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Historia 51993 — capítulo 8

No sabía donde estaba, para que engañarme. Sabía que todo volvía a ser un sueño, ya que de nuevo no conocía nada de aquel lugar, pero al menos no daba tanto miedo como el anterior.

Esta vez era un prado, se extendía mas allá de donde mis ojos alcanzaban a ver, cubierto por completo de hierba verde y esponjosa. Lo sabía por que estaba descalza y mis pies lo notaban.

El cielo estaba de ese azul increíble y con pequeñas nubes blancas salpicando algunas zonas, un sol enorme y cálido se alzaba en lo alto por lo que sonriendo comencé a caminar por allí sin miedo.

Esa vez podía ver cada paso que daba y era todo un alivio, pero entonces me di cuenta de que no estaba en pijama.

Llevaba un largo vestido color verde esmeralda y pequeños adornos salpicados en dorado, con una falda que arrastraba y un corpiño que me ceñía el pecho, unas mangas abombadas y con encaje me cubrían los brazos y mi melena caía pelirroja como siempre pero con unos marcados tirabuzones sobre mi espalda.

Parecía sacada de un libro de princesas, al momento reconocí el estilo de mis ropas. Tantas capas de tela en mi falda, con tanta enagua y tul...era un vestido sacado de mi libro sobre la princesa Sisi solo que en otro color.

  • Eso me pasa por decir que me encantaría llevar un vestido así.- Dije mientras levantaba un poco de la falda para no pisarla al andar recordando mi comentario cuando estaba haciendo el trabajo.-

Seguí caminando a pesar de que era algo difícil con aquellas ropas, tenía que subirlas a cada pocos pasos para no tropezar, y la parte de atrás iba arrastrando levemente sobre la rueda haciendo un pequeño ruido.

Llegué a una zona donde un pequeño lago de agua cristalina cortaba la vista de tanta hierba, y unos metros antes de su orilla un gran árbol con frondosas hojas y un tronco grueso te ofrecía una sombra donde poder sentarte y admirar todo aquello con tranquilidad.

Me dirigí hacia allí sonriente y disfrutando aun de todo lo que me rodeaba, era la segunda vez que soñaba y me sentía feliz por que mi imaginación hiciera para mi un lugar mas agradable que el anterior.

Cuando estaba ya mas cerca de aquel árbol distinguí una figura sentada ya bajo su sombra y con la espalda apoyada en su tronco. Me paré un segundo algo insegura pero continué andando hacía allí.

Era un chico, de pelo largo y castaño a la altura de la barbilla, de piel blanca.

Tenía los ojos cerrados, como disfrutando de aquel lugar, se notaba por la preciosa sonrisa que tenía.

Vestía con un pantalón oscuros, una camisa blanca, con las mangas dobladas hasta por encima del codo y un chaleco color gris azulado y desabrochado.

  • Al menos vestía de forma mas normal que yo.- Pensé dando los últimos pasos hacia el.

Cuando estaba a su lado por el ruido de mi vestido en la hierba abrió lentamente unos ojos pequeños pero de un azul verdoso increíbles, no quitó la sonrisa de su cara y eso me hizo quedar allí quieta algo avergonzada sin saber muy bien que hacer o que decir.

  • Bonito día ¿Verdad?. - Dijo volviendo a apoyar la cabeza en el tronco del árbol.-

  • Si, muy bonito.- Contesté algo desconcertada y entrecerrando los ojos pensando.- ¿Te conozco?.-

  • Pues no lo se, pero yo a ti no.- Dijo de manera cortante pero algo tenso y sin moverse un solo centímetro.-

Entonces iba a suspirar de frustración pero una idea o mas bien un recuerdo paso como un rayo por mi cabeza, a el le debió de suceder lo mismo por que abrió de golpe los ojos y se giró hacia mi con cara de sorpresa.

  • ¡ Eres la pervertida de la otra noche!.- No era una pregunta, era una confirmación en toda regla y lo había dicho señalándome con un dedo mientras en su cara aparecía una sonrisa y una mueca burlona.-

  • Eres...eres el monstruo psicópata con el hacha.- Yo también había optado por afirmar sin preguntar, mostrando seguridad aunque tenía ganas de salir corriendo y ni por asomo se me había ocurrido sonreír como estaba haciendo el.-

  • ¿Tengo cara de monstruo? ¿O de psicópata?.- Empezó a preguntar alzando las cejas.- Aunque debo admitir que en lo de el hacha si tenias razón.- Giró su cuerpo hacia la izquierda como buscando algo y yo di dos pasos hacia atrás asustada con tan mala pata que pisé la parte trasera de mi vestido y me caí al suelo de culo.-

  • Tranquila, tranquila, que era broma.- Dijo levantándose y haciendo gestos de calma con las manos mientras intentaba aguantar la risa.-

Intentó tenderme una mano para ayudarme a levantar pero yo estaba furiosa, así que la aparté de un manotazo y me impulsé para levantarme por mi misma.

