Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Te quise olvidar · de

Te quise olvidar — capítulo 16

Llegamos al hospital, me sentí tan diminuta, sin Alice no iba poder seguir, no sin ella, lo sabía, creo que todos los sabían. Tanto Emma como yo, seguíamos empapadas, pero eso a mí no me interesaba, ya que el dolor de poder perder a mi madre era más grande.

-Cariño

  • sentí los brazos de mi abueEsme.

En ese momento de nuevo me desarme, solloce de nuevo, las lágrimas parecían no querer dejarme ese día, me abrace con fuerza a ella, necesitaba aferrarme a algo en esos momentos, no podía caer.

-Todo va a estar bien Jalie - me beso la frente - Alice es fuerte.

Me sonrió y acaricio mis mejillas y luego las beso, me abrace de nuevo a ella, esperando que la opresión del pecho saliera. Llore por largo rato, mi corazón necesitaba sacar el dolor y mi madre decía que las lágrimas eran lo que lo curaba.

-Emma

  • al escuchar esa voz, me separe suavemente de mi abuela, y vi que era Embry que abrazaba a su novia - ¿Qué paso? ¿Por qué estás empapada?

Lo tomo del brazo, pero me sonrió, eso me hizo entender, que ella no diría nada, respire profundo tratando que el nudo desapareciera, me seque el rastro de lágrimas y le sonreí suevamente a esa mujer que era como una segunda madre para mí.

-Jalie

  • su voz sonó a reproche, baje mi mirada y observe mis calcetas llenas de lodo
  • espera aquí, iré a ver si alguna de tus primas trae aunque sea unos zapatos.

Asentí levemente, ya que mi voz se había quedado atorada en algún lado de mi garganta, me deje caer en uno de los sillones y note que estaba vacía, cerré los ojos esperando poder distraerme en cualquier tontería.

-¿Puedo sentarme? - abrí los ojos y Dorian me sonreía levemente, asentí suavemente - dime Leyna, ¿Crees en los ángeles? - eleve los hombros - pues yo sí creo en ellos - clave mi mirada en él - tal vez no me recuerdes, pero te conozco desde hace mucho tiempo - arrugue la nariz ¿de dónde lo conocía? - tendrás que hacer memoria, pero estoy aquí por ti.

Muy bien, esto comenzaba a preocuparme, él simplemente sonrió y acaricio mi cabello, no me aleje como lo hubiera hecho con cualquier otra persona a la que apenas conozco.

-Sé que estás sufriendo - paso su dedo por mi frente - pero te quiero y mucho - apenas lo conocía, para que sintiera algo por él - siempre me prohibieron sentir esto por alguien, pero es imposible no quererte - tomo mi mano - esto es complicado para mí, porque no deseo que nada te pase.

Se quedo callado, y mi voz seguía sin querer salir, mi garganta quemaba y mis ojos ardían.

-Sé que estás cansada - susurro - pero debo preguntarte algo ¿Qué darías porque tu madre regresará?

-Lo que sea - conteste con la voz ronca.

-¿Es tú respuesta? - asentí suavemente - ven, recuéstate - tomo mi cabeza y la coloco en su regazo - duerme, cuando despiertes todo estará bien.

Cerré los ojos, me sentí tan tranquila en ese momento, todo el sufrimiento se fue, me sentía en paz, poco a poco el cansancio me venció.

[……………………………………………………………………………...]

En ese momento me encontraba aterrado, no podía perder al amor de mi vida así, sabía que Leyna estaba peor que yo, era su madre la que estaba en el quirófano, ¿cómo consolarla? Nunca había sido bueno para ello.

Había perdido la cuenta de las veces que había pasado por el quirófano, esperando que el foquito cambiara a verde, observe el reloj y eran casi las nueve, llevaban de cirugía casi seis horas, sabía que era larga y debía tener paciencia, pero no es lo mismo decirlo a vivirlo.

Observe como Aro que era amigo de mi padre, y además era uno de los mejores internistas del estado caminaba deprisa hacia una habitación, pero en cuanto me vio se detuvo.

-¿Cómo está Leyna? - me pregunto.

-¿Leyna?

  • arrugue la nariz.

-Pensé que tu padre te habría dicho - repuso roncamente.

-¿Decirme qué?

-Que Leyna tiene fiebre alta y está inconsciente - fue su simple respuesta.

No podía ser que ahora mi hija también estuviera mal, con una mirada le dije que quería saber donde estaba, así que camino delante de mí, subimos al elevador, presiono el piso cinco, bajamos sin decir una palabra, observaba que Aro leía el historial.

Caminamos por el pasillo, jamás en mi vida había sentido tan largo llegar a una habitación, Aro se detuvo frente a la habitación 523 en ese momento mi corazón dio un vuelco.

Abrió la puerta tan lentamente, que sentía mis manos picar, por hacerlo a un lado y abrirla yo, aunque tal vez estaba exagerando, cuando la puerta por fin se abrió, dentro estaba mi padre y Eleazar que había sido el médico pediatra que siempre había atendido a Leyna.

-¿Qué tiene? - pregunte con la voz temblorosa.

-Parece ser que una neumonía - contesto Eleazar - y bueno sabemos que sus pulmones, no son muy fuertes, y ahora con esto de Alice, su sistema inmune esta por los suelos.

Fije mi vista en la cama, jamás me pareció tan frágil como ahora, estaba pálida y en su mano derecha estaba el suero, me recordaba a su niñez, ni siquiera en ese momento que tenía tres años, me pareció tan indefensa como ahora.

-Pues sí - comento Aro - es neumonía - le entrego el historial a Eleazar - es lógico, si se estuvo mojando además de la infección que ya tenía, se le complico.

-Hay que esperar que el medicamento le haga efecto - comento Eleazar.

-¿Puedo quedarme con ella?

Ambos asintieron y salieron de la habitación, camine hacia ella despacio, esperando que abriera los ojos y me sonriera como siempre, en cuanto llegue a la cama noté que no hubo cambio, tome su mano que estaba helada, me incline y bese su frente, esa estaba demasiado caliente.

-Ella va a estar bien - repuso mi padre, aunque en su voz pude notar un leve tono de angustia.

-Lo sé - susurre - no me puede quitar a las dos mujeres más importantes de mi vida en un día.

-Alice también saldrá bien - dijo roncamente - no va a dejar a su hija, es lo que más ama y no se va ir, sabiendo que ella la necesita.

No conteste, debía creer en ello, mi esperanza no debía morir, pero ahora mi esperanza, estaba recostada en una cama, con suero y una mascarilla de oxígeno, y en el monitor viendo cómo iba su corazón.

Pero aun así debía seguir, y mi corazón me pedía a gritos que creyera aquello, que Alice iba a estar bien, y me iba a ayudar a superar esto, eso necesitaba, más que nunca eso pedía, que ella despertará y que mi hija se pusiera bien.

[……………………………………………………………………...]

Abrí los ojos y me encontré en un parque, pero no era cualquiera, era en donde mi madre me llevaba cuando tenía cinco años, ¿Qué diablos hacía ahí? Mire todo el parque en busca de alguien, y fue cuando lo vi Dorian sentado en una banca no muy lejos de mí.

Camine lentamente hacía él, tal vez él pueda decirme que hacía ahí, en cuanto llegue a la banca, con su mirada me pidió que me sentará y eso hice, estaba por hablar cuando su voz me hizo callar.

-¿Recuerdas el parque? - asentí, sin entender.

-Mi madre me traía cuando era niña - susurre - ¿pero qué hago aquí?

-Te gusta estar aquí - respondió suavemente - pero estábamos hablando de algo muy importante, tu madre va a despertar, pero necesito algo a cambio.

-¿Cómo que necesitas algo? - lo mire confundida.

-Aun no recuerdas quien soy - eso no pareció una pregunta, más bien era una afirmación - bueno no te culpo, eras muy pequeña, pero creo que pronto sabrás quien soy.

En verdad me estaba confundiendo, pero no dije nada, espere a que continuará.

-Todo va a estar bien, - tomo mi mano - vas a pasar por momentos dolorosos, pero la persona que está aquí - me señalo el corazón - te dará la fuerza y estará para ti, siempre, porque eres su todo.

-¿Quién?

  • él sonrió levemente.

-Te darás cuenta con el tiempo - su mano apretó la mía - haré todo lo posible, porque todo te sonreía, pero no creo poder hacerlo siempre.

-¿Quién eres? - pregunte en voz baja.

-Dorian

  • respondió con simpleza.

-No me refiero a eso - comente.

No hubo respuesta, simplemente me beso la frente y se levanto de la banca, estaba por hacer lo mismo.

-Leyna

  • el parque desapareció y todo quedo negro, pero de repente una luz me cegó - Leyna.

Mis ojos poco a poco se acostumbraron a la luz, me desoriente un poco, pero segundos después noté que estaba en una habitación que si no mal recordaba era el hospital, el dorso de mi mano ardía un poco, y note que era porque el suero me entraba por ahí.

-Leyna

  • gire mi vista y Nessie estaba frente a mí, su rostro no me auguraba nada bueno.

-¿Qué pasa? - mi voz sonó pastosa.

-Eres mi prima - vaya que gran revelación, pensé con sarcasmo - y sabes que me gusta Jacob desde que tenía nueve años - la observe sin entender - y él me dejo por ti.

-No - mi garganta dolió - sabes que no fue así, solo que a Jake no le gusta que controlen su vida y últimamente eso estabas haciendo, fue por eso, no por mí.

-Cuando vas a abrir los ojos - ¿de qué rayos hablaba? - Jake está enamorado de ti, siempre lo ha estado, es por eso que Nahuel odia que este a tu lado, y también por lo que ha terminado con sus otras novias.

Eso debía ser una mentira, pero no pude decir nada, porque me dio un ataque de tos, me estaba costando respirar y Renesmee simplemente se quedo parada sin saber qué hacer, mi abuelo entro y me hizo recostarme con una maquinita aspiro las flemas y fue cuando por fin pude volver a respirar.

-¿Estás bien? - asentí levemente - bueno solo vine a informarte que Alice despertó.

-Quiero verla - me costó un poco de trabajo hablar.

-Acabas de salir de una neumonía - repuso mi abuelo - debes estar en cama.

-Es mi mamá - susurre - además llevo dos meses sin verla.

Me observo, tratando de negarse, pero le hice los ojos de cachorro con los cuales jamás me negaba nada, suspiro y esa fue la respuesta de afirmación de que si me iba dejar verla.

Si ya se, fue el titulo as original que se me pudo haber ocurrido ¬¬ pero espero ke les guste ^^

Capitulo dedicado a:

erika_cullen

sole-cullen

rosalice cullen

bitha_granger

swanand cullen

ana ptter