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Historia 51993 — capítulo 3

El High Valley School, tan gris y sombrío como de costumbre se alzaba ante nosotras cuando bajábamos del autobús.

Si te parabas a observarlo era digno de ser el mejor colegio de todo Londres, tenia aspecto de castillo antiguo y severo. Con sus verdes jardines a los lados y el amplio camino de piedrecillas donde cada día el autobús nos dejaba. Una torre a la izquierda eran las habitaciones para las internas, al principio mis padres querían que yo fuera una de ellas, pero me negué en rotundo y los amenace con saltar por la ventana todas las noches así que cada día cogía a duras penas el autobús para llegar hasta el.

Y si algo tenia de positivo era que al llegar a los cursos superiores podías dejar el uniforme en el olvido y vestir a tu aire dentro de un limite.

Emma y yo bajábamos las escaleras del autobús con paso lento cuando un empujón casi nos hace caer al suelo y comernos las piedrecillas de la entrada.

  • Oh perdonad chicas, es que aun no controlo mis nuevos zapatos. Espero que no estuvierais a punto de haceros daño.- Anna nos miraba con una falsa cara de angelito mientras sus arpías contenían la risa a su espalda.

  • ¿Sabes Anna? Es normal que aun no controles los zapatos, pues unos tobillos tan gordos como los tuyos no están hechos para lucir con clase unos Louis vuittonde esta temporada-. Le dije devolviéndole una cara angelical-.

Mi comentario hizo que las arpías, o mas bien las hienas por que lo único que hacían era reír las tonterías que Anna decía se callaran de golpe, y esta me miraba seria y con furia.

Se bajo del autobús y empujando con el hombro a Emma para pasar y nos adelanto para alcanzar a Patrick, que ya había bajado por la otra puerta y estaba hablando con sus compañeros de equipo.

-¿Pero por que la provocas Kelly?.- Me dijo Emma con el terror en los ojos-.

-Vamos Emm deja de tenerle miedo. Además sabes que si no lo hiciera no seria Lunes.- Me eche a reír y caminamos hacia el interior del colegio-.

Anna era poderosa, a su manera pero poderosa, podía convertir tu vida en un infierno en menos que canta un gallo, pero a mi hacia tiempo que no me daba miedo.

Ella intentaba todos los días fastidiarme y acabábamos convirtiendo aquello en un pulso que mayormente ganaba yo, ya que había aprendido a responder mas rápido que ella, y por supuesto Anna se tenía a si misma de punto débil mientras que yo....digamos que no me conocía lo suficiente para saber el mío.


Entramos dentro del colegio y mis mejillas agradecieron el calor que desprendían sus muros, no soportaba lo tirante y roja que se me ponía la piel de esa zona, puede que fuera bueno para el cutis pero siempre me hacia parecer un duende de papa Noel o que iba borracha a todos lados.

Fuimos por el pasillo de la izquierda en dirección a nuestras taquillas para poder así liberar nuestra espalda de las pesadas mochilas, claro que teníamos que cargar con libros y carpetas en cada clase, pero poder ir a la taquilla para los cambios era mejor que estar todo el día con menos de un kilo en la espalda.

  • ¿Ya has pensado sobre que hacer la redacción de historia?.- Me preguntó Emma mientras abríamos nuestras taquillas-.

  • Te mentiría si te dijera que si, no se por que pero es que con este trabajo no estoy inspirada, no se me ocurre sobre que hablar que pueda ser interesante.

  • Bueno yo creo que lo haré sobre la quema de brujas en Salem.- Dijo sonriendo y haciendo que sus ojos brillaran por la emoción.

  • ¿Por qué será que no me sorprende?.- Le dije soltando un bufido.- Sabes que necesitas una buena nota en historia y que el profesor Bynes aprovecha lo mínimo para meterse contigo-.

  • ¡Bah tonterías¡. Si escribo un buen trabajo, interesante y con gancho sobre ese tema no tendrá quejas-. Dijo asintiendo segura de si misma.

Sin dudarlo un minuto pensé que estaba mas que muerta, aunque Emma llevara a clase a una autentica bruja y que ella misma contara la historia de cómo la quemaron y resucitó con sus poderes no le pondrían una buena nota.

Pero decidí guardarme este comentario y empujar con fuerza la mochila al fondo de mi estrecha taquilla.

  • ¿Cómo están hoy mis dos chicas favoritas?-. Sin necesidad de darme la vuelta ya sabia quien era-.

  • Hola James.- Le dije sin girarme a mirarlo-.

  • ¿Qué tal el fin de semana?.- Le pregunto Emma-.

  • Como todos, ya sabéis que no poder salir de aquí pasadas las nueve no te deja vivir aventuras lo suficientemente emocionantes como para contarlas un lunes.

James era uno de los internos masculinos en el Valley School, era un chico dulce y sincero, como un libro abierto si lo mirabas a los ojos, aun tenía ligeros rastros de acné en su aniñada cara, sus ojos eran pequeños y negros, tenia el pelo rubio y peinado de punta con gel.

Sus padres vivían a las afueras de Londres por lo que no le compensaba un trayecto tan largo todos los días.

