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Historia 51688 — capítulo 36
Los brazos de Daniel la soltaron con suavidad, produciéndole un leve escalofríos, el muchacho la miró con interés al estar centímetros distanciado de ella.
-Mejor iré a vestirme, no quiero que te tientes a…
-¿Perdón? ¿Qué fue…
-Solo bromeaba -intervino rápidamente.
-¿Crees que me tentaré y seré capaz ahora de violarte?
-No… yo…
¡Qué frontal! pensó el muchacho. Eso le gustaba, Emily no dejaba de hablar ni le daba lugar para explicación.
-Tú también me robaste un beso antes, no creas que por eso soy una pervertida, porque entonces te insultarías a ti también… Ah no, de hecho me robaste dos, no estamos igualados entonces.
-Entonces… ¿me besarás…de nuevo…?
-¿Suenas… asustado? ¿O eso es lo que quieres?-lo desafió ella. Daniel dejó escapar una risotada seca, se cruzó de brazos y se dedicó a sacarle una radiografía con los ojos- ¿Qué… miras?
-Pues nada -contestó el, suspirando- Creo que esta conversación no tiene sentido si no me besas de una vez, así por fin estaremos a mano ¿no crees?
-No te besaré.
Daniel se quedó perplejo observando sus ojos negros, Emily confiaba en que su fuerza de voluntad continuara vigente y al notar la perseverancia de la mirada de él hacia la suya hizo una mueca de preocupación.
-¿Qué tienes?-inquirió Emily cuando concluyó que el chico quería decirle algo.
-Quería pedirte disculpas, créeme que quise decírtelo -Ella frunció el ceño. ¡Dios! Dan era el rey de los secretos- Cuando nos besamos en el hospital, pues… por primera vez recordé… cosas.
Y estaba al tanto de eso por Mark, pero igual le sorprendió oírlo de la boca de Dan.
-Si no quieres decirme pues…
-No, sólo que todo es bastante confuso, recién también aparecieron fragmentos, imágenes a mi mente, creí que iba a ser peor, que me debilitaría o algo pero parece de lo más insignificante todo esto.
-No te confíes, no es por asustarte pero quizás no recordaste nada relevante, el médico dijo que en algún momento volverá todo o no, si es que tus recuerdos vuelven se te juntará todo y tu cuerpo y mente no podría tomárselo muy bien. Solo debes estar preparado.
-¿Por qué eres tan linda?
-Eh… yo…
Sinceramente eso no se lo esperaba. Daniel disfrutaba de su incomodidad.
-Siempre siendo tan precavida, protegiéndome y aconsejándome. Eres la mujer que nunca me dejó… Y lo que recordé sí que es relevante, te recordé Emily… Que duro fui contigo, al principio ¿no?
-Como una piedra.
Daniel rió acercándose a su cara, Emily desvió la cara y caminó alejándose de él.
-Me alegra que te haya dado éxito mi compañía -dijo, haciéndose la indiferente. Daniel la observaba con el rostro de picardía.
-No quieras cambiar de tema, no te escaparás de mi.
-Eso lo supe desde que te vi.
Qué estúpida ¿no podía ser más sincera? Eso no se le pudo haber escapado. Ahora Daniel sabía que la tenía como loca, comiendo en la palma de su mano. La reacción del muchacho fue la seriedad absoluta, no pudo responder a eso por lo que hizo que al instante se arrepintiera al haber contestado semejante ridiculez. ¿Qué estaría pensando el muchacho en ese momento?
-Me voy a poner ropa más apropiada.
Rayos, evadió el tema y se puso serio ¿Qué significaría eso? Demonios, se estaba volviendo muy obsesiva en el tema.
Daniel recorrió un pasillo sin calzado y semidesnudo. Emily no pudo evitar fijarse en él: su trasero se movía al ritmo de sus pasos, sus piernas con algunos vellos y las pantorrillas marcadas lucían radiantes para sus ojos.
