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Historia 51741 — capítulo 2
-Bueno, ya que estamos todos, proseguiré porrnleer la carta que la profesora McGonnagall nos ha dejado- dijo Hermione, que evidentemente no estaba en un buen estado, y comenzó a leer:
Queridosrnalumnos:
Con esta carta, quiero anunciarles a los nuevos premios anuales; la señorita Hermione Granger, de Gryffindor, y el señor Draco Malfoy, de Slytherin. Les recuerdo a estos dos alumnos que no podrán renunciar a este cargo bajo ninguna excusa. Los mismos compartirán, en el transcurso de todo el año escolar, una torre particular en la que dormirán,estudiarán y, cuando lo deseen, comerán.
También quiero anunciar a los prefectos; en Gryffindor, ocuparán este importante puesto, el señor Ronald Weasley de 7mo curso y la señorita Lavander Brown de 7mo curso; en Slytherin ocuparán el puesto la señorita Pansy Parkinson de 7mo curso y el señor Blaise Zabini de 7m curso. En Hufflepuff, de este puesto se encargarán la señorita Hannah Abbott de 7mo curso y el señor Ernie McMillan también de 7mo curso. En Ravenclaw, los ocupantes de este puesto serán el señor Terry Boot de 7mo curso, y la señorita Padma Patil de 7mo curso. Como podrán notar, todos los prefectos son de último curso, para mayor seguridad.
Estos cargos, como los de los Premios Anuales, son, como ya dije antes, muy importantes, por lo tanto, los asignados no pueden renunciar, y permanecerán en sus respectivas Salas Comunes, con la diferencia de que tendrán una habitación individual.
Los saluda cordialmente:
Minerva McGonnagall
Después de que Hermione concluyera con la carta,todos se fueron del compartimiento excepto ella, que se sentó en una esquina y solo miró por la ventana. El pelirrojo le dijo algo cerca del oído, pero la mirada que le dirigió la castaña, le dio a entender al pelirrojo que se alejara si no quería ser torturado varias horas.
Draco, por alguna razón se quedó en su sitio, esperando a que el compartimiento se vaciara. Ron le echó una última mirada fulminante al rubio platinado y salió para volver con sus amigos y su, ahora, novia.
Hermione estaba tan sumida en su dolor que no se percató de la presencia del Slytherin, hasta que éste se acercó para quedar en frente de ella.
-¿Ahora por qué lloras, Granger?- preguntó Draco, un poco más amable que de costumbre, también mirando hacia afuera.
-No te importa- contestó Hermione secamente, entre sollozos.
-Si no me importara, no te preguntaría- dijo,ahora, mirándola a ella con una mirada interrogativa.
''-¿Pero qué estoy haciendo?- se preguntaba Draco en su fuero interno.- Es que se ve tan indefensa… ¡¡YA BASTA DRACO!!'' En su cabeza tronó aquel pensamiento pero su gesto permanecía calmo.
-Ron está saliendo con Lavander Brown, otra vez- respondió y como si no pudiera evitarlo subió sus rodillas al asiento y se las abrazó, escondiendo el rostro detrás de ellas.-. Adelante, búrlate- agregó entre sollozos, esperando una carcajada por parte de Malfoy.
-No me burlaré- le dijo compasivamente.-. Granger, te propongo un trato, tu no me insultas, yo no te insulto, tu no me maltratas, yo no te maltrato ¿Echo? -preguntó extendiendo una mano. Bueno, a partir de ahora compartirían torre, sería horrible que vivieran juntos y estuvieran discutiendo las veinticuatro horas del día.
-Echo -dijo Hermione débilmente estrechandornla mano del rubio.
En ese momento, él sintió una especie de descarga y después de estrechar la mano de la castaña. no la soltó, lo que provocó que una confundida Hermione levantara la cabeza y le dijera:
-Bueno, ya puedes soltarme.
-Pero no quiero…- susurró, Draco, mirando sus manos extendidas, como en un transe.
-¿Qué?
-Nada, nada...- soltó a duras penas sus manos y salió casi corriendo del compartimiento, dejando sola a Hermione.
¿Qué diablos le había sucedido? Era cierto que Granger estaba mucho más bonita que los años anteriores, pero esa descarga, ese deseo de sentir su piel, no era normal... ''-¡Ya basta, Draco!- se recriminó mentalmente- ¡Concéntrate! ¡Ella es una hija de muggles!'' ''Una hija de muggles MUY bonita...-le dijo una vocecilla en su interior''
-¡Basta!- se recriminó en voz alta golpeándose la cabeza, asustando así, a unas niñas de primero que pasaban a su lado.
En el compartimiento, Hermione, pensaba en lo que había sucedido con Draco Malfoy. Unas cosquillas le habían recorrido la mano en cuanto él se la había estrechado, pero no. No podía permitirse sentir nada por el momento. Ya demasiado sufrimiento estaba pasando por su amor a Ron, no iba a sufrir por una serpiente, eso nunca.