Éramos amigos desde el primer día de clase, podría encajar perfectamente entre los populares ya que su cuerpo atlético era implacable en las clases de natación pero su perdición eran las chicas, según el mes en el que estuviéramos decía estar completamente enamorado o de Emma o de mi, y desgraciadamente este mes era mi turno.

Lo consideraba un hecho desgraciado por que yo no sentía por el mas que amistad, era el amigo perfecto y aunque se le rompía el corazón con cada rechazo seguía a tu lado.

Además aun conservaba la esperanza de que Emma dejara de fijarse por un momento en el tonto de Patrick y se enamorara de James ya que los dos harían una bonita pareja.

  • Chicas, hoy brilláis mas que el sol de ahí fuera. Venga hagámonos una foto.- Dijo sonriendo mientras sacaba su cámara digital de un bolsillo. Para el era como un tercer ojo, siempre aprovechaba para hacer fotos de todo-.

  • James..... fuera esta lloviendo a mares, así que no es muy difícil que brillemos mas que el sol.- Dije echándome a reír y cerrando mi taquilla con fuerza.-

  • Oh vamos Kelly, no estropees el piropo de James, siempre es bonito que te digan cosas así aunque no tengan mucho sentido jajaja.- Emma le daba pequeñas palmaditas a James en un hombro mientras este se ponía colorado.

  • Bueno, ya me habéis echo sentí mal así que haber esa foto.- Nos colocamos apoyándonos en la taquilla y James enfoco la cámara de forma que saliéramos los tres con una divertida mueca-.

Lastima que en ese momento Anna y sus arpías iban rumbo al gimnasio y pasaron a nuestro lado.

  • No lo intentéis mas chicas, las brujas feas y los pardillos no salen en las fotografías.- Dijo parándose enfrente nuestra con su carpeta apoyada en el pecho y al momento sus arpías la rodearon por detrás-.

  • Perdona Anna, pero son los vampiros los que no salen en las fotos, no las brujas.- No sabía muy bien que pretendía Emma con ese comentario pero sabia que solo iba a terminar en desastre-.

  • Vaya vaya Emma Evans, sabia que eras rara... pero creo que acabas de parecer aun mas rara.- Nos dirigió una gran cara de asco y se alejo impasible-.

  • ¡¡¡Agggg será Puta!!!, os juro que algún día le escupiré en la cara.- Dije volviendo a sentir como el día podía volverse negro por mi mal humor-.

  • Ya, y entonces te expulsarían por comportamiento indecente y ella lo consideraría como la mejor de las victorias-. James siempre era el poderoso apaciguador de mi mal genio-.

  • Será mejor ignorarla. Y vosotros debéis marchar ya o no llegareis al gimnasio a tiempo. El timbre esta a punto de sonar.- Emma miraba su reloj de pulsera para controlar sus rojas mejillas de vergüenza por lo sucedido con Anna-.

Si yo odiaba alguna clase con todas mis fuerzas era Gimnasia, era terrible con los deportes, pero cuando hice mi matricula aunque química no me fascinaba la prefería un millón de veces mas pero ya estaba extrañamente completo por lo que no me quedo mas remedio que pringar con gimnasia.

Mas tarde comprendí que era debido a lo guapo que era el profesor, yo tenía suerte por que James me hacía compañía en esa clase y Emma que si había llegado a tiempo para las plazas tenia suerte por que se pasaba una hora mirando embobaba la preciosa sonrisa de el profesor Ulliel.

Vi como se alejaba por el pasillo contrario ya con ojos soñadores, si esto fuera un comic de su cabeza saldrían millones y millones de corazoncitos.

  • ¡ Nos vemos luego en historia ¡¡¡¡¡.- Le grité.-

Pude escuchar como James soltaba un bufido y decía algo como.-Yo no lo veo tan guapo.- Intente no reírme y cogiéndolo del brazo lo hice caminar conmigo hacia los vestuarios.


Llegamos al gimnasio y allí nos separamos para entrar en los vestuarios, como yo ya llevaba el chándal solo tuve que entretenerme en sujetar mi larga melena en un cola alta delante del pequeño espejo.

Sonó la campana y nos dirigimos hacia el gimnasio, todos iban hablando animadamente, de cómo lo habían pasado ese fin de semana, de algún hobbie o de los típicos cotilleos que rondan por los institutos, pero yo iba seria, con la mirada baja y arrastrando los pies como si fuera a la cámara de gas.

  • Vamos tontina que al final nunca es tan malo como piensas.- James me había adelantado sin que me diera cuenta y tiraba de mi brazo para que me diera prisa.

  • No, suele ser peor.- Dije con todas las desganas que podía.

  • Vamos kelly, no seas melodramática, a no ser que pretendas apuntarte al club de teatro.- Con una sonrisa había cambiado mi brazo por mi espalda y me empujaba sin ninguna dificultad hacia dentro.

-Vale vale, pero no me empujes.- Me giré intentando darle una colleja pero se me escapo con agilidad.

