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Historia 52214 — capítulo 3

Sakura se había sentado junto a Shaoran en clase y miraba su huevo. Sonriente, la profesora Kaho, repartía las fichas que tendrían que llenar. Una por día. El experimento duraba un mes completo y ambos tenían que turnarse para cuidar el huevo. Actuar como padres responsables. Aunque Shaoran no entendía para qué existía la casilla, "alimentación".

  • Tenemos que colocar el nombre del huevo y de sus padres.

  • Mieko era un lindo nombre- dijo él, recordándolo y Sakura asintió, escribiéndolo en la hoja.

  • Sakura y Shaoran- pronunció- listo. Nuestro huevo es Kinomoto y...

  • Atención clase- dijo la profesora y Sakura dejó de hablar- no olviden que cada viernes, monitorearé sus actividades y sus huevos.

Al salir al receso, ambos se sentaron en un banquillo. Sakura había colocado el huevo sobre un pañuelo y lo miraba atentamente. Por supuesto, Shaoran no entendía por qué lo miraba. No iba a salir nada de allí y no iba a ocurrirle nada. Mientras lo miraba, Meilin caminaba hacia ellos, con el entrecejo fruncido y quería sentarse en medio de ambos.

  • ¡Disculpen!- dijo y Sakura, tomó el huevo a tiempo, antes de que se sentara sobre él.

  • ¡Vaya! ¡Meilin, fíjate en lo que haces!- le recriminó, mirando su huevo. La joven le ignoró y miró en dirección a Shaoran. Estaba pensativo, mirando hacia el suelo.

  • Intenté decirle a la profesora, que no querías trabajar con Kinomoto, pero no me escuchó. Creo que...

  • ¡Oye! ¡Eso no es verdad!

  • Pero de todas formas, podríamos ir a cenar a casa, luego del colegio.

  • Como quieras- le dijo y Sakura suspiró, mirándolo. Meilin se había levantado, feliz por sus resultados. Con un suspiro hondo, Sakura se preparaba para dirigirse hacia el salón de clases y recoger sus cosas. Era hora de irse y bien, no necesitaba quedarse allí. Shaoran ya tenía planes. Ella cuidaría de su huevo, sola o con él.

Antes de irse, simplemente pensó que podría estar siendo aquello que evitaría que Shaoran tuviese que trabajar con Meilin. Había dicho que era molesta y realmente, lo comprendía de esa forma. Estaba lista para comenzar a caminar.

  • Sakura... Espera.- dijo Shaoran y ella se detuvo. Se había levantado y con un una inspiración fuerte, se detuvo a su lado. Ella trató de no mirarlo, de no actuar como si esperara recibir algo de aquella conversación.

  • Vas a llegar tarde a tu cena. Meiling vive muy lejos.

  • No importa- dijo- no voy a cenar a su casa.

  • Pero le dijiste que lo harías.

  • Suele ponerse irritable, si me niego a sus peticiones. Así que simplemente le diré luego, que no he podido ir a su casa.

  • ¿Y te creerá?

  • Sí, puesto que tengo que ir a cuidar de nuestro huevo.

Pudo jurar que aquellas palabras, no se las esperaba ladeó la cabeza mientras Shaoran le sonreía suavemente. ¿Qué estaba pasando con él, que la miraba casi como si eso fuera lo que deseara?

  • ¿Vamos a tu casa, Sakura?

  • ¿A mi...? ¿A mi casa?

  • Sí, a tu casa. ¿Hay problemas con ello, Sakura?

  • ¿¡Que el mocoso se queda a dormir!?- exclamó Touya y su padre sonrió- ¿¡Cómo traes a semejante niño a esta casa, monstruo!?

  • ¡Touya!- ambos se miraron con recelo, mientras ella negaba con la cabeza.

  • Bueno, puede utilizar el viejo saco de dormir de Yukito. Dudo que lo necesite, ahora que ha comprado uno nuevo. Dime- dijo y Shaoran suspiró al mirar al padre de Sakura- ¿Te gustan los calamares con pulpo?

La cena transcurrió tranquilamente. Sakura escuchaba cómo Shaoran, le explicaba lo ocurrido a Meilin. Con una sonrisa que no pudo contener, continuó mirando a escondidas.

  • ¿Qué haces allí, monstruo? ¡Se te caerá la boca, si sigues mirándolo así!- exclamó y ella, inspiró con fuerza.

  • ¡Cállate!

Mientras Sakura se cepillaba los dientes, Shaoran acomodaba su bolsa de dormir. Kero no dejaba de gritarle que era un invasor y que mantendría sus ojos puestos, sobre las cartas.

Se durmió en minutos, al poco tiempo. Sakura colocó su reloj despertador. Sería fin de semana y tenían que seguir un riguroso horario. Lo miró y susurró un suave buenas noches.

A la mitad de la noche, ninguno dormía. Simplemente pensaba en lo que estaban haciendo. Un proyecto, juntos. No sabía por qué había anotado su nombre, pero no se quejaba de estar trabajando a su lado. Se sentó en la bolsa de dormir y la miró, dormida.

Iba a ser un día muy distinto de los que solía vivir. Se quedó sentado por unos minutos, mirando la luna y luego, decidió que era hora de regresar a los sueños.

Al amanecer, Sakura estaba dormida. El reloj no dejaba de sonar, pero ella no estaba escuchando. Shaoran ahogó un bostezo y se levantó. Con los ojos semi cerrados, trataba de encontrar el despertador. Lo apagó y frotándose los ojos, colocó una mano sobre el hombro de Sakura.

  • Sakura, despierta- dijo, pero ella no despertó. Estaba enrollada entre sábanas y almohadas- Sakura...

No funcionaba. Ni siquiera Kero, despertaba.

  • ¡Sakura!- le gritó y ella despertó violentamente, cayéndose de la cama, ante la cantidad de sábanas enrolladas en sus piernas.

  • ¡Oh... Buenos días Shaoran...!- le dijo, mientras trataba de salir de ese problema- ¿Cómo has dormido'

  • Bien. Creo que duermes tan profundo, que ni tu reloj te despierta.

Tendió la mano para que ella se levantara y luego, tiró de su mano. La levantó con una salto, pero tuvo que atraparla para evitar que se cayera de nuevo. Lo contempló y muy pronto, sus mejillas se encendieron.

  • Creo que... ¡Iré a cambiarme!- le dijo Sakura, sonrojada y Shaoran asintió en silencio- No tardaré para que puedas cambiarte también ¡Lo prometo!