← Historia 51741 · de
Historia 51741 — capítulo 4
Cuando terminó de vestirse, Draco, bajó a su sala común, que compartía con Hermione, y se dispuso a esperar a la castaña para acompañarla al Gran Salón para que no se topara con Theo, su, ahora, peor enemigo.
En cuanto bajó Draco se apresuró a abrirle la puerta de la Sala Común (lo cual sorprendió mucho a Hermione), y bajaron juntos a desayunar. Pero en el camino, a Hermione le taparon los ojos por detrás, ella se volvió y vio a un muy guapo rubio de ojos intensamente negros, que le sonreía juguetonamente
-¡Hola!- Exclamó Hermione devolviéndole la sonrisa. Mientras tanto, al lado de Hermione, Draco, sintió una punzada de celos, lo cual ya no le sorprendió.
-Si, hola, y adiós- dijo Draco echándole una mirada de odio a Theo. El chico lo miró sorprendido. ''-¿Qué diablos le pasa a Draco?- pensó. ''
-Si, adiós Draco- le respondió Theo, echándolo indirectamente
Draco rodó los ojos y dijo:
-Ve a desayunar, Hermione- ya no la llamaba por su apellido, si no que la llamaba por su nombre-. Tengo que hablar con Nott sobre un ensayo que nos pidieron en DCAO sobre el maleficio Cruciatus.
-¿Un ensayo sobre…? ¡Ah, si! El ensayo…- dijo Theo, entrecerrando los ojos con chistosa malignidad, comprendiendo la indirecta.- Nos vemos Hermione- saludó.
-Adiós…- dijo confusa Hermione caminando hacia el Gran Salón, dejando a los otros dos de pie mirándose con odio mutuamente. Una vez que Hermione estuvo lo suficiente lejos para que ya no pudiera oírlos, Draco dijo con tono amenazador:
-Aléjate de Hermione.
-¿Qué me harás si no lo hago?- le preguntó Theo desafiante.
-Practicaré el tema del ''ensayo'' en ti- amenazó Draco.
-¿Te gusta Hermione?- Le preguntó Theo de repente, como si no fuera obvio.
-Eso no te incumbe, aléjate de ella- y, dicho esto, Draco se fue al Gran Salón, a tomar su desayuno.
Cuando éstos entraron (prácticamente juntos), Hermione observaba atentamente a los dos ''amigos''. Cuando se sentaron, la castaña pudo observar como Draco se sentaba muy lejos de Theo. Ella lo miró, éste lo notó y le devolvió la mirada, y ella levantó su ceja derecha como preguntado '' ¿Qué diablos ocurrió allí?''. Él simplemente rodó los ojos, negó con la cabeza y miró la tostada con mantequilla que sostenía en la mano, antes de devorarla con rabia.
Después de desayunar, Hermione se levantó de su asiento, se despidió de sus amigos, y se fue a la torre de Premios Anuales, para leer un rato. Cuando llegó no tuvo tiempo de sentarse ya que llegó Draco, y le espetó:
-No quiero que vuelvas a juntarte con Theodore Nott.
Hermione se volvió y al ver la cara de enojornde Draco, le soltó una carcajada. Éste la tomo por las dos muñecas y la acorraló contra la pared más cercana, para entonces ella ya no reía si no que lo miraba desafiante.
-¿Por qué dices que no puedo juntarme con Theo?- preguntó mirándolo a los ojos.
-Porque me gustas- Ella se quedó mirándolo con los ojos como platos. Abría y cerraba la boca pero no pronunciaba palabra, Draco estaba a unos centímetros de su rostro, miró sus rosados labios, eran tan perfectos. En ese momento sintió la tentación de besarla… y no se reprimió. La miró a los ojos, ella todavía lo miraba muy sorprendida. Se acercó un poco mas, sus labios casi se tocaban, al ver que ella no ponía resistencia, acortó esos milímetros que los separaban, y la besó con pasión. Ella se quedó petrificada, pero después comenzó lentamente a corresponder el beso. Él bajó sus manos a su cintura y ella, las posó en la cabeza del chico alborotando su hermosa cabellera.
En cuanto se separaron por falta de aire, ella lo miró. Él estaba extrañamente feliz, pero ella estaba confundida. Era verdad que ella le había correspondido, pero no lograba entender por qué… Después de todo ¡Él era Draco Malfoy! El que la había molestado durante años por su procedencia.
-¿Qué ocurre?- preguntó curioso Draco.
-Yo… estoy muy confundida- dicho esto, se soltó del rubio que aún la sostenía por la cintura y salió corriendornde la torre.
Él, la observó correr con los ojos como platos, y luego se dejó caer en un sillón, abatido. La había besado, lo había logrado… pero ahora quería más. Escondió la cara entre las manos y apoyó los codos en las rodillas. Tenía que pensar la forma de enamorar a Hermione, y rápido. Los labios de la castaña se habían convertido en su dulce tentación. Con aquel beso lo había enamorado aún mas, y él no se quedaría de brazos cruzados viéndola con otros. Enamorado de ella, sí, por ella, la sangre sucia, la rata de biblioteca, la más hermosa de todas las diosas… se había enamorado total y completamente de Hermione Granger.
-¿A que diablos juegas, Hermione?- se preguntó en voz alta.