Pero ese dichoso vestido tenía tantas y tantas capas de tela, con miles de volantes que fue imposible, cuando estaba ya medio de pie algo me hizo volver a caer de culo y en ese momento el chico misterioso ya no puso aguantar mas y rompió a reír.

  • ¿No se te ocurría una ropa mas cómoda para llevar?.- Preguntó mientras volvía a sentarse de nuevo apoyando su espalda contra el tronco del árbol, yo lo miré furiosa.-

  • ¿No se suponía que este era tu sueño?.- Le pregunté apretando los labios.- Así que si es así este vestido es solo culpa tuya.- Decidí no volver a intentar levantarme y sentarme mas cerca de el dando pequeños saltitos.-

  • No, no, no, lo siento guapa pero yo no tengo tanta imaginación como para crear un vestido así.-

Yo estaba que echaba chispas de rabia, estaba segura de que en ese momento mis ojos llameaban tanto como el color de mi pelo, pero suspiré para relajarme.

  • Creo que los vestidos de esa época ya no me parecen tan buena idea como pensaba cuando estaba despierta.- Dije estirándolo un poco sobre la hierba.-

  • Bueno, las mujeres de aquella época estaban muy guapas con ellos, pero creo que era un precio muy pequeño para lo incómodos que parecen.- Dijo encogiéndose de hombros.- ¡Espera! ¿Estamos manteniendo una conversación civilizada?.- Entonces aquella increíble sonrisa volvió a aparecer, era realmente cautivadora, no podías evitar sonreír también al verla.-

  • Eso parece, aunque tus comentarios se empeñan en fastidiarlo.- Dije lazando la cabeza con orgullo. Si pensaba confundirme con una simple sonrisa lo llevaba claro.-

  • Esta bien esta bien. ¿Tregua?.- Preguntó alargando la mano hacia mi, yo lo miré dudando.- ¡Vamos! Es una mano, no se va a convertir en un hacha ni nada así.- Dijo sarcásticamente y yo suspire.-

  • Vale tregua.- Estiré mi mano para unirla a la suya.-

Era una mano fuerte y suave, me la apretó con firmeza pero al mismo tiempo con cuidado, y cuando las dos se juntaron...una especie de hormigueo o de corriente subió por mi brazo y me inundó el cuerpo.

Fue algo tan extraño y me sorprendió tanto que no pude evitar mirarlo entre sorprendida y confusa por si el había sentido lo mismo, pero este solo se limitaba a sonreírme una vez mas.

Si lo había sentido lo ocultaba muy bien.

  • Bueno, ¿y sabes donde estamos?.- Me preguntó cuando nos soltamos y miramos el paisaje maravilloso que nos rodeaba, yo negué con la cabeza.-

  • Es un sitio realmente increíble, pero no lo conozco.- Admití.-

  • Esto es muy extraño.- Lo miré algo confundida.-

  • ¿A caso me vas a decir que no?. Llevamos dos noches coincidiendo en un sueño, yo creo que tu no eres real, tu crees que yo no soy real y ambos aparecemos en sitios que ninguno de los dos conocen.- Se notaba que también había estado dándole vueltas a todo.-

Realmente era algo muy extraño, pero a fin de cuentas ¿Por qué se preocupaba tanto? El no existía, solo era un producto de mi loca imaginación a saber por que motivo. Debía limitarse a darme conversación, o a dios sabe que, no ha hacerse esa clase de preguntas como si fuera una persona de verdad.

  • Por cierto, me llamo...- Pero lo paré de golpe antes de que siguiera con un gesto de la mano.-

  • Creo que me estoy despertando.- Dije concentrándome, el frunció el ceño.-

  • ¿Por qué siempre intento presentarnos formalmente?.- Dijo con enfado y yo me reí.-

  • Lo siento.- Me limité a decir mientras veía como el impresionante paisaje y el se iban volviendo borrosos y los dibujos de mis sabanas se hacían mas claros.-

Desperté finalmente suspirando. Allí estaba de nuevo, en mi cama de siempre, en mi habitación de siempre y dispuesta a ir a mi colegio de siempre.

Nunca me había sentado tan mal lo corriente, me limitaba a dejar pasar los días como si no pudieran ofrecerme nada mas. Pero ya llevaba dos noches soñando, algo poco frecuente en mi, y siempre con ese chico.

Y lo mas preocupante de todo es que James tenía razón.

Aun no lo conocía, ni nuestros nombres nos habíamos dicho. Incluso a penas habíamos empezado a hablar sin gritarnos o enfadarnos el uno con el otro y solo llevábamos dos sueños, pero era algo diferente, algo poco habitual en mi y eso hacía que quisiera seguir allímas y mas tiempo solo por saber un por que y como seguiría la cosa.