Ella giró sobre sus talones cuando Daniel desapareció, el lugar que pisaba era enorme, el mismo lugar en donde la fiesta se llevó a cabo. Lo diferente era que ya no estaba vacío sino que en el medio una larga mesa ocupaban casi todo el espacio. Emily no llegó a comprender porque una mesa tan larga con tantas sillas si sólo eran dos los que vivían allí.
Una pizarra mediana se alzaba a la izquierda, frente a la mesa, con un marcador negro colocado en el soporte. Una estantería angosta, sostenía diversos cuadros en donde todas las fotos aparecía Mark en compañía de hombres con elegante atuendo que sonreían mientras se abrazaban gentilmente.
Alguien le respiraba cerca del oído, se llevó un sobresalto a verlo a Daniel nuevamente,ya había regresado y Emily se sorprendió la asombrosa rapidez en que un chico se colocaba unos jeans desgastados y una remera roja amortiguando un poco el color de sus labios y mejillas.
-Son los compañeros de trabajo de mi padre -anunció el joven a sus espaldas- y ahora también sus colegas.
-Tu padre es un genio -dijo Emily tomando una de las fotos y acercándola más a su rostro- Es el amo y señor de la empresa de las tecnologías más modernas. Su trabajo es muy exitoso, sus autos, computadoras, teléfonos celulares se venden más que ninguna otra cosa.
-Sí-admitió el muchacho sin alegrarse-
-El trabajo de tu padre es muy exitoso y muy importante ¿comprendes lo que eso significa, Daniel? Es…
-Meses de desaparición dejándome a cargo de todo -intervino quitándole la palabra de la boca. Emily calló mirando la expresión de Daniel. No se alegraba para nada por el exitoso trabajo de su padre, ya que solía dejarlo muchas veces solo.
-Te entiendo, Daniel. Mis padres también trabajan a diario. Pero no los culpo porque lo hacen por mí, y por mantener esta pequeña familia. Soy consciente de eso y lo respeto.
Daniel la observó sin componer gesto alguno, caminó un poco, chequeando todo a su alrededor.
-Este lugar mi padre lo utiliza para sus reuniones, hablan sobre diseñar o renovar nuevos aparatos tecnológicos o algo así -señaló a su esquina en donde yacía la pizarra- Aquí realizan los dibujos de lo que van a llegar a crear, ya sabes vuelcan sus ideas.
-Increíble.
-Cuando mi padre va a Hollywood es porque una idea de algunos de sus colegas ha surgido, lo cual pasa muy a menudo. Es por eso que viaja hasta allí un mes entero para crear aquel nuevo aparato si es que la idea le gustó. Sin embargo la mayoría de las ocasiones vienen aquí, junto con sus amigotes inteligentes y se hospedan en nuestra casa. Esos sujetos nunca me agradaron, siempre se dirigían a mí como un niño.
-Será porque eres muy soñador… o tal vez por ser el hijo único de Mark.
-Ya me creció la barba -afirmó el muchacho con un poco de molestia.
-En eso si tienes razón, parecen demasiados torpes como para no ver lo desarrollado que te encuentras.
-Gracias por tu apoyo -dijo Daniel aunque no parecía muy convencido con la defensa de la chica. Emily dejó escapar una carcajada al percatarse de su expresión.
-¿No me crees, verdad? -preguntó, al notar la postura del chico. Se mostraba serio, como concentrado en algo muy difícil de indagar y de sacar una conclusión.
-No es eso, simplemente algunas cosas que recordé me parecieron un tanto decepcionantes. No son de ti esos recuerdos Emily, no te preocupes. -añadió cuando ella sintió un vuelco frío en el estómago- Aún no comprendo cómo mi madre pudo abandonarme hace un año, tengo entendido que todas las mujeres de mi vida me abandonan pero es mi madre, debería ser la excepción.
-Si sigues incluyéndome, esta vez si te dejaré -dijo la chica con severidad. El muchacho abrió los ojos queriendo disculparse.