Entramos en el gran gimnasio, las cuatro paredes estaban llenas de espalderas que me hacían temblar, el suelo era de un parquet que chirriaba cuando calentábamos corriendo alrededor de la habitación, al fondo los bancos y el potro que muchas veces nos servían de asiento cuando la profesora nos explicaba alguna actividad, a la izquierda junto a su pequeña mesa había una pizarra, debajo de esta unas veinte colchonetas verde formaban una columna unas encima de otras y a su lado una gran cesta llena de balones para cualquier deporte. A la derecha la puerta de cristal que daba a la gran pista de fútbol y baloncesto, o de volleyball o bádminton cuando colocábamos la enorme red en el medio.

Nos sentamos mientras ella pasaba lista, La señorita Mela, no se puede decir que fuera precisamente un ángel, tenía mas bien aspecto de sargento en salvan al soldado Ryan pero en femenino.

Era bajita y delgada, debía de tener unos cincuenta años pero la flexibilidad y agilidad de una niña, su pelo teñido de un rubio casi platino, sujeto impecablemente por su habitual coleta, y su chándal de plástico verde fosforito que dañaba a los ojos.

Por su carácter la mayoría de las veces la clase transcurría en silencio, a menos que quisieras escuchar un grito y una gran bronca durante cinco minutos.

Cuando terminó de pasar lista empezó la rutina, que si correr alrededor de la clase durante cinco minutos, estiramientos de todos los músculos, ejercicios vergonzosos que te hacen poner posturas que cualquiera calificaría casi como obscenas y para terminar toda una ronda de abdominales por parejas y tumbados en las dichosas colchonetas.

Al menos James tenía razón y todo pasaba rápido y sin mucho dolor, como estábamos a principios de curso la profesora nos mandaba lo básico y aun no empezaba con los deportes o pruebas imposibles.

Sonó el timbre que ponía punto y final a la clase y volvimos a los vestuarios, donde teníamos 10 minutos para ducharnos antes de llegar a la siguiente clase.

  • ¿Verdad que no ha sido tan terrible? Ya sabes que a principios de curso todo es fácil, incluso para ti jajaja.- James volvía a escapar rumbo a su vestuario con los demás chicos escapando de otra colleja-.

Y justo cuando iba a entrar a nuestro vestuario Anna y Patrick estaban de nuevo morreándose impidiendo el paso.

  • Por favor ir a un hotel que no me quiero quedar ciega.- Dije dándoles un empujón.

Diez minutos después ya volvíamos a encontrarnos con Emma en el pasillo de arriba y nos dirigíamos juntos al aula de dibujo.

Mi santuario si el profesor Molina no me suplicara siempre que aprovechara mi talento.

Era un hombrecillo delgado como si estuviera enfermo, pero muy alegre y divertido gay hasta decir basta y te dejaba una libertad para crear que los demás profesores considerarían impropio.

  • Buenos días señores y señoritas. ¿Habéis aprovechado el fin de semana para ampliar vuestra imaginación y sentido del arte?.- Era increíble como a pesar de tantos años seguía pensando que todos los que estábamos allí podíamos tener un Piccasso o Monet durmiendo en el corazón.

  • Hoy vamos a hacer algo completamente nuevo y diferente, se me ha ocurrido mientras llegaba y creo que a todos os gustara.- Era increíble como conseguía que toda la clase le atendiéramos solo por saber que locura había ideado-.

-Hoy, vais a dibujar lo que habéis soñado, no hace falta que sea el sueño completo, solo con que sea algo significativo, un paisaje, un color un objeto que apareciera.- Yo puse los ojos como platos y Emma se giró sorprendida mirándome-. Podéis empezar-.

  • ¡Estupendo!.- Pensé, cogí mi lápiz y empecé a morderlo nerviosa, ¿Qué se supone que debe dibujar alguien que no recuerda lo que sueña? tal vez... podría inventármelo, aunque prefería ser original. Empezaba a ponerme nerviosa y me sudaban las manos. Miré por la ventana en busca de inspiración, pero el día gris y con lluvia era todo menos inspirador.

Al final deje mi folio en blanco, excepto por una esquina en la que le explicaba que estaba en blanco por que no recordaba lo que soñaba.

Volvió a sonar el timbre y le dejamos los dibujos en la mesa al profesor mientras este nos despedía sonriendo.

El resto de la mañana en el Valley School transcurrió aburridamente normal, no podíamos comer en los jardines por que seguía lloviendo, y los profesores durante las clases eran terriblemente aburridos y monótonos.

A las cuatro el autobús volvió a dejarnos en la parada y antes de separarnos para volver a casa Emma y yo nos quedamos hablando como siempre.

  • ¿Quedamos entonces dentro de una hora para ir al centro?.- Me dijo Emma mientras abría su paraguas-.

  • Si, así volveremos con tiempo para hacer lo deberes, pero antes de ir al centro comercial podemos pasar por la librería, tal vez así encuentre algo para el trabajo de Historia.- Se me acababa el tiempo para hacerlo y empezaba a ponerme nerviosa-.

  • Perfecto, entonces hasta dentro de una hora Kelly.

Le dije adiós con la mano y mientras me ponía la capucha cada una se fue en dirección contraria a su casa.