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Historia 52471 — capítulo 1

Algo había nacido entre ellos, eso era algo que no se podía negar. Todos aquellos que ahora les miraban notaban esa chispa, esa que pensaban que no podía apagarse, aunque bien es cierto que ni ellos lograban comprender el porqué. ¿Por qué en una isla perdida? Perdida nadie sabía dónde, en algún remoto lugar del océano. Donde nadie había logrado encontrarlos en los cien largos días que llevaban allí metidos, sin salida posible, desde que el vuelo 815 de Oceanic había sufrido su accidente, por llamarlo de alguna manera.

Ambos, Sawyer y Kate, se encontraban a bordo de un helicóptero que les llevaba al Kahana, el barco en el que residían las esperanzas de todos de regresar a sus hogares. Allí también se encontraba Jack, el doctor, ese a quien tanta inquina tenía Sawyer, aunque el sentimiento era palpablemente mutuo. Sayid y Hurley estaban sentados cerca, en silencio, mientras observaban las aguas del océano pasar veloces bajo sus pies. Lapidus, por su parte, se afanaba en manejar el aparato para poder llegar al Kahana.

-¡Estamos perdiendo combustible! - Graznó el piloto -. ¡Necesitamos aligerar el peso!

Todos, sin excepción, comenzaron a lanzar algunos de los objetos desperdigados que encontraban a su alcance al agua. La tensión se podía palpar en el ambiente, aún quedaba un buen trecho para llegar al Kahana y no sabían cuanto podría aguantar el helicóptero mientras perdían combustible.

-¡No es suficiente! - Lapidus intentaba mantener la clama, lo cual comenzaba a exasperarlo. Estaban ante una situación límite -. ¡Hay que tirar algo más, este trasto lleva demasiado peso y así no conseguiremos llegar al barco!

Hurley se sintió aludido, no porque nadie hubiera hecho algún comentario al respecto, sino porque él sabía que el peso más grande en aquel helicóptero era el de su propio cuerpo. Por lo que sin dar muchas más vueltas masculló algo así como: A mí no me miréis, tíos.

Pero nadie estaba mirando a Hurley. Todos buscaban algo más que lanzar al mar, pero no había nada más. A no ser que se tirase alguno de ellos, por lo que el comentario de Hugo tampoco se pudo tildar de desapropiado. Sawyer tomó las riendas y supo que él debía tirarse al agua. Se acercó cuidadosamente al oído de Kate y susurró algo que sólo ella pudo oír y, al terminar de confesarse, sus labios fueron raudos a reunirse con los de ella. Un gesto que la cara del doctor Shephard demostraba que no era de su agrado. A continuación, Sawyer saltó del helicóptero hacia las aguas del mar.

Kate siguió sin perder detalle la trayectoria del hombre que acaba de confesarle un secreto que no podría haber creído antes. Con los ojos humedecidos, presagiando lágrimas, lanzó una mirada de culpabilidad a Jack y dijo:

-Cuida de Aaron por mí.

Y sin más dilación, saltó del helicóptero detrás de Sawyer, el cual se quedó mirándola no sin cierto sentimiento de culpabilidad desde el agua. Aunque su corazón era lo que realmente quería.