-Es cierto, discúlpame es que es la costumbre de…
-Créeme Daniel deja de ser tan paranoico, al parecer deseas que yo te abandone. No sabemos exactamente el por qué de la huida de tu madre, fue cuando estabas metido en las drogas y andaba todo mal en tu casa, pero no quiere decir que no le interesas, suena muy estúpido lo sé, pero algunas personas reaccionan de manera errónea al estar desesperadas y piensan que la mejor manera de actuar es escaparse, piensan que así los problemas desaparecen, pero se equivocan, el problema va acrecentándose y sigue a cada persona a donde vaya. Con su desaparición, dejó a muchos heridos, Dan.
El muchacho parecía luchar por contener las lágrimas porque endurecía el semblante y ceñía la frente, él principalmente, había salido perdiendo ante la huida de su madre. Emily se le acercó para intentar tranquilizarlo, asentó las yemas de sus dedos para contactarlos con su piel, Daniel le sonrió un poco y ella se ruborizó. El joven llevó sus dedos hacia su cuello y de una manera intencional le provocó cosquillas.
-¡Basta! -gritó entre risas mientras Daniel disfrutaba de su sufrimiento- ¡Mira lo que provocas! Me hace calor -agregó en cuanto el muchacho dejó de molestarla, ella estaba colorada, odiaba que le hicieron cosquillas, la desesperaba.
-¿Te provoco calor? Emily creo que en realidad quieres otra cosa de mí… -mencionó, sin quitar esa mirada de picardía. Daniel recibió un puñetazo en el hombro que la verdad le dolió- Es solo una broma, no creo que sólo quieras practicar sexo conmigo.
-Está bien, esto se pone incomodo.
-¿Si quieres?
-Eh Daniel…no he dicho eso…Para con esto, por favor -añadió al ver su estúpida cara.
El muchacho lanzó otra vez una carcajada probando su paciencia.
-Otra broma.
Daniel sin previo aviso se le lanzo encima rodeándole la cintura, la tomó tan por sorpresa que provocó que sus piernas se doblaran y cayera al piso con él.
-¡Daniel! ¿Qué demonios…? ¡Estas demente!-exclamó la chica, ya estando ambos en el suelo y escuchar su risa como respuesta. Las carcajadas del muchacho era tan contagiosa que ella también comenzó a reír, al principio con una carcajada algo forzada pero luego terminó con un cosquilleo doloroso en el estómago. Parecían niños jugueteando y haciendo travesuras a escondidas.
-Quería abrazarte, pero creo que eres muy débil o yo soy demasiado torpe-explicó Daniel cuando acabó sin aire. Se puso de pie ayudándose un poco con las paredes, mientras que ya estando arriba mostró su gentileza, tendiéndole una mano para levantar a Emily.
-Gracias. Jamás en mi vida reí tanto, me hiciste tentar -manifestó lanzando un suspiro. Dio una miradita veloz a su reloj de pulsera cuando su muñeca derecha fue atrapada con brutalidad. Daniel había pillado su brazo para observar la pulsera que él mismo le había obsequiado para acercarla a su rostro mientras abría los ojos dejándolos casi dilatados.
-Esta pulsera… se parece mucho a… -levantó la mirada como buscando explicación en sus ojos- ¿Qué? ¿Qué haces con ella? Pero… no puede ser, ella solo me lo obsequió a mí, y yo debía dársela a…- Emily agachó la mirada, su estado era tranquilo, quizá por eso Daniel supo la respuesta aunque solo se escuchara silencio- Oh, lo siento, ahora entiendo. No puedo creerlo ¿eres… tu? Creí que nunca encontraría a esa persona… tu sabes.
-Pues ya no lo soy. No recordaste cuando me la diste así que…
-Ey, prometí conocerte, de a poco voy entendiendo porque me enamoré de ti, quiero estar seguro completamente, quiero llegar a ese día en que te obsequié esa pulsera tan importante. Necesito tiempo.
Un capitulo largo, espero que les guste, he visto que casi nadie actualiza los fics... y estoy muy ansiosa! jaja igual yo, hace mucho que no actualizaba por eso un cap algo extenso, opinen!!