye ¿estás de acuerdo en lo que te…-Daniel no había terminado de formular esa pregunta, cuando en un arrebato de locura Emily lo había tomado de la cara para ser ella quien esta vez le robaría un beso. Sus labios se hundieron en fuego, Emily no sabía en donde había quedado sus fuerzas, de hecho no tenía fuerza de voluntad- Espera… -pudo decir cuando sus labios se despegaron para poder tomar una bocanada de aire, el muchacho la apartó un momento para mirarla- Besas bien.

Ambos rieron ante aquello, Daniel la contuvo de la cintura y la abrazó, ella sólo correspondió ese afecto, sus brazos la apretaban de la forma más suave y cariñosa que ya podía sentir que se dejaba amar…

Gracias por los comentarios, de verdad son mi musa a la hora de escribir! las amo demasiado amigasas!!! bueno, este capitulo fue hecho con el propósito de dejarlas con la boca abierta, espero que lo haya logrado jeje mañana festejo mi cumple! 17 años por si les da curiosidad jaja xD bueno, es todo... nos leemos prontoo =)

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