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Historia 52144 — capítulo 6

La tarde fue una verdadera alegoría, llena de juegos, y simpatía. Katty como pocas veces se había mostrado tranquila por completa ante la presencia de Tammy. Quien jugaba de manera torpe con Nattasha.

El verdadero nombre de la pequeña hija de Gianluca.

Las luces de la ciudad comenzaron a encenderse, dando como de costumbre un espectáculo de hermosos colores, en las lomas que rodeaban el valle. Allí donde todo era tan lejano, se asomaban de a poquito las incandescencias de las viviendas mas alejadas del centro urbano.

  • Ha sido un gusto. — Manifestó Tammy, dándole un beso cálido en la mejilla a Katty. Y uno muy similar a Natty. — Hasta mañana. — Dirigió sus ojos pardos a Gianluca. Acercándose suavemente ante la vigilante mirada. Para regalarle un susurro. —

En casa de Gianluca, el mayor de sus hijos. Jenaro. Había preparado un poco mas de golosinas para su hermanita.

Nuevamente la velada mostraba felicidad, y equilibrio. Mas pece a la paz aparente, un nuevo deseo se mecía en los corazones de cada uno de los padres.

Una vez los niños se durmieron. Gianluca, se hundió en la morena piel de su esposa, que con un aroma a canela, embriagaba en ambiente.

Los besos apasionados dejaron libre el camino de todo pensamiento de dolor. Gianluca beso cada uno de los rincones del gentil cuerpo de Katty. Quien a siguiendo sus propias pasiones apoyaba en un cien por ciento las acciones de Gianluca.

La velada casi no les dejo tiempo para descansar. Y los rayos de sol empezaron a filtrarse por la habitación. Indicándoles que el viernes seria un día agitado.

Pero aun así, Gianluca. No deseaba dejar perder ese momento. Miro por unos minutos a su esposa dormir. Y de manera juguetona, como muchas de las veces era su personalidad, beso los hombros descubiertos de Katty. Mientras su mano libre, jugaba con uno de los mas definidos risos de la hermosa cabellera.

El clásico sonido del reloj rompió el encanto y se llevo lo vivido la noche anterior. Katty se levanto presurosa, sin prestar atención a las palabras de Gianluca, y se fue a atender a Nattasha y Jenaro.

Un pensamiento furtivo rodo por la cabeza de Gianluca. Recordando aquel exquisito susurro de Tammy, que muy posiblemente era lo que sentía en aquel momento.

  • Imagino que se vera hermosa durmiendo. — Gianluca posó sus ojos en el vacio espacio de la cama, y en su mente se posó la imagen de otra mujer. —

Tammy como casi todas las mañanas despertó golpeándose la frente. Esa odiosa costumbre de no abril los ojos al despertarse le costaba algunos golpes semanales.

Se sentó al borde de la cama, frotándose la frente. En tanto una risa se dejaba escuchar por las escaleras.

  • No te cansas de golpearte. ¿Verdad?

  • Buenos días papi. Y no, no me canso, es que no depende de mi.

  • Es hora de desayunar.

Tammy miro el reloj. Mismo que marcaba las ocho menos cuarto.

  • Pero, pero. No me levantaron.

  • Lo siento hija, pero deberías saber que ya eres grandecita para saber a que hora te levantas para ir al trabajo. Así que recuerda que en cinco minutos no estas en la mesa, le doy las tostadas al perro y los huevos a tu gata.

El padre de Tammy, salió del lugar dejando oír la risilla malvada. Había ocurrido algo que la pelinegra no alcanzaba a entender.

En cinco minutos estuvo en la mesa. Misma que aun no estaba servida. Y su hermano pequeño seguía en el lugar. Tammy encendió el televisor de la sala, y se dio cuenta que aun se estaba retrasmitiendo el programa de opinión que tanto le gustaba por las mañanas.

Corrió a la cocina. Y dándoles un pequeño coscorrón a sus padres. Les dijo lo malos que eran por despertarla tan temprano. Nadie aparte de Yuuko sabia los motivos de su insomnio.

  • Gianluca, buen día.

  • Tammy… Estás hermosa.

  • Gracias. Creo que lo tomare como parte del saludo.

  • Oh… Si… Lo siento mucho.