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Historia 51692 — capítulo 1
Después de la Batalla de Hogwarts, regresaron a la casa de los Weasley. Estaban cansados, y la señora Weasley sollozaba suavemente sobre el hombro de su esposo. Lo mismo ocurría con Ron y Hermione.
Harry miraba fijamente al infinito, más allá de sus gafas, y Ginny deseó acercarse a consolarlo, como hacía Hermione con su hermano, pero su madre la envió a preparar algo de comer.
Estaba calentando leche cuando Hermione y Ron entraron. Hermione la abrazó y con voz temblorosa dijo:
- Voy a Australia a buscar a mis padres.
- Voy contigo.
- Ron, deberías quedarte con....
- Déjale que vaya, Hermione. Te puede ayudar mucho, además, merecéis estar juntos. Yo me quedaré aquí para lo que haga falta. Si me necesitáis, avisadme.
Hermione se acercó y la abrazó, diciéndole al oído:
- Muchas gracias, Ginny. Eres la persona más generosa que conozco.
Ron se le acercó también y le dió un gran abrazo:
- Cuida de mamá y de papá, y sobre todo, de George. Pronto nos veremos.
Dicho esto, se marcharon.
Ginny terminó de preparar las cosas, con la mente en blanco. Cuando llegó a la puerta del salón se quedó parada, y casi se le cae la bandeja. George saltón y le cogió la bandeja de las manos, mientras Percy la conducía a un sofá.
- ¿Dónde están?
- Hija, Ron y Harry se han ido con Hermione a buscar a sus padres. ¿No te lo habían dicho?
Ginny se pasó el resto del verano ocupada, tratando de no pensar. Suponía que Harry necesitaba tiempo, y ella estaba dispuesta a dárselo, porque ambos tenían mucho que pensar y que arreglar en sus vidas.
Por otra parte, Ginny no sabía con quién hablar del tema, ya que sus dos mejores amigas estaban en extremos opuestos del planeta: Hermione con sus padres en Australia, y Luna se había ido con su padre en busca de.... algún ser mitológico.
Mientras tanto Ginny ayudaba a su madre en casa y a George en la tienda, que iba sorprendentemente bien. Éste se iba recuperando poco a poco, aunque había momentos en los que se quedaba callado como si se le hubiera olvidado qué iba a decir.
La idea de que Ginny le ayudara en la tienda había sido de Percy, que consideraba que todos los males se quitaban trabajando. Allí Ginny se enteró de que iban a volver a abrir Hogwarts, y, efectivamente, al poco tiempo le llegó una carta indicando que tenía una plaza si lo deseaba, para acabar su último año allí.
Ginny aceptó, aunque no sabía exactamente con qué compañeros estaría, pero fantaseaba interiormente sobre estar en la misma clase que Ron, Hermione y Harry.
A mitad del verano recibió una carta de Hermione:
"Querida Ginny:
¿Qué tal va todo? Siento no haber escrito antes, pero he estado muy ocupada modificando mentes, cambiando recuerdos.... (Tu hermano y Harry no me han ayudado demasiado con eso, aunque han sido un gran apoyo en otros temas). Bueno, el caso es que ya casi lo he arreglado todo, y en una semana, más o menos, volvemos.
¡Besos!"
Aquel día en la tienda estuvo más activa, con una alegría contagiosa que hizo que todos la miraran moverse de acá para allá cobrando, colocando...., produciendo también que varios chicos la invitaran a salir, aunque los rechazó educadamente.
El resto de la remana pasó rápidamente, y el sábado, cuando bajó a desayunar:
- Ron, deja de comer como un animal - Dijo distraídamente, mientras iba a prepararse unas tostadas - ¡Ron, ya habéis vuelto! - Dijo, tirándose encima de su hermano.
- ¡Vaya! No esperaba una bienvenida tan calurosa - Sonrió el pelirrojo.
- ¿Dónde está Hermione? ¿Y Harry? - Ginny miró a su alrededor, esperando que aparecieran en cualquier momento.
- Hermione está ayudando a sus padres en su casa, en unos días vendrá. Harry se ha ido a casa de Sirius, bueno, a su casa. Dice que va a vivir allí, y quiere arreglarla un poco.
- Oh. Bueno, supongo que pronto los veremos por casa - Dijo Ginny, intentando ocultar su desilusión.
Ya no pudo hablar mucho más con su hermano ese fin de semana, pues sus padres y sus hermanos querían hablar también con él, y, por supuesto, le encantó ser el centro de atención.
El lunes Ron les acompañó a la tienda, aunque se enfadó y se fue a dar una vuelta cuando George le amenazó con echarle si no dejaba de intentar abrir paquetes (Todos tenían una alarma mágica antirrobo, y Ron lo hacía con la secreta esperanza de que se les hubiera olvidado ponerla en alguno).
Por la tarde, Ginny vió entrar en la tienda a Draco Malfoy y a Pansy Parkinson. George la ordenó vigiliarlos, así que se metió entre las estanterías:
- Jo, Draco, no sé cómo me haces esto - Dijo Pansy, agarrándolo de manera posesiva.
- Pansy, ya te lo he dicho. La Directora McGonagall me ha vuelto a admitir en el Colegio para terminarlo, y no pienso perder esta oportunidad de hacer las cosas bien por una vez.
- Con el dinero de tus padres y el de los míos no te hace falta acabar ese estúpido Colegio. Por cierto, vámonos. Aquí no tienen nada que me guste. - Dijo, mirando con asco a las estanterías, y tirando de Draco hasta sacarle de allí.
Aquí tenéis mi nueva historia. Espero que os guste. Calculo que cada 2 semanas, como mucho, subiré un capítulo nuevo.