← Historia 52214 · de
Historia 52214 — capítulo 5
Hola. Lamento la demora. Aquí les va un nuevo capítulo. Que lo disfruten.
MariSeverus.
Sakura se dio la vuelta, sorprendida. ¡Estaban viviendo en un lugar distinto! Muy cambiado. Antes de que pudiera decir algo más, Shaoran entraba en la habitación y la miraba con mucha impresión. ¿Por qué parecía asustada? Caminó hacia ella y sostuvo una de sus manos.
- ¿Te sientes bien, Sakura?- preguntó y ella, inspiró en silencio. ¿Por qué estaba en aquella casa, con más edad de lo que una vez tuvo y un bebé? Ladeó la cabeza hacia su "compañero de clases" y miró sus manos. Ambos, tenían un anillo en cada dedo.
¿¡Estaban casados!
-
Shaoran... ¿Estamos casados o comprometidos?- dijo y el joven, no comprendió la razón de la pregunta. Lo estaban y tenían una hija llamada Mieko. Ella lo miró pensar.
-
Definitivamente, algo ocurre contigo. Claro que estamos casados. Ella es nuestra hija. Mieko. ¿No lo recuerdas?
-
¿No era un huevo?
-
Deliras, Sakura. Acompáñame. Será mejor que te recuestes. Que descanses.
No dijo nada, mientras Shaoran la dejaba en la cama cuidadosamente. La miró, mientras la cobijaba y suspiró lentamente. Sakura miró a su alrededor. Estaba todo, tan cambiado.
-
Shaoran, espera- susurró, mientras él salía de la habitación- ¿Sabes dónde está mi padre? ¿Touya?
-
Están en casa, como siempre. En verdad, necesitas descansar. Estas enferma.
Sakura se quedó recostada, pensativa. ¿Cómo había cambiado tanto su vida, en tan poco tiempo? Eso seguramente, tenía que ser obra de una carta Clow. Miró a su alrededor una vez más, pero sintió su visión periférica, cerrarse lentamente. La cama era muy cómoda y tal cuál el cuento de la niña de los rizos de oro y los tres osos, se quedó dormida en aquella cálida cama.
Al despertar, prácticamente a media noche, ella se dio la vuelta. Abrió los ojos con lentitud y al abrirlos totalmente, se sonrojó. Shaoran estaba dormido a su lado. Lo miró, mientras tenía sus brazos firmemente, cerrados sobre su cadera.
¡Eso no podía estar ocurriendo! Se sintió confundida de pronto y quiso levantarse. El movimiento, incomodó a Shaoran. Entre abrió los ojos y la miró con un bostezo ahogado.
-
Sakura. ¿Qué te sucede? No estarás embarazada otra vez ¿o sí?
-
¿Qué?- preguntó con confusión- ¿De qué estás hablando, Shaoran?
-
Me gustaría saberlo. La vez pasada, fue muy difícil. Solo hasta que te desmayaste entre mis brazos.
Le hubiese gustado recordar algo como eso. Pensó. Miró directamente hacia sus ojos y se sonrojó una vez más. Ellos no estaban casados, ellos no eran una familia. Mucho menos, tenían una hija que por cierto, comenzaba a llorar. Miró en dirección a la puerta y Shaoran, la miró sorprendido. Se sentó en la cama, apartando las cobijas.
-
Déjame, yo me encargaré de traértela. Así, podrás amamantarla, ya que veo que estás sintiéndote indispuesta.
-
¿Amamantarla?
Sakura lo miró salir y al poco tiempo, traía a la pequeña entre sus brazos. A su juicio, lucía idéntica a Shaoran. La miró, mientras ella lloraba estridentemente. La tomó entre sus manos, nerviosa. Shaoran la miró fijamente.
-
¿Tienes que mirarme, mientras hago esto?
-
Es inevitable. Me encanta verlas juntas, Sakura.
Sakura no contestó y se preguntó, ¿cómo amamantaría a un bebé? Llevó una de sus manos hasta el cuello de su camisa y dudó por unos segundos. Shaoran iba a mirar algo que resultaba ser, muy privado. Pero incluso él, no tenía la más mínima idea de lo que estaba ocurriendo.
- Vamos, Sakura. No la hagas esperar. Se enfadará.
No tuvo otra opción, que acceder. Inspirando, desató los botones de su camisa y sintió el sujetador entre sus dedos. No solía usar casi nada de eso. No estaba acostumbrada. Lo apartó de su pecho, con sumo cuidado. Instintivamente, bajó la vista. ¿Qué seguía? Acercó a la bebé a su pecho, que enseguida encontró el pezón y se dedicó a succionar. Shaoran pareció más tranquilo.
La sensación era distinta. Nunca había experimentado nada semejante. La pequeña, había colocado sus manos sobre su piel y podía decir que resultaba relajante. Siempre y cuando, no succionara muy fuerte.
Shaoran suspiró, acariciándole la coronilla y sonriendo suavemente. Ella había cerrado sus ojos y de pronto, Sakura sintió que se había detenido. Aún así, sostenía su pezón en su boca.
- Se quedó dormida- dijo Shaoran- sostenla un rato, para que no despierte.
Acababa de mostrarle a Shaoran, parte de su cuerpo. Bueno, ya según sus propias palabras, habían tenido una hija. No quiso saber cómo ni por qué. Ya era suficiente.
Miró a la bebita, que estaba dormida bajo sus brazos. Antes había sido un huevo.