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Historia 51688 — capítulo 39
No esperó respuesta ni tenía intención de hacerlo, Emily se llevó la tira de pastillas y se echó a correr, sintió a Linda hacer el esfuerzo por perseguirla pero ésta cayó vencida nuevamente cercana al inodoro chillando que regresara.
Realmente no tenía conocimiento de lo que estaba haciendo pero su instinto le decía que debía averiguar todo sobre aquel fármaco que extrañamente por lo que leyó, parecía tener un profundo acercamiento con los síntomas de Daniel, la noche de su cumpleaños en donde cayó descompuesto.
No le dió importancia a nadie que la observaba con la rápida velocidad en la que andaba, se palpó los vaqueros en busca de su teléfono celular, lo contuvo entre sus manos y marcó los números de su médico de cabecera: Arthur. Se detuvo protegiéndose entre dos muros, uno de ellos que daba hacia un salón vacío, y habló con la voz algo entrecortada.
-Arthur, necesito verlo con urgencia.
Al día siguiente decidió levantarse para ir hacia el consultorio del médico, llevó el fármaco y aguardó impaciente para que la atendieran.
El hombre analizó minuciosamente las pastillas pero en cuestión de segundos llevó a Emily del brazo hacia el hospital. En el camino la chica le confirmó todas sus dudas, y cuando menos lo esperaban el nombre Daniel apareció en la conversación, el doctor le concedió todo lo que estuviera en sus manos, toda la ayuda necesaria para reparar su deuda.
-En serio, sé que yo soy de confianza para ti Emily, sé que aquel día en que me llamaste desesperada a mi celular cuando al chico le dieron convulsiones y no atendí te decepcionó de mi parte que…
-No es así, yo comprendí que es un hombre muy ocupado y tiene sus obligaciones como muchos adultos, es más no debí llamarlo a usted no sé, lo hice en un arrebato de exaltación.
-Igual, quizá al no ver a tus padres optaste por mí, no sería la única vez, básicamente ya soy un pariente más- Arthur sonrió mirando al cielo, con el rostro nostálgico permanente en su mirada- Como aquella vez que te cortaste un dedo intentando cocinar y sorprender a tus padres que llegaban del trabajo, y me llamaste para ir a tu rescate ¿recuerdas? ¡Te envolví ese dedo con una gaza para que no sangrara y me quedé a ayudarte con tu sorpresa!
Emily no pudo evitar reír al acordarse de aquellos tiempos, apenas tenía 10 años cuando recibió su primera cortada por meterse en cosas de adultos. Arthur no era un pariente más, era ese padre que había deseado tener, repleto de responsabilidades como médico pero sin embargo siempre disponible para ella y hasta de su familia. Admiraba a ese hombre.
-Sí, en esa ocasión mi madre tenía el mismo horario en su trabajo, ahora al menos al volver a casa la encuentro con el almuerzo preparado, es un momento único, no puedo pedir más.
-Tu humildad es extraordinaria. Sé que mucha gente te falló y te ha dejado en soledad, por eso mismo te pido disculpas si te dejé pasar por la misma situación otra vez, viniendo de mí que intento brindarte mi ayuda desde que eras pequeña- Él la contempló con arrepentimiento. Emily se percató al instante de que tenía algo más para decir, lo conocía demasiado.
-¿Qué pasa?-inquirió. Arthur agachó la mirada preguntándose si se tomaría bien lo que quería compartir.
-Me parece que ya no eres la niña que me necesita constantemente y a la cual también necesito. Si me permites creo que me reemplazó ese jovencito Daniel.
Emily lanzó una estruendosa carcajada sonrojándose con ligereza.
-¿Por qué lo dice?-preguntó sin dejar de sonreír.
-No soy ningún especialista en esto, pero creo que te hace bien estar con él. Me refiero a que, tienen demasiado cosas en común, tantas que parecieron vivir la misma vida, y eso provoca una intensa conexión en ambos. No quiero remontarme en el pasado que duele pero los dos tuvieron alguna relación con la droga…
-Arthur…
-Lo sé, sé que tú no eres de tocar el tema pero es que con el muchacho llevan vidas similares aunque no lo creas. Tal vez por eso no pueden vivir separados… -agregó con una mirada burlista.
-Esto ya no me gusta…
-Solo bromeo, sólo piénsatelo, en la vida todo ocurre por algo, y el brazalete también te lo obsequió porque…
-Ya llegamos -intervino ella, intentando que Arthur cambiara de tema, se ponía como su madre, demasiado pesado, a veces creía mejor opción no contarle nada a nadie.
Otra vez la triste instalación del hospital se alzaba ante ellos, igual de aburrida que siempre. Cuando ya se animaron a entrar, Arthur tenía planeado una idea para afirmar la culpabilidad de esas pastillas con respecto a lo acontecido con Daniel en su cumpleaños.
Esperaron y esperaron casi inconscientes del tiempo que trascurría sin problema, hasta que finalmente el doctor Brander caminaba hacia ellos con rostro curioso. Sin preámbulos, Arthur le pidió las evaluaciones del estado de Daniel la noche que lo internaron, el hombre accedió solo porque eran colegas de años aunque uno trabajaba en una institución pública y el otro en una privada, no parecía haber diferencias de ningún lado.
Los exámenes llegaron por fin, todo era muy concreto, la sangre de Daniel contenía un importante cantidad de Rivotril que debían ser quitados de allí lo antes posible por su acción depresiva que irían dañando fácilmente el sistema nervioso central y por la cantidad grotesca en que le suministraron llevaría al adormecimiento hasta el punto extremo de no despertar más: la muerte.
Toda aquella información recibida había sido difícil de procesar, en realidad se convirtió en algo muy decisivo, algo que debía resolverse, aquello se había transformado en un crimen y Emily era la investigadora privada.
-Aún no llego a comprender. -dijo la chica ante el silencio- Yo leí que decía anticonvulsivantes, si es así ¿por qué a Daniel le agarraron convulsiones?
-Este fármaco es para la gente que lo necesita, Daniel no lo necesitaba y por eso le provocó esto, es la manera en que el organismo se protege -contestó Arthur.
-Además -intervino el otro, con rostro poco amigable- recuerda que Daniel tuvo ese ataque luego que le hicieron el lavaje de estómago, no estaba del todo sano, le quedó secuelas es decir la amnesia que lleva consigo todavía y por la movilización, por irresponsabilidad de su padre,creo que no le hizo nada bien. Justamente las convulsiones se generan debido a cambios en el comportamiento que ocurren después de un episodio de actividad eléctrica anormal en el cerebroy déjame decirte que el paciente tuvo ese episodio.
-Yo estoy sorprendido que haya salido de todo esto vivo. Las convulsiones no son nada agradables pero es preferible eso que nunca más despertar.
-Sí y además que todos ustedes hicieron un trabajo estupendo con él -añadió Emily, en modo de agradecimiento hacia todos los especialistas en el hospital.
Todos en el colegio estaban bien informados sobre el tema Daniel, que fue drogado, que tenía amnesia y aún no se encontraba completamente recuperado. No había dificultades con él en el colegio desde que se reincorporó, hasta Jimmy su mayor rival no lo molestaba, más bien lo ignoraba notablemente. Mark la había llamado hace unas semanas para confiarle que desde lo ocurrido en la fiesta había impuesto a varios investigadores privados para solucionar aquel tema pero que lo había hecho con sigilo para no alzar la voz y que por su fama evitaran no entrometerse en su vida personal ni mucho menos en la de su hijo. Ninguno había hallado nada relevante en la mansión, alguna pista, huella ni el vaso en donde fue suministrada la droga. Lo último fue descartado en averiguar ya que habían millones de vasos de plásticos y José, el empleado de la mansión, al día siguiente dejó todo impecable por lo que toda la basura había desaparecido en un abrir y cerrar de ojos.
-Emily ya deja de carcomerte el cerebro pensando en eso, come un poco, anda.
Natalie le señalaba su bandeja con propósito de convidarle pero sus amigos sabíana la perfección que ella almorzaba en casa con su madre y no debía cargarse mucho el estómago hasta ese entonces.
-No, gracias.
-A ver -comenzó Justin percatándose de su estado ensimismado y preocupado- dices que esas pastillas estaban en su bolso…
-Exacto, y no creo que Linda las consuma, ya no lo sé, es todo tan confuso.
-Creo que hay mucha coincidencia en que justo Daniel tuviera aquel fármaco en su organismo -aseveró Katie.
-Es que no creo que sea coincidencia… -continuó Natalie. Los cuatro se observaron con miradas cómplices.
-Pero no hay pruebas ni nada para atraparla, fueron llevadas al basurero, hasta ahora sólo es una sospechosa. Y les diré algo, nadie se puso a trabajar antes porque no veían un crimen lo que le pasó a Daniel, algunos decían que él mismo se había drogado…
-Eso aún no lo sabemos -saltó Katie. Justin y Natalie la miraron advirtiendole pero Emily mantenía la seriedad en su rostro, el silencio se prolongó y ella no tuvo más que fulminarla con la mirada.
El brillo de un cabello platinado se veía de lejos, el sol lo iluminaba más de lo habitual, Tom se abría paso hacia ellos con la frente arrugada al recibir rayos potentes en su cara. Emily se puso de pie, para que Tom se haya movido hacia esa dirección, tenía que ser importante, él no era de mantener una conversación con ella y mucho menos luego de su charla incómoda en el hospital.
Okey, cada vez menos para terminar con esta novela, como verán el capítulo es relevante y asi a partir de ahora se irán aclarando sus dudas, disfrutenla mientras dure jaja :D gracias por sus hermosos y halagadores comentarios, igual a aquellas amigas que leen pero no tienen cuenta en PF, como ser mavi,ary,diana. las quiero a todas!
Solo basta en saber si les gustó el capitulo, o si tienen alguna duda o sugerencia! gracias :D