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Te quise olvidar — capítulo 26

Llegue al aeropuerto antes de tiempo, pero en verdad estaba ansiosa por verlo, sentía mi corazón latir con fuerza, esperando su llegada, sabía que hoy lo vería después de dos largos meses de ausencia, mis manos temblaban, al igual que mis piernas.

-Tranquila - repuso Dorian - no me imagino su rostro al verte.

-¿Cambie? - pregunte elevando una ceja.

-Has bajado dos tallas y créeme que se te ven demasiado - respondió - es por eso, que me sorprende que Alice, aun no se haya dado cuenta de tu estado de salud.

-Suelo usar enormes chamarras - eleve los hombros - pero creo que debo buscar una excusa, para la falta de peso.

-La depresión es una buena excusa - comento posando su mano en mi hombro - pero con tu madre, aun no sé que excusa dar, aunque sería conveniente que le dijeras de tu enfermedad.

-No quiero que se centren en mí, - replique - por fin están juntos, no quiero que por preocuparse por mí, dejen su amor a un lado.

-Eres su hija - me reprocho - tienen el derecho a saber que no estás bien.

-Pero estoy bien - lo contradije.

-No quiero que te vayas sin despedirte - susurro.

-¡¿Qué?! - clave mis ojos en los suyos.

-Nada - me sonrió - solo dije que no quiero que pases por esto tu sola.

-No lo haré - creo que debía ir para mi audición - mi abuelo estará conmigo.

No hubo respuesta, por eso dirigí mi vista hacia la puerta donde él tendría que salir, en ese momento sentí que todo se movía, gracias al cielo estaba cerca de una silla, me sostuve del respaldo y me senté, esperando que el mareo pasará.

-Leyna - la angustia de Dorian me hizo abrir los ojos.

-¿Se encuentra bien? - en ese momento noté que estaba rodeada por varias personas.

-Sí - susurre.

-Creo que es mejor llevarla al hospital - comento una voz que no pude reconocer, entre todas las personas que me veían.

-Denle espacio - repuso otra voz - necesita respirar.

-Estoy bien - dije con la voz un poco más fuerte y firme.

-Yo me hago cargo - comento una señora de cabello rubio y sus ojos miel se clavaron en mí - ¿Vienes con alguien, querida?

-Espero un amigo - respondí suavemente.

-Lizzie - llamo la mujer - dame la botella de agua.

En ese momento note una chica de cabello negro que le llegaba a los hombros totalmente lacio, caminaba hacia la mujer que supuse sería su madre.

-Toma, querida - repuso la mujer, entregándome la botella.

-Gracias - sonreí levemente antes de llevarme la botella a los labios.

-Casi me matas del susto - me reprocho ¿los ángeles podían morir? - bueno no, pero me asustaste demasiado.

-Lo siento - me disculpe cuando deje de beber.

-No te preocupes - la mujer me sonrió - además estábamos aquí.

Olvidaba que nadie veía a Dorian, solo yo, simplemente asentí, esperando que pasará un poco el temblor de mis piernas, bueno de todo mi cuerpo, en ese momento note más de la chica, debía tener mi edad, los ojos miel de su madre, y era bastante bonita.

-Soy Grace - repuso la mujer con una media sonrisa - y ella es mi hija Elizabeth.

-Leyna - conteste dando otro sorbo al agua.

En ese momento se hizo el silencio, suspire y observe la pantalla en donde indicaban los vuelos, el de Jake ya había llegado, según eso, esperaba que saliera pronto, pero pasaron casi quince minutos, de hecho todos los pasajeros ya habían salido, pero no había rastro de él.

-¿En qué vuelo venía tu amigo, querida? - pregunto la mujer.

-En el de California de las cinco - respondí, sintiendo un nudo en la garganta.

-¿Estás segura? - pregunto la chica.

-Sí - anoche me lo había confirmado.

De nuevo se hizo el silencio, ¿Por qué diablos no aparecía? Sentí a Dorian sentarse a mi lado, pero no había rastro de Jacob, no podía dejarme plantada, no era de ese tipo de personas no lo era, las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos, no podía dejarme aquí.

Me habría dicho que no vendría, pero entonces ¿Por qué no estaba aquí? Saque el móvil con cierta desesperación, marque su celular, esperando que contestara y me dijera que estaba detrás de mí, simplemente disfrutando de mi reacción, la llamada entro, pero no contesto.

Me mordí el labio para callar el sollozo que quería salir, no podía desarmarme frente a personas desconocidas, aunque la chica me observo con cierta lastima, odiaba ese tipo de mirada, me levante como pude.

-Es mejor irme - dije secamente - gracias por todo.

Sin más salí de su vista, en cuanto estuve fuera del aeropuerto, de nuevo llovía, aunque como dije en Forks eso no era nuevo, pero las gotas de agua, se confundían con mis lágrimas, fue por eso que no me intereso, que la lluvia me mojara, de hecho en ese momento no me interesaba, nada podía importarme.

Solo que él no había venido, había sido su juguete, ni siquiera le importo que tal vez esperaba un hijo suyo, cerré los ojos esperando que el dolor dejará de atormentar mi corazón, pero además corría como si con eso mi dolor se fuera. Mi cuerpo choco contra algo o mejor dicho alguien, termine en el suelo por la debilidad de mis piernas.

-Leyna - levante la vista y frente a mí estaba el tal Dorian - ¿Estás bien?

-Suéltame - replique levantándome lo más rápido de lo que fui capaz - no se te ocurra tocarme.

-Solo trataba de ser amable - se defendió.

-Pues no trates - le reproche - recuerda que tienes una orden de que no puedes estar a menos de un kilómetro de distancia de mí.

Sin decir más siguió su camino, era la persona más idiota de esté mundo, siempre creí conocerlo, pero ahora me daba cuenta que Jacob Black era un misterio para mí.

Después de todo Nahuel tenía razón, no sabía elegir, había escogido a la persona que más me había lastimado, grite, deseaba sacar este dolor como fuera eso necesitaba, dejar de sentir la opresión en el pecho, dejar de sentirme dependiente de alguien que no iba a regresar.

-Te voy a olvidar Jacob - asegure - lo voy a hacer, así me cuesta la vida.

-Ley - los brazos de Dorian me cubrieron los hombros - aquí estoy.

Me giré hacia él y lo abrace, en ese momento me pareció tan humano, que no podía creer que solo yo lo viera, su olor, sentí como el hueco en el pecho se hacía más grande, era igual al de Jacob, de hecho me transmitía esa misma paz y tranquilidad que él.

-No - susurre - no quiero que huelas como él.

-No lo puedo evitar - sentí su mano en mi cabello - tengo el aroma y la esencia de Jacob, porque tu alma te pide por él.

-NO - me separe de él y eche a correr de nuevo.

No debía necesitar a Jacob, no debía necesitarlo, pero era como pedirme que dejará de respirar, debía aprender a vivir sin él.

Creo ke en verdad me gusta hacerle la vida miserable a Leyna, y se ke bitha_granger volvera a odiar a Jake, o tal vez alguien más lo haga, pero esperemos ke tenga una buena explicacion de xq no llego. Y ya estamos en la recta final del fic, bueno no tanto así, pero si ya solo faltan como diez capitulos más ^^

Capitulo dedicado a:

bitha_granger

MaRu_Potter

swanand cullen

Zhere StAR De Black

erika_cullen