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Te quise olvidar — capítulo 30

-Me siento horrible - susurre - no puedo creer que esto de las nauseas aumentaran.

-Charlotte te lo advirtió - comento Dorian - además estás más pálida.

-No es necesario que me lo recuerdes - replique - me duele todo el cuerpo.

-Nana - al escuchar su voz, desee estar en casa, no porque no quisiera estar con él - vamos, es tarde y quiero desayunar antes de ir a la escuela.

-No quiero ir - dije en voz baja, ya que hasta el hablar me dolía - estoy cansada.

-Se supone que estos días íbamos a pasar todo el tiempo posible juntos - no había reproche, pero me hizo sentir mal - pero está bien, duerme y en la tarde que regresé pasamos tiempo juntos.

-Muy bien - suspire - en veinte minutos estoy lista.

Supuse sonreía, pero no vi su rostro, me levante de la cama cuando escuche la puerta cerrarse, mis piernas en verdad estaban débiles, con bastante esfuerzo llegue a la maleta, no podía creer que me doliera tanto las piernas, parecía que había corrido un maratón.

Tome lo primero que se asomaba en la maleta y camine hacia el baño, tal vez una ducha me ayudaría con el dolor de los músculos. Me observe en el espejo y esta vez había amanecido más pálida y ojerosa que otras mañanas, en verdad estaba horrible.

¿Dónde diablos estaba Amanda cuando se le necesitaba? Suspire y me desvestí tratando de olvidar el dolor, pero cuando sentí que el agua caía sobre mi piel, estuve a punto de gritar, me mordí el labio para no hacerlo, no imagine que sentir las gotas fuera a hacer tan doloroso.

Después de un martirio de ducha, me seque tratando de apenas rozarme, algo complicado, pero después de unos cinco minutos, por fin me estaba vistiendo, me ardía la piel, así que me la puse tan suavemente como pude, en cuanto termine me cepille el cabello, al menos agradecí que eso no me causara dolor.

En cuanto estuve lista, salí aun con las piernas adoloridas, cuando observe las escaleras, pensé mil formas de bajar, pero cada una sería dolorosa, así que me recargue en el barandal, pero fue un error, porque los brazos también dolían, baje tratando de no tomarle importancia al dolor.

-Vamos Nana - me llamo al pie de la escalera - caminas como anciana.

-No me apresures - le espete - ya voy, es solo que me lastime un tendón de la pierna derecha y me duele al caminar.

-Haberlo dicho antes - en menos de lo que imagine, ya estaba frente a mí.

-Espera - susurre, al saber lo que iba a hacer, pero como siempre no me escucho.

Su agarre fue un tanto brusco, de haber estado bien si me habría dolido, pero no habría sido nada, pero ahora por más que me apreté los dientes para no gritar, si salió un débil gemido.

-¿Te lastime? - la preocupación era evidente en su voz.

-Un poco - le sonreí y bese su mejilla - pero estoy bien.

-¿Segura? - sus ojos se clavaron en los míos.

-¿Alguna vez te he mentido?

-Ya lo haces - me espeto Dorian.

No hay respuesta por parte de él, sé que sabe que le oculto algo, lo sabe mejor que cualquiera, pero también sé que no me obligara a que se lo diga, esperara a que yo sea honesta con él. Es algo raro que conmigo acepte no saber todo, pero con el resto de las personas, siempre le gana la curiosidad.

Sus ojos cafés me hacen sentir en casa, sé que con él no necesito más lo sé, es por eso que no quiero irme, no voy a dejar que la Leucemia me consuma, no voy a dejar de luchar, solo por Jacob y también por mis padres.

-No va a pasar nada - parece que lee mis pensamientos - vamos a estar bien.

-Algún día - susurre - sabrás todo.

-Lo sé - me beso la frente - pero ahora vamos a desayunar.

En cuanto llegamos a la cocina Rebecca sonríe, mientras mi abuelo frunce el ceño, esa es la señal que Jake recibe, para dejarme en el suelo, observo que justo al lado de mi abuelo esta mi desayuno, que consta de un poco de fruta, un licuado que he comenzado a tomar cuatro días atrás sabe horrible, pero es lo más nutritivo que hay, según dice el abuelo.

De hecho trato de decirme que era lo que llevaba, pero después de escuchar nopal, decidí que lo mejor para mí, era mantenerlo oculto, me tomo el licuado sin ni siquiera olerlo, porque si lo hago no me lo tomaré, en cuanto lo termino la fruta ya no entra.

-Está bien - susurro mi abuelo - ve a lavarte los dientes.

Giro a verlo, pidiendo que sea una broma, pero sé que no es así, suspiro antes de levantarme para subir las escaleras y llegar a lavarme los dientes.

-Te bajo tu cepillo - se adelanta Jake - tú camina al baño de visitas.

-Gracias - en verdad mi cuerpo está agradecido por aquello.

Bajo más rápido de lo imaginado, me lave los dientes y después de despedirme del abuelo y prometerle que llegaría a comer, por fin salimos de la casa, es raro ir con él al Colegio, bueno a uno en donde no estoy inscrita, pero me aseguro que nadie me iba a prohibir la entrada.

El camino estuvo lleno de chistes que había olvidado, y en verdad extrañaba, debimos caminar hacia el Instituto, y eso se debía a que quedaba como a cinco cuadras de la casa de Rebecca, las piernas me dolían, pero ya no tanto, supongo que el ejercicio me había ayudado.

En cuanto llegamos, observe que dos chicos, se acercaban a nosotros, saludaron a Jake, supuse serían sus nuevos amigos, uno tenía el cabello negro y ojos azules, mientras el otro era rubio y sus ojos eran grisáceos.

-Ellos son Alec y Demetri, amigos de California - me presento - y ella es Leyna.

-Por fin - el rubio que me presento como Demetri sonreía - no sabes como estaba Jacob, por no saber de ti.

-Más bonita de lo que pensé - Alec me hizo una leve reverencia.

-Gracias, - arrugue un poco la nariz - supongo.

-No le hagas caso - comento Demetri - está un poco dañado, nuestra teoría es que su hermana en el útero le robo el cerebro.

-Son raros - admitió Jake - pero créeme te caerán bien.

Asentí con una media sonrisa, en ese momento llegaron cuatro mujeres y un hombre, a la castaña la recordaba de la noche anterior, todos saludaron a Jake, y enseguida posaron sus miradas en mí.

-Ella es Leyna - tomo mi mano - y ellos son Jane, - me señalo una rubia de ojos azules, que se parecía bastante a Alec - Victoria, - era una chica de cabello rojo y ojos miel - James - que venía de la mano de la pelirroja, era rubio y ojos avellana - Chelsea - era una rubia de ojos verdes - y bueno a Camille ya la conoces.

-Mucho gusto - conteste con una media sonrisa.

-La chica maravillosa - repuso Victoria y se acerco y sin más me abrazo - es bueno conocerte, y más que nos muestres al Jacob sonriente.

-Exacto - concordó James - antes solo sonreía cuando, alguno de estos dos - señalo a Alec y a Demetri - hacían estupideces, aunque es muy común que lo hagan.

-Por fin se te hizo - comento Jane - bueno Leyna, solo debo decirte que después de todo lo que Jake a hablado sobre ti, es casi como si te conociera.

-Creo que Jake no te ha hablado sobre nosotros - repuso Chelsea.

-Bueno llego ayer - se defendió Jake - además no iba a comenzar a llenarla de información, la primera noche.

-¿Te piensas quedar? - Jane me sonrió amablemente - sería increíble que lo hicieras.

-Claro - siguió Chelsea - podríamos mostrarte todo California, ya que en unos días no se conoce.

-Regreso el Lunes - interrumpí a sus comentarios.

-Vaya - suspiro Victoria - en muy poco tiempo, considerando lo que Jacob te extraño.

-Bueno debo regresar con mis padres - me coloque el cabello detrás de la oreja nerviosa.

-Supongo - Camille me miró fríamente.

-¿Si pudieras te vendrías a vivir aquí? - pregunto Demetri.

¿Por qué ahora toda su platica era yo? Supuse que solo trataban de ser amables, y además siempre se debe responder una pregunta y además conocía la respuesta.

-No - dije sinceramente - en Forks está todo lo que necesito, mis amigos, mi familia, Dorian.

-¿Quién es Dorian? - pregunto Camille con demasiado interés.

En ese momento note que mi mente me jugaba malas pasadas, sentí como Jake soltaba mi mano, maldita boca.

-Bien hecho - se supone que debería apoyarme.

Todos esperaban mi respuesta, de hecho yo buscaba una respuesta, pero se escucho el timbre, "salvada por la campana". Caminaron hacia su salón, en ese momento Jake fue el primero en irse, sabía que Dorian siempre estaba conmigo, como ahora, pero lo sentía más cerca en Forks.

Pero ahora que iba a decir como respuesta, que Dorian era mi ángel, creo que todos me verían como loca y tal vez lo estaba por haberlo mencionado, no los seguí, necesitaba despejar mi mente.

Salí de la escuela y comencé a caminar sin un rumbo fijo, sabía que Jake querría una explicación, pero ¿Qué diablos iba a decirle?

-No puede enojarse contigo - trato de reconfortarme.

-¿Tú crees? - la ironía no la pude retener.

-Solo debes buscar una excusa - repuso suavemente.

-¿Qué le voy a decir? - en verdad esto de no estar bien con Jake, no me ayudaba a pensar - ¿Qué del que hablaba era mi ángel?

-No - suspiro - pero algo se nos ocurrirá.

-Olvídalo - solté un largo suspiro - Jacob, debe estar formándose millones de conjeturas, en las cuales tú y yo tenemos algo más que amistad.

Capitulo dedicado a:

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