← Historia 51916 · de
Historia 51916 — capítulo 3
Capitulo 3
No había forma de tranquilizarla, menos mal que se ha quedado dormida.
Niña: Hola.
Blade: Hola ¿Qué haces aquí pequeña?
Niña: Es que me he despertado aquí y mi mami no estaba aquí conmigo.
Blade: ¿Y tu papa tampoco estaba contigo?
Niña: No tengo papa.
Que pena, tan pequeña y esta aquí sola.
Blade: ¿Cómo te llamas pequeña?
Ana: Me llamo Ana y tengo 5 años.
Blade: Encantado de conocerte mi nombre es Blade, ¿quieres que te ayude a buscas a tu mama?
La pequeña asintió con la cabeza, me cogió la mano y fuimos a buscar a su madre. De repente se fue la luz.
Ana: ¡hui!
Blade: Tranquila estoy contigo no te pasara nada.
Intentaba calmar a la niña pero con todo lo que Jennifer me había contado el que más nervioso estaba era yo. Llegamos a una habitación en la que se oían ruidos extraños.
Ana: ¿Mami?
Cuando más nos acercábamos los sonidos eran más claros.
Blade: Ana tu mami no está aquí vámonos.
De pronto volvió la luz, los dos vimos como unos seres extraños con forma humana estaban despedazando a mordiscos a varios enfermeros. La pequeña grito, creo que si no lo hubiera hecho no hubiera podido reaccionar, pero lo hice. Tomé a la niña no más fuerte que pude y eché a correr. Dos de ellos me perseguían pensaba que me iban a matar pero mi cuerpo actuó solo. Paré en seco, dejé a la niña en el suelo, cogí una camilla que había en medio del pasillo y golpee a los dos seres hasta matarlos.
Ana: Mamii (llorando)
Me había descontrolado, yo no era así de agresivo, no sabía lo que me había pasado. Al ver a la niña llorar volví en mi, me miré las manos y vi que estaban manchadas de la sangre de esas dos criaturas. Por un momento pensé que me estaba volviendo loco pero vi a la pequeña y sabia que tenía que llevarla sana y salva con si madre.
Blade: Tranquila, soy yo, no tengas miedo. Te protegeré y te llevaré con tu mama, pero primero tenemos que volver y despertar a una amiga mía.
Un rato mas tarde……
Blade: Jennifer despierta tenemos que irnos de aquí.
Jennifer: ¿Qué ocurre, donde esta la gente?
Blade: No lo se, pero tenemos que ayudar a esta niña a encontrar a su madre y largarnos todos de aquí.
Jennifer: Pero dime que pasa ¿por qué te quieres ir del hospital?
Blade: No te lo puedo explicar ahora mismo pero nos tenemos que ir rápido de aquí.
Ana: Hay monstruos.
Jennifer: ¿Cómo? No puedo irme de aquí tengo miedo, no quiero que me maten.
Blade: Si nos quedamos será cuando nos maten nos tenemos que ir.
Jennifer: No puedo, me tiemblan mucho las piernas.
Blade: Pues te llevaré en peso pero de aquí no me voy sin ti.
Me la monté a caballito y nos marchamos en busca de la madre de Ana. En cada habitación veíamos más seres de esos comiendo gente a la que antes habían matado e intentábamos no gritar para que ellos no se dieran cuenta, estaban tan entretenidos comiendo que ni se percataban de que nosotros estábamos por ahí.
Jennifer: Blade, necesito ir al lavabo.
Blade: ¿Ahora? Si hacemos algún ruido nos van a oír.
Jennifer: Pues yo tengo que ir, el miedo aun me esta dando mas ganas de orinar.
Blade: Hazlo aquí no podemos perder tiempo en buscar el lavabo.
Jennifer: Vale pero no mires.
Mientras Jennifer estaba con lo suyo yo miraba a por el pasillo vigilando que nadie nos sorprendiera.
Ana: ¡Mami!
La niña vio a su madre acercarse lentamente por un lado del pasillo y fue hacia ella corriendo, pero noté algo raro en ella.
Blade: ¡Ana, ven aquí!
Ana: ¡Es mi mama, es mi mama!, es mi …
Ella misma se dio cuenta de que su madre estaba igual que los monstruos de los que huíamos, ella ya no era su madre y ahora solo veía a Ana como comida y no como a su hija.
Blade: ANA APARTATE.
Ataqué a la madre lo más rápido que pude para que no le pasara nada a la niña conseguí derribarla pero antes de poder darle el golpe final me mordió.
Jennifer: Blade, estas sangrando.
Blade: No te preocupes, ya me he acostumbrado a sangrar casi no me duele.
La que me preocupaba realmente era la pequeña Ana, llorando al lado de su madre a la que yo había tenido que matar.
Jennifer: Blade, ¿Qué te parece si nos quedamos con ella? Está sola no la podemos abandonar.
No lo podía creer que la chica de mis sueños y yo estábamos temporalmente juntos y con una niña a nuestro cuidado. Pero tampoco me podía creer nada de lo que nos estaba ocurriendo y una pregunta que me rondaba la cabeza era ¿Qué me esta ocurriendo, por que tengo tanta fuerza de repente? Y por último ¿conseguiremos salir de aquí? FIN CAPITULO 3