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Historia 51741 — capítulo 3
Después de la cena de bienvenida, Ron no había tenido tiempo de hablar con Hermione la noche anterior, y estaba muy preocupado sentado junto al lago, y de repente la vio. Ella estaba sola sentada lejos de él, pero junto al lago también. No se había dado cuenta de que Ron estaba allí y que la miraba en ese instante, solo miraba el lago y dejaba caer lágrimas de esos hermosos ojos miel.
Ron se puso de pie decidido a ir a hablar con ella, pero cuando estaba a medio camino, vio que Hermione ya no estaba sola. Un rubio platinado de ojos grises se había sentado junto a ella y le hablaba. Ella no lo miraba, solo miraba el agua y le respondía cuando era necesario.
Una punzada de angustia invadió el pecho de Ron… ¿Celos? No, era imposible, él estaba con Lavander… Y hablando de Lavander…
-¡Ro-Ro!- exclamó la rubia abrazando al pelirrojo por detrás.
-Lavander…- dijo Ron al tiempo que se volvía a enfrentar a Lavander y la besaba con ternura en los labios, pensando en Hermione. No sabía porque lo hacía, solo pensaba en ella cada vez que besaba a su novia.
*Mientras tanto, a unos metros de donde estaban Ron y Lavander:
-Míralo, parece muy feliz con esa zorra…- sollozó Hermione.
-Debes dejar de llorar por la comadreja- le decía tranquilo Draco.
Hermione admitía que en eso, el Slytherin tenía razón, no tenía sentido seguir sufriendo por un chico, ya llegarían nuevos amores…
-¿Sabes qué?- preguntó incorporándose- Tienes toda la razón- y, dicho esto, se fue a buscar a Ginny.
El rubio se quedó un tiempo más junto al lago pensando que pensaría hacer la castaña…
Hermione caminaba muy feliz por los pasillos, sonriéndole a todo que la mirara… hasta que chocó con alguien, que quedó deslumbrado por la hermosa criatura con ese brillo tan especial que la hacía única.
-¡Oh! ¡Lo lamento!- se apresuró a decir Hermione.
-No es problema, yo iba distraído-El pobre chico ni siquiera parpadeaba, miraba sorprendido a Hermione.
-¿Cómo te llamas?- preguntó curiosa Hermione. Ella lo había visto antes, era un chico de séptimo de Slytherin, muy atractivo, rubio de unos profundos ojos negros. Era el mejor de los tres cazadores en su equipo de Quidditch.
-Yo… eh… no lo recuerdo…-respondió aun en transe por la belleza de Hermione. Ésta rió y levanto la ceja derecha aun sonriendo, provocando que el chico casi se infarte.-Quise decir… mi nombre es Theodore Nott… pero puedes decirme Theo. Y, ¿Cuál es el tuyo?- preguntó
-Hermione Granger- respondió al instante la castaña mientras le sonreía amistosamente.-. Nos vemos luego, Theo- se despidió con la mano, y siguió caminando en dirección opuesta a Theodore.
-Adiós…- respondió embobado y caminó de espaldas solo para ver como se alejaba ese triste ángel caído del cielo, que decía llamarse Hermione. Theodore no era tonto, se percató de que, aunque ella sonreía, tenía los ojos levemente hinchados y rojizos.
Siguió caminando de espaldas hasta que se chocó con Draco.
-¡Oh! Theo- dijo fríamente Draco.
-Si, si- respondió sin prestar atención a lo que su amigo le decía, él seguía viendo como Hermione se alejaba.
-¡Nott!- Gritó Draco, ya enojado.
El chico salió de su transe y lo miró sorprendido.
-Hola, Draco. ¿Cómo has estado?- preguntó sonriente, como si nada hubiera pasado.
-¿Qué te ha ocurrido? Estás en otro mundo- dijo Draco preocupado.
-¡Oh, hermano! Acabo de ver a la chica mas hermosa de todo Hogwarts, dice que se llama Hermione Granger, es precio…- pero el chico fue interrumpido por Draco.
-Espera, ¿Te gusta Granger?- Le preguntó aun más sorprendido que antes.
El chico asintió muy sonriente. Y entonces cayó en la cuenta…
-¡¿LA CONOCES?!- preguntó emocionado
-Si, si, la conozco, es premio anual comparte la torre conmigo, pero ya baja la voz- exclamó Draco.
-Draco, tienes que presentarnos.
-Ahora no, solo quería decirte que hoy tenemos entrenamiento- Theodore asintió y se marchó a la biblioteca, para terminar un ensayo de Pociones.
*Más tarde en la torre de los Premios Anuales.
Draco entraba a su torre, cuando se percató de que había alguien sentado en uno de los sillones leyendo un grueso libro. La castaña se veía muy feliz, ya no se parecía a la chica que había estado llorando en junto al lago hacía tan solo una hora. La felicidad le sentaba bastante bien.
-Malfoy ¿Por qué me miras tanto?- dijo Hermione sin levantar la mirada del libro.
-Yo… yo no te miraba a ti, yo miraba el título del libro, ''Historia de Hogwarts''. Si, eso...- contestó, un poco sonrojado. Y Hermione suspiro mientras negaba con al cabeza, sin levantar la vista del libro.-. Por lo que escuché, has conocido a Nott, mi amigo- Comentó, sin darle verdadera importancia.
-Oh, es tu amigo- dijo Hermione mirándolo sorprendida.
-Si, lo es. Y uno muy enamoradizo, por cierto- comentó-. Creo que le gustas- insinuó, sentándose en una butaca enfrente de Hermione.
-Él ni siquiera me conoce- respondió Hermione mirando, seria, el suelo.
-Qué ingenua- dijo Draco, con una mueca burlona.-. No necesita conocerte para saber que tienes un buen cuerpo- Después de decir eso se arrepintió, había admitido lo que pensaba de Herms. Para su suerte, Hermione no lo notó, y siguió mirando el suelo, ahora algo sonrojada. Y de repente soltó una risita tonta y miró a Draco. Éste pensó que ella lo había descubierto, pero antes de que pudiera decirle algo, ella dijo:
-Theodore parece un buen chico, me gustaría conocerlo- Y soltó otra risita pícara. A Draco le dio una punzada de… ¿Celos?... No, no podía ser. La miró, ella aún lo miraba con esa sonrisita suya. Draco volvió a bajar la mirada a sus manos. '' -¿Y si me gustara Granger?-pensó '' La miró unos segundos y decidió que estaba demasiado cansado, y que por eso sus sentimientos se mezclaban. Se levantó de la butaca en al que estaba sentado y, sin siquiera saludar, se dirigió a su habitación. Antes de que pudiera cerrar la puerta, Hermione dijo:
-Que descanses bien.
Éste acto, hizo que Draco sonriera. Al caer en la cuenta de lo que hacía, se enfureció consigo mismo, y se golpeó la frente con fuerza. Se tiró en su cama boca abajo e intentó ahuyentar de su mente a Hermione, para tratar de conciliar el sueño. No logró apartar a Hermione de su mente, pero logró conciliar el sueño… este sueño era raro. Solo eran imágenes de Hermione; sonriendo, llorando, con expresión seria… una tras otra, no había nada más. Se despertó de golpe agitado por la sorpresa.
-Oh, por Merlín. La amo… me he enamorado de Hermione Granger, la hija de muggles…- sonrió feliz por haberlo admitido. Ahora solo debía ahuyentar a Theo de la vida de la castaña. Sería fácil. Un par de amenazas, y listo. Theo no era muy